¡Descubrimientos de mi segundo embarazo!

martes, 8 de marzo de 2016


 


Todo embarazo siempre está lleno de dudas, miedos e incertidumbres, sea el primero, el segundo o el tercero, eso es algo que descubrí recién con este segundo bebé.  Pensaba que como ya había estado embarazada y sabía lo que venía, estaba preparada para ello. Pero sólo bastaron un par de semanas para darme cuenta que el segundo embarazo no tiene nada, absolutamente nada, que ver con el primero y que tenía aún, un montón por aprender y entender.

Primero, que mi tiempo ya no era MI tiempo. Que ahora tenía que compartir el embarazo con todos sus síntomas y cambios, con Luciano y que ya no podía dedicarme sólo a mí y al bebé en camino. Qué difícil se me hacía ponerme el embarazo al hombro y levantarme para seguir jugando, cuando lo único que quería era estar en mi cama sin moverme (o pegada al baño), veía cómo los primeros sentimientos de culpa se asomaban, cuando por alguna razón tenía que dejar de hacer algo que siempre hacíamos juntos y veía sus ojitos mirándome, sin poder entender muy bien por qué mami ya no puede trepar árboles, saltar la soga o hacer carreritas por todo el parque. No podía dejar de pensar que le estaba quitando algo, que lo estaba despojando de lo que, hasta ahora, era exclusivamente suyo ¡SU MAMÁ!. Pero cuando pensaba en eso, me detenía un rato y recordaba mi niñez con mis hermanos y no me imagino la vida sin ellos, sin los juegos, la chacota, incluso sin las peleas tan típicas de los hermanos y me tranquilizaba al saber que, lejos de quitarle algo, le estoy dando el mejor regalo de su vida, su mejor cómplice.

También tuve que entender que volveré a ser la misma de antes, tanto física como emocionalmente, que todos estos cambios pasarán y que, como toda mamá, me acostumbraré a la nueva rutina más rápido de lo que pienso. El miedo a ser mamá de dos, a no poder con ambos, a hacer algo mal ya sea con Luciano o con Valentino, estaba latente todos los días y no me dejaba pensar con claridad pero comprendí que ese miedo va a estar siempre, que es parte de nuestra naturaleza y que poco a poco, desaparecerá, que será igual que con Lu al principio, que nos tocará adaptarnos, que será, tal vez difícil, pero que lo lograremos con amor, con paciencia, sin juzgarnos, sin culpas, dándonos tiempo a nosotros mismos de interiorizar nuestra nueva vida y de acomodarnos a ella.

Pero una de las cosas que más me intrigaba cuando pensaba en mi segundo bebé, era la capacidad de amor que tendría, me parecía casi imposible llegar a querer a otra persona con la misma intensidad con la que quiero a Luciano, era algo casi increíble. Todos me decían que si se puede, que el corazón de una madre se expande y se multiplica con los hijos. ¡Si, claro! pensaba y secretamente le juraba a Lu que nunca amaría a alguien como lo amaba a él jejeje.  Pero de pronto, llegó el día de la primera ecografía, de la primera vez que escuché su corazón latir, de la primera vez que lo vi dentro de mí y fue magia pura, pude experimentar una vez más esa clase de amor celestial que nos eleva, que nos saca de nosotras mismas, mientras las lágrimas caían sin poderlas contener ¡me declaré completamente enamorada de mi segundo hijo! con la misma fuerza e intensidad de la que no me había sentido capaz días antes y nuevamente, la maternidad me sorprendió.

A veces pasamos más tiempo cuestionándonos, dejando que los miedos nos agobien y nos olvidamos de lo que realmente importa, de disfrutar y de saber que seremos las mejores madres del mundo para nuestros hijos, impulsadas por ese torrente de amor que ellos mismos nos dan.  El embarazo es una etapa que se pasa súper rápido y que nos enseña algo nuevo todos los días, nos cambia todos los días, sin importar qué número de embarazo sea, nos hace descubrir cosas que no imaginábamos ni en sueños y saca, la mejor versión de nosotras mismas.  ¡Vivamos a plenitud nuestro embarazo! Con todo lo bueno y todo lo malo, que los miedos, las angustias, las preguntas, se van despejando con los días, algunas más rápido, otras más lento, pero mientras sigamos nuestro corazón, todo estará bien... ¿no creen? :)

Un beso, 
¡Las quiero!


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