Mi mejor mitad!

miércoles, 7 de diciembre de 2016


Hace 10 años...

Cuando te dicen que el amor aparece en el lugar menos indicado y en el momento que menos lo esperas, créeles, porque es totalmente cierto. Hace 10 años, lo recuerdo como si fuera ayer, me presentaba a una entrevista de trabajo, tenía 21 años y algunas ideas un poco locas en la cabeza, tipo que el Jefe de Recursos Humanos en las empresas, era el gordito bonachón que se llevaba bien con todo el mundo jajaja así que esperaba encontrar a uno así en su lugar. Llegué a la entrevista nerviosa, era una gran oportunidad para mi, me hicieron esperar, cosa que no me gusta mucho, porque la persona no estaba a la hora que habíamos acordado, después de algunos minutos se me acercó un chico flaco de sonrisa burlona y un tanto arrogante a hacerme algunas preguntas, respondí sin darle mucha importancia o interés, cuando terminó la entrevista me dio su tarjeta y ahí recién vi que él era la persona que me había citado, nada que ver con el gordito bonachón (al menos no en ese momento, ahora si está gordito jajajaja) salí pensando que era imposible que me dieran el trabajo. 

Pero, contrario a lo que yo pensaba, después de todo el proceso de selección, entré a trabajar y esperé nunca más escuchar su nombre ¡me caía antipatíquisimo el hombre! poco después dejé de trabajar ahí. Sin embargo, con alguna excusa, siempre me hablaba por teléfono, yo le colgaba, el insistía, quedábamos en vernos y le apagaba el celular hasta la siguiente semana, pero el parecía no entender el mensaje, después de varios meses de jugar al gato y al ratón, un día acepté salir con el, para que me deje de molestar, ¡si claro!. Yo de 21, el de 29 y bastaron sólo 60 minutos juntos, ¡sólo 60! para saber que era el, ese chico arrogante, la persona con la que yo quería compartir toda mi vida. 

Hoy, después de 10 años, 7 de matrimonio, 2 hijos, momentos buenos, no tan buenos, malos y muy malos, sólo puedo decir que lo elegiría otra y otra vez, que es mi complemento, mi cable a tierra, aquella persona que confía en mi incluso cuando ni yo misma lo hago, que me ha hecho llorar de risa muchas veces, que me ha levantado cuando me he caído y que me ha abrazado fuerte, cuando, en ese momento tal vez, sólo quería ahorcarme. Gruñón como el sólo, malhumorado, contestón, picón, así lo quiero y lo quiero a mi lado siempre. Hoy, este gordito bonachón, está de cumpleaños y sólo quiero decirle:

¡Gracias! Gracias por ser un mejor hombre cada día, por ser el gran padre que eres, por levantarte en la madrugada y estar a mi lado con los bebés, aunque al día siguiente tengas que trabajar, gracias por cambiar tu noticiero y tus programas favoritos por ver Disney Junior o Discovery Kids, gracias por secar mis lágrimas tantas veces, por ser mi aliento, mis fuerzas, mi apoyo, mi roca. Gracias por las veces que me dices mis verdades y no las escondes, ni las tapas, gracias por despertarme para ver aquella serie que teníamos pendiente en Netflix así corras el riesgo de ser asesinado en el camino, gracias por esas flores que traes escondidas en tu espalda, por mirarme como me miras cada día, a pesar de todos mis rollos, mis fantasmas, andar sin maquillaje, vestida peor que mi abuelita y con olor a leche y baba. Gracias por acompañarme en todas mis aventuras, por subirte siempre en mis locuras, por hacer que me crea que podemos conquistar el mundo. ¡Gracias por ser mi mejor mitad!

Y principalmente, gracias por enseñarme que el matrimonio no es un cuento de hadas, que requiere mucha paciencia, tolerancia, amor, que es necesario saber callar y escuchar (¡algo que aún no me sale muy bien!) que no siempre estaremos de acuerdo (y no está mal!) que hay muchas maneras de hacer las cosas, no siempre la nuestra es la mejor y que aunque hayan tiempos complicados, juntos lo podemos todo, tomados de la mano.

Feliz cumpleaños amor, que Dios te bendiga.
Te amo hasta el infinito y más allá.
¡Yo!

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