¡Nos vamos al cole!

lunes, 19 de diciembre de 2016


El sábado fue la graduación de Luciano del nido, el próximo año se va al "colegio grande" y les juro que tengo el corazón hecho pasita, creo que nunca estaré preparada para verlo crecer tan rápido, recuerdo como si fuera ayer el día que entró al nido por primera vez, cómo buscaba mi mirada y se aferraba a mi, sujetando fuertemente mis manos, el sonido de su voz diciéndome que vaya rápido a recogerlo y cómo salía corriendo cuando llegaba la hora de regresar a casa. Dos años han pasado desde ese día y he visto cómo poco a poco, fue adquiriendo seguridad, confianza, tranquilidad, hasta que un día dejó de necesitar mi mano, se soltaba de ella incluso antes de entrar al salón y corría a saludar a sus misses y a jugar con sus amigos, era su lugar favorito (y sigue siéndolo), lo he visto ponerse triste cuando no iba, extrañar el nido en vacaciones, querer curarse rápido cuando estaba enfermo porque lo estaban esperando con los brazos abiertos.

Estos dos años han estado llenos de aprendizaje, de inocencia y mucho amor, tengo tanto que agradecerle al nido, pero sobre todo a la calidad extraordinaria de personas que lo conforman y que trabajan cada día para hacer de el, no sólo una escuela, sino, principalmente, un hogar. ¡Gracias por buscar que nuestros hijos sean felices! por buscar que jueguen, que se diviertan, que sean ¡simplemente niños!, y que vivan las etapas que tienen que vivir en su momento, disfrutando de la inocencia de sus primeros años.

Gracias por creer en ellos, por subirse a sus locuras, por viajar a través de su imaginación y por acompañarnos en este camino de ser padres, por ayudarnos a crecer junto a ellos, por calmar nuestras dudas y nuestras angustias. No ha sido sólo una vez, la que le he escrito a las misses implorándoles un consejo o pidiéndoles a gritos ayuda porque no sabía cómo actuar frente a algún nuevo comportamiento de Luciano, no ha sido sólo una vez la que me han abrazado tan fuerte, con esos abrazos sinceros que recomponen y me han dicho que lo estaba haciendo bien (a pesar de haberles contado que me había enojado con Luciano y que había perdido los papeles!)  no ha sido sólo una vez la que me han escrito hasta domingo preguntándome cómo estaba o cómo me iba con Valentino ¡Gracias! 

Han cultivado en todos los niños que hoy salen, que alzan un poquito más las alas, los valores más importantes de un ser humano: paciencia, tolerancia, confianza, respeto por si mismos y por los demás, pero sobre todo les han enseñado que sus sueños son tan grandes como sus alas, que con una sonrisa todo es mejor y que no hay nada más grande que el amor y la amistad.

Mi corazón estará inmensamente agradecido con ustedes siempre, no sólo los han preparado para el colegio, al cual irán el otro año, sino, los han preparado para toda la vida y mejor no sigo porque, para variar, voy a volver a llorar.

¡Infinitas gracias mi querido Happinest! y un agradecimiento especial a Lily, a nuestro ángel Mónica, a Lorena, a Mechita y Marisol por ser las mejores misses que mi hijo pudo tener. Gracias Alicia, Giovanna y Willy por tanto cariño y apoyo siempre. ¡Los quiero mucho!


También quiero darle las gracias a todas y cada una de las mamis del salón de Lu, mis queridas amigas, con las que he compartido tanto estos años y que de unos meses para acá, se han vuelto parte súper importante en mi vida ¡son increíbles! y gracias a sus pequeñines, la familia que mi hijo tiene la dicha de tener cerca, aquellos amigos invaluables que te da la infancia, seguiremos aprendiendo y creciendo todos juntos, porque sé que la amistad que ahora tenemos recién empieza y es de esas que son para toda la vida.

Finalmente, quiero darte las gracias a ti mi pequeño Luciano, por enseñarme a vivir, por ser mi más grande maestro y mi mejor ejemplo de amor, de felicidad y de inocencia.


Un beso,
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