¡Aquí estamos, otra vez!

martes, 1 de diciembre de 2015


Queridas amigas,

Hace tiempo que no les escribo, y créanme que las he extrañado mucho, las he pensado todos los días y he querido contarles una y otra vez lo que estaba pasando dentro de mí,  tengo un huracán de emociones revoloteando, sensaciones que se van mezclando y van apoderándose de mis sentimientos y de mis pensamientos y es que, aquí estamos otra vez ¡dándole vida a la vida!

Se me escarapela el cuerpo de la emoción cuando lo digo, una vida crece dentro de mí ¡otra vez! y me siento tan afortunada, tan feliz… ver como una personita juguetona se asoma sin miedo en una ecografía para, una vez más, ¡cambiarme la vida por completo!

Estas últimas semanas han sido complicadas, no sólo por los cambios físicos y emocionales por los cuales atravesamos durante el embarazo, sino porque, al igual que con Luciano, esta primera parte ha sido riesgosa, he tenido que estar casi un mes en cama, haciendo las cosas con sumo cuidado, con la incertidumbre y el miedo de que el bebé esté creciendo bien, usando óvulos mañana y noche para ayudarlo a sostenerse, sin poder moverme y con mucho dolor. Pero felizmente, gracias a Dios, el susto ya pasó. El viernes pasado el doctor me dio “de alta” de mi propia cama y me dijo que puedo volver a hacer mis cosas, pero igual con precaución.

Sin embargo, durante este mes en cama, muchos pensamientos pasaron por mi cabeza. El día que me enteré que estaba embarazada, no lo podía creer, me sentí bendecida y agradecí mil veces a Dios por volver a honrarme con un milagro tan hermoso. Pero los días posteriores, mientras no podía jugar con Luciano como antes, tirarme al suelo o llevarlo al parque, cada vez que veía su carita entristecerse porque mamá sólo podía jugar con el por ratitos, empecé a sentir miedo, a llenarme de culpas, en su mayoría relacionadas con el, no podía evitar sentir que le estaba quitando algo, que le estaba robando mi tiempo y mi atención, que lo estaba descuidando y que ya nada, volvería a ser igual.

Eso, sumado a los cambios físicos que en este embarazo se han multiplicado, desencadenaron en mi, una depresión que no entendía y que no quería aceptar. Todo lo que me había hecho feliz hasta ese momento se desmoronó, no tenía ganas de nada, ni de cambiarme, me sentía extraña, rara, sin la ilusión que me hacía volver a ser madre.  Empecé a cuestionarme todo, si era el mejor momento, si habíamos hecho bien, si Luciano entendía lo que estaba pasando, (le contamos que tendría un hermanito el mismo día que nos enteramos) si todos entendíamos el cambio que significaría, como lo asimilaríamos... y un montón de preguntas más, muchas de las cuales aún no tengo respuestas pero ya sé que vendrán solas, con el tiempo. 

No les voy a decir que los miedos se han ido, pero si que me siento feliz, que hoy, después de 12 semanas junt@s, siento que no hubo mejor momento que ahora, comprendí que no le estoy robando nada ni a Luciano ni a mi familia. Siento, de una manera que no podía entender antes, que mi corazón se agranda cada día que me miro al espejo y veo crecer mi barriga, cada día que escucho a mi hijo hablarle a su hermano, cada día que veo los planes que tiene para cuando el (ella) venga. Me siento más viva que nunca y capaz de amar a alguien más, con la misma intensidad con la que amo a Luciano. ¡Qué increíble!... Esto de la maternidad nunca deja de sorprenderme y maravillarme. 

Pronto les contaré un poco más sobre esta nueva etapa y todo lo que trae consigo.

¡Las quiero! Gracias por estar aquí conmigo, por escribirme, por preocuparse por mi y por acompañarme.... ¡Son lo máximo!



Bebé a las 10 semanas <3 

Un beso grande, 
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