¡Qué bien cae un cambio de look!

jueves, 2 de febrero de 2017





¿Les ha pasado que se miran al espejo todos los días y no se reconocen en él? A mi si y esa sensación se acentuó aún más, después de tener a Valentino, pasaban los días y sentía la necesidad de un cambio, no quería reinventarme, quería encontrarme a mí misma nuevamente. Durante meses después del parto, me miraba al espejo y no era yo a quien veía, trataba de hacer un match entre la mujer del otro lado y yo, y no podía. Sólo encontraba a una mujer cansada, agotada por las malas noches, con las raíces que me recordaban que debía teñirme el cabello otra vez y una promesa de que al día siguiente encontraría un huequito e iría, pero ese "huequito" nunca llegaba.

Un día acompañé a mi esposo y a mi hijo a la peluquería a que se corten el cabello y mientras los esperaba, iba ojeando una revista de esas de peinados raros que siempre encuentras ahí y se me ocurrió, ¡yo también me voy a cortar el cabello y bien chiquito!, pregunté al toque y todos los estilistas estaban ocupados, por lo que tendría que regresar al día siguiente.

Toda la noche estuve fantaseando con la idea, me animaba, me desanimaba, otra vez me animaba y nuevamente me desanimaba, hasta que me armé de valor y me dormí convencida,  al día siguiente desperté más entusiasmada que de costumbre ¡hoy es el día! pensé. Finalmente ¿qué puede pasar? ¿Qué no me guste?  Pues no importa, ¡El cabello crece!, tenía que arriesgarme, era mi momento. Me puse a buscar en Internet algunos modelos de cabello corto que me podrían quedar bien según mi tipo de cara (En Pinterest hay un montón de información al respecto, súper detallada!) hablé con una amiga que me recomendó un buen estilista (casualmente de la misma peluquería que fui el día anterior) y salí de la casa sin pensarlo más, era ese día o no sería nunca, porque si la pensaba mucho, me iba a arrepentir de todas maneras, lo más corto que había tenido el cabello era a la altura de los hombros. Hoy, un mes después, sigo convencida que fue lo mejor que pude haber hecho.

Cuando llegué a la peluquería, pregunté por el estilista y estaba libre, todo iba acomodándose, le mostré las imágenes que tenía de los cortes y le dije que escogiera cuál me quedaba mejor y que me lo cortara así. ¿Segura? ¿No quieres ir probando poco a poco? me preguntó. "No, córtalo todo" confío en ti, respondí. (¡con las piernas temblándome!) Desde que empezó, hasta que terminó, me moría de nervios, sentía full adrenalina, sin exagerar, era como si estuviera a punto de hacer un salto mortal, pero a la vez sentía que me estaba liberando de un gran peso y esa sensación me estaba gustando, me miraba en el espejo, veía cómo todo iba tomando forma y empecé a sentir admiración, ganas de sonreírme a mí misma, me miraba una y otra vez y cuando terminó fue como si otra Silvana estuviera ahí sentada, me sentía hermosa, dueña de mí, de mi vida, de todo a mi alrededor.

Regresé a casa feliz, durante días no pude dejar de sonreírme al espejo, de decirme a mí misma que me veía bien, parecía loca (hasta ahora lo hago) y es que, muchas veces, cuando nos convertimos en mamás, nos preocupamos tanto por darles lo mejor a nuestros hijos que sin querer nos vamos olvidando de nosotras como mujeres, de lo importantes que somos, perdemos esa conexión que tenemos con nosotras mismas y nos volvemos sólo “la mamá de”, corremos de un lado para el otro, contra el reloj, tratando de hacer todo y que los minutos se multipliquen, a veces ni dormimos bien, comemos todo frío (o recalentado), nos olvidamos de arreglarnos o ni nos alcanza el tiempo y eso tarde o temprano, nos abruma, nos aleja de nosotras.

Y aunque parezca que un simple cambio de look, no ayuda mucho,  pues déjame decirte que si lo hace, es como una inyección de oxígeno, te revitaliza, te da energía, te impulsa nuevamente, esos pequeños espacios que tienes para ti misma, para sentirte bien contigo otra vez, ¡ayudan un montón!, a parte de quitarnos algunos años jajaja nos hacen sentir bien y definitivamente al estar bien nosotras, toda la familia lo estará ¿no creen? Así que mírate y siéntete bella SIEMPRE, enorgullécete de ti, ámate, sonríete todos los días y nunca te olvides de ti y de lo importante que eres. 

Aquí les dejo  la comparación del antes y el después, ¿qué les parece? ¿ustedes se han sentido igual? ¿se han atrevido a un cambio radical? ¡Cuéntenme! 


Yo, antes del cambio.
                           
Yo, después del cambio

Un beso enorme, 
¡Los quiero mucho!


Image and video hosting by TinyPic