¿Por qué nos exigimos tanto las mamás?

miércoles, 12 de abril de 2017


Desde hace unos días tengo una pregunta dando vueltas en mi cabeza insistentemente, ¿Por qué nos exigimos tanto las mamás? A veces no me entiendo ni yo misma, me paso el día con mis hijos, desde que abren los ojos en la mañana hasta que se acuestan, entre jugar con ellos, darles de comer, bañarlos, leerles un cuento, acompañarlos en cada cosa por las que pasan durante el día, aparte de hacer todas las cosas propias de la casa, los pagos, las compras, ir aquí o allá y obvio también estar / conversar con mi esposo y cuando llega la noche en vez de tener un remordimiento por no haber hecho nada por mi durante todo el día, tengo una especie de culpa porque siento que no he dado lo suficiente de mi a nadie, principalmente a mis hijos. ¿?

Por qué nos cuesta felicitarnos a nosotras mismas y decirnos en la noche ¡Qué bien lo hiciste hoy! y preferimos pensar que nos faltó algo o que lo estamos haciendo todo mal. Me acuesto a su lado y mientras los veo dormidos voy pensando que tal vez el tiempo que jugué con ellos no fue suficiente, que pude haber jugado más en el parque, que no estuve atenta porque estaba sentada con ellos pero mi cabeza estaba pensando que debía pagar tal y cual cosa o que me faltaba pollo para el almuerzo o que  cuando se durmieran haría x cosa y sin querer “me ausenté del juego” a pesar de estar ahí y eso me da vueltas después en la noche y me reprocho yo misma por no darles más de mí.

Sin embargo sé que si fuera una amiga la que me contara todo esto, le diría ¡Vamos Sil! Eres una excelente mamá, y estoy segura que todas haríamos eso y les diríamos a nuestras amigas lo maravillosas que son, resaltaríamos cada cosa buena que tienen hasta hacer que se sientan mejor, pero ¿por qué nos cuesta decírnoslo a nosotras mismas? ¿Por qué nos acostamos pensando que pudimos haber dado más? Incluso en nuestros mejores día somos duras con nosotras mismas.

Después de darle y darle vueltas llegué a la conclusión que es justamente porque NOS EXIGIMOS MUCHO, porque pensamos que tenemos que hacer todo a la vez y que tenemos que partirnos en mil. porque nos han dicho que las mamás lo pueden y lo saben todo y competimos con nosotras mismas (y con las demás) para, efectivamente, poderlo y saberlo todo, y es esa sobre exigencia la que hace que nos sintamos mal y terminemos agotadas física y mentalmente, en nuestro afán por querer controlarlo todo.

Pero eso no está bien. ¡Necesitamos parar! respirar hondo y entender de una vez por todas que ¡las mamás perfectas NO existen! la mujer maravilla tampoco, no podemos controlarlo todo, ni pretender dar el 200% de nosotras, porque es imposible. Tampoco podemos estar en dos lugares a la vez, ni resolver todos los problemas del mundo por más que quisiéramos. ¡Basta! Tomemos las cosas con más calma, sin culpas, sin remordimientos, sin prisas, quitémonos de la cabeza que tenemos que ser las mejores en todo o que debemos solucionarles el día y organizarle todas las actividades a los chicos, está permitido pensar en nosotras, tomarnos un tiempo para distraernos, leer un libro, ver un poco de tele, conversar con una amiga o simplemente quedarnos en la cama y descansar un rato, el mundo no se va a caer (y la casa tampoco!) pero principalmente, no nos olvidemos, nunca, de agradecernos, de reconocer lo bien que lo estamos haciendo y felicitarnos a nosotras mismas, por más difícil que nos parezca al principio debemos hacer un hábito de ello, porque no hay mejor impulso que el que viene desde adentro.

¿Ustedes también se han sentido igual, como presionadas y juzgadas por si mismas?

Un beso, 
Las quiero!

Image and video hosting by TinyPic