Galletas de Jengibre

lunes, 14 de diciembre de 2015



Amo la navidad, me recuerda mucho a mi infancia, a mi abuelita, al tiempo de compartir, la familia más unida que nunca, la casa con olor a chocolate y panetón, los niños corriendo, no sé... pero mientras más se acerca la navidad, más siento un calorcito que me quema y me emociono como niña... para mi, sin dudarlo, es una de las épocas más lindas del año y me afana un montón. 

Asi que desde que Luciano nació he tratado de transmitirle el mismo espíritu de la navidad que recuerdo y tengo yo, pero recién este año, puedo decirles que el también lo siente, hemos adoptado tradiciones nuevas, y hemos potenciado algunas que ya teníamos jejeje... Es así como el año pasado le preparamos a Papa Noel unas galletas de jengibre que dejamos con un vaso de leche cerca de donde el dejaría los regalos (tengo que admitir que me salieron horribles, parecían pisapapeles, pobre mi esposo que tuvo que comerse casi todas jajaja) ... Ahora tenían que salirme mejor, si o si, busqué y busqué recetas que me convencieran y encontré esta de Sandra Plevisani (Libro: Dulce Pasión 2 - pág. 196) que lleva miel de maple ¡Buenaza! :)



Aquí se las dejo, con algunas pequeñas apreciaciones mías ;)

Ingredientes (Galletas)

4 tazas y media de harina (nosotros utilizamos harina preparada y se inflaron perfectas!)
1/2 cdta de sal
1/2 cdta de pimienta de chapa molida
1/2 cdta de canela molida
1/2 cdta de clavo molido
1/2 cdta de jengibre (kion) molido
1/2 taza de azúcar rubia
100 grs de mantequilla sin sal (nosotros usamos una barrita de margarina cualquiera)
2/3 de taza de miel de maple 
2 huevos (con yema y todo)

(Glasé para decoración)

1 huevo
1 limón 
Azúcar impalpable
Colorante de repostería

Preparación (Galletas)

La receta original dice que se deben colocar todos los ingredientes en el procesador de alimentos hasta que se integren bien. Como yo quería que Luciano las haga, no usamos procesador, mezclamos primero todos los ingredientes secos y luego agregamos la mantequilla, la miel y los huevos, se mezcla con las manos hasta que se vaya haciendo una masita como verán en las fotos. (Cuando ya unieron todos los ingredientes, debemos ayudarlos un poco en hacer la masa)







Una vez que esté lista, se coloca toda la masa en papel film (o una bolsita) y se lleva a la refri a reposar por una hora o una hora y cuarto... Pasado ese tiempo, se amasa con un rodillo, hasta el espesor que queramos (no muy grueso porque se inflarían mucho, ni muy delgadito porque se podrían romper), se cortan y al horno :)




Técnicamente, en 10 o 12 minutos ya deberían estar. Pero, por experiencia propia, quemé toda la primera tanda de galletas :´( , les digo que esto depende mucho de la potencia del horno, el mío las hizo en 8 minutos, a 240° ... Una vez que los bordes empiezan a tomar color, ya casi están listas.. es prácticamente, al toque!



Preparación (Glasé)

Batir la clara de huevo hasta que esté espumosa, ir agregando poco a poco el zumo de limón y el azúcar impalpable. Para saber que ya está listo, podemos trazar una línea con un mondadientes, cuando se vuelve a unir ambos lados es que ya está en su punto. 
Para darle color, separamos un poco del glasé (la cantidad que queremos teñir) y le agregamos unas gotitas del colorante hasta que quede del tono que buscamos. 
Lo colocamos en una manga de repostería o hacemos una con una bolsita y cortamos la punta pequeñita para poder dibujar las galletitas, de acuerdo a cómo queremos :) En Pinterest hay unos diseños hermosos, aquí les dejo mi link: Pinterest / Silvana Navas






Pueden usar cualquier tipo de cortadores de navidad, los muñequitos clásicos, circulares para hacer los renos, estrellitas, bastones, papa noeles, los que quieran. Para decorarlos, pueden usar grajeas, lentejitas, m&m, chocolates picaditos, galletas o lo que quieran. Por ejemplo, yo hice los cuernos del reno con chocolate derretido (fudge), glasé blanco y una lentejita para la nariz :)

Espero que les guste y las puedan hacer con los peques en casa, es muy divertido cocinar con ellos y dejarles decorar las galletitas a su gusto, así, sin querer, vamos creando recuerdos que nunca se olvidan! :) ¡Me cuentan!

Un beso, 
¡Las quiero mucho!


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Cada embarazo es distinto

miércoles, 9 de diciembre de 2015


Fuente imagen: www.guiainfantil.com

Cada embarazo es distinto, me decían cuando estaba embarazada de Luciano, no te preocupes por los síntomas que tienes ahora porque es muy probable que no los sientas la próxima vez o viceversa. Sin embargo yo era bien reacia  a creerlo, pensaba que sería lo mismo, pero con la diferencia de que ya sabía lo que se me venía… ¡Grave error! Ahora estoy completamente segura que cada embarazo es diferente, desde los síntomas, hasta las emociones (e incluso, los miedos!)

Nada de esto es con ánimo de comparar, sino es más con la intención de que estemos preparadas y no nos agarre por sorpresa (como a mi) … En mi primer embarazo, fueron muy pocos los síntomas, pasada la amenaza de aborto al principio, las malas noches y la placenta vieja al final, todo marchó sobre ruedas.

Sin embargo ahora, todos los síntomas se me han venido juntos, tengo un fastidio a la hora de comer, mucha hambre pero como algo y siento que me lleno, que no puedo comer más y después de las comidas me queda una sensación de hastío en la boca, que me acompaña todo el día, como de asco (bastante incómoda por cierto) pero aun así tengo hambre, no hace que se me vaya el apetito y creo que podría comerme un edificio entero. No llego ni al tercer trimestre y ya subí 3 kilos, cuando la primera vez, subí 8 en todo el embarazo… no sé lo que me espera.

Una de las cosas que me hizo darme cuenta más rápido de este embarazo, fueron los olores, empecé a rechazar los que eran comunes para mí y que, de no estar embarazada, incluso, ni los notaba con tanta certeza. Mi olfato se ha súper desarrollado, parezco un elefante africano, puedo oler lo que están cocinando mis vecinos en todo el edificio y a kilómetros y no sólo eso, también los detergentes, los jabones, los perfumes, los postres, el cigarro, el alcohol, todo llega a mi nariz antes que a los demás, me siento como un tipo de roedor extraño..

Aich, el ¡sueño! Tengo sueño todo el día, estoy más cansada de lo que recuerdo haber estado con Luciano. En esa época, me despertaba súper temprano, me bañaba, me iba al taller de joyería y me ponía a trabajar feliz, podía pasarme horas ahí y ni cuenta me daba, recién en la noche me daba sueño y todo normal. Ahora, me duermo en las esquinas, esté con quien esté, no puedo mantener mis ojos abiertos por más de dos horas, caigo cual plomo durante el día y en la noche me duermo como si nada, al principio tenía insomnio y creo que era por que como estaba prácticamente todo el día dormida, en la noche no tenía sueño, pero ahora me duermo a la misma hora que hago dormir a Luciano, caemos los dos rendidos en un sueño profundo, con la diferencia, que yo puedo dormir todo el día y el no.

¡Gases! Como algo y me inflo, me empieza a doler el pecho y el estómago y sé que tengo gases y no logro botarlos. ¡No sabía que fueran tan dolorosos! La otra noche me retorcía de dolor, así que ahorita soy loquita mates todo el día y masajes, como cuando los chiquis son pequeños y les damos palmaditas en la espalda para que voten el chanchito…  Así tal cual estoy yo.

¡Esperen! Casi lo olvido, algo que me asustó al comienzo fue ¡cómo crece la barriga  en el segundo embarazo! ¿por qué nadie me lo dijo? :/ Mi primera barriga empezó a notarse entre los 7 - 7 meses y medio.  En cambio esta, ya se me nota… tengo 13 semanas y parezco como de 26! Es una locura, les juro que por un momento pensé que eran 2, hasta que tuve mi cita con el ginecólogo y me juró y perjuró que era uno nada más, ahí fue que me explicó que la barriga del segundo embarazo es más grande debido a que los músculos ya están estirados y simplemente es más fácil para ellos ahora volver a estirarse, ya no tienen que prepararse. Así que NO se sorprendan si tienen 3 meses y ya tienen barriga de 6, acostúmbrense a la idea nada más y aprovechen todas sus ventajas jajajaja

Si bien es cierto, en este embarazo no me paso todas las horas hablándole a mi barriga, como solía hacerlo con el primero ( a veces ni me acuerdo que estoy embarazada) y tampoco ando a la expectativa leyendo los cambios de mi bebé semana a semana, ya que es un poco complicado hacerlo con un niño de 3 años que demanda tu atención casi todo el día, tampoco ando pendiente de lo que como, controlando las calorías, las frutas, las verduras lo que alimenta o no. Pero si les puedo decir, ahora, que a pesar que cada embarazo es distinto y de no estar al 1000% pendiente, estoy feliz, emocionada, ansiosa de verlo por las ecografías, soñando con el momento de tenerlo entre mis brazos y luciendo mi hermosa y grande barriga con orgullo.

Al principio, tal vez les cuesta, como a mí, hacerse a la idea que viene otro bebé en camino, tienen miedos, angustias y es más difícil conectar con el bebé en camino y con todos los sentimientos que nos invaden, pero el momento llega, les puedo asegurar, que más temprano que tarde, el momento llega y es una conexión que nos acompañará igual que con el primer bebé, para toda la vida. Conforme vas liberándote de las culpas, vas dejando de sentirte menos madre o de sentir que quieres menos al nuevo bebé (lo cual dista mucho de ser verdad, ya que lo vas a querer con la misma intensidad y fuerza, ya lo verás) vas abriendo los brazos nuevamente al embarazo, a la maternidad y a todos los cambios que este trae consigo y vuelves a sentirte la persona más feliz y afortunada del mundo.

¿Y a ustedes cómo les fue con el 2do embarazo? o ¿cómo les va? ¡Cuéntenme por favor para saber que no estamos solas! :)



 Un beso, 
¡Las quiero!


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¡Aquí estamos, otra vez!

martes, 1 de diciembre de 2015


Queridas amigas,

Hace tiempo que no les escribo, y créanme que las he extrañado mucho, las he pensado todos los días y he querido contarles una y otra vez lo que estaba pasando dentro de mí,  tengo un huracán de emociones revoloteando, sensaciones que se van mezclando y van apoderándose de mis sentimientos y de mis pensamientos y es que, aquí estamos otra vez ¡dándole vida a la vida!

Se me escarapela el cuerpo de la emoción cuando lo digo, una vida crece dentro de mí ¡otra vez! y me siento tan afortunada, tan feliz… ver como una personita juguetona se asoma sin miedo en una ecografía para, una vez más, ¡cambiarme la vida por completo!

Estas últimas semanas han sido complicadas, no sólo por los cambios físicos y emocionales por los cuales atravesamos durante el embarazo, sino porque, al igual que con Luciano, esta primera parte ha sido riesgosa, he tenido que estar casi un mes en cama, haciendo las cosas con sumo cuidado, con la incertidumbre y el miedo de que el bebé esté creciendo bien, usando óvulos mañana y noche para ayudarlo a sostenerse, sin poder moverme y con mucho dolor. Pero felizmente, gracias a Dios, el susto ya pasó. El viernes pasado el doctor me dio “de alta” de mi propia cama y me dijo que puedo volver a hacer mis cosas, pero igual con precaución.

Sin embargo, durante este mes en cama, muchos pensamientos pasaron por mi cabeza. El día que me enteré que estaba embarazada, no lo podía creer, me sentí bendecida y agradecí mil veces a Dios por volver a honrarme con un milagro tan hermoso. Pero los días posteriores, mientras no podía jugar con Luciano como antes, tirarme al suelo o llevarlo al parque, cada vez que veía su carita entristecerse porque mamá sólo podía jugar con el por ratitos, empecé a sentir miedo, a llenarme de culpas, en su mayoría relacionadas con el, no podía evitar sentir que le estaba quitando algo, que le estaba robando mi tiempo y mi atención, que lo estaba descuidando y que ya nada, volvería a ser igual.

Eso, sumado a los cambios físicos que en este embarazo se han multiplicado, desencadenaron en mi, una depresión que no entendía y que no quería aceptar. Todo lo que me había hecho feliz hasta ese momento se desmoronó, no tenía ganas de nada, ni de cambiarme, me sentía extraña, rara, sin la ilusión que me hacía volver a ser madre.  Empecé a cuestionarme todo, si era el mejor momento, si habíamos hecho bien, si Luciano entendía lo que estaba pasando, (le contamos que tendría un hermanito el mismo día que nos enteramos) si todos entendíamos el cambio que significaría, como lo asimilaríamos... y un montón de preguntas más, muchas de las cuales aún no tengo respuestas pero ya sé que vendrán solas, con el tiempo. 

No les voy a decir que los miedos se han ido, pero si que me siento feliz, que hoy, después de 12 semanas junt@s, siento que no hubo mejor momento que ahora, comprendí que no le estoy robando nada ni a Luciano ni a mi familia. Siento, de una manera que no podía entender antes, que mi corazón se agranda cada día que me miro al espejo y veo crecer mi barriga, cada día que escucho a mi hijo hablarle a su hermano, cada día que veo los planes que tiene para cuando el (ella) venga. Me siento más viva que nunca y capaz de amar a alguien más, con la misma intensidad con la que amo a Luciano. ¡Qué increíble!... Esto de la maternidad nunca deja de sorprenderme y maravillarme. 

Pronto les contaré un poco más sobre esta nueva etapa y todo lo que trae consigo.

¡Las quiero! Gracias por estar aquí conmigo, por escribirme, por preocuparse por mi y por acompañarme.... ¡Son lo máximo!



Bebé a las 10 semanas <3 

Un beso grande, 
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