Una estrella en el cielo

jueves, 27 de agosto de 2015


“…Todos tenemos una estrella en el cielo…” me quedo leyendo por un momento la dedicatoria de mi cuento, mientras pienso en la mía y la siento brillar con más fuerza…  ¡Cuánta verdad encierran esas palabras! Todos hemos pasado en algún momento por la pérdida de un ser querido y creo que nadie está preparado para eso, a pesar de saber que es parte de la vida, a todos nos cuesta afrontarlo y no sabemos cómo hacerlo.

Hace unos días estuve en la presentación de “Una estrella en el cielo” un cuento lleno de amor, escrito por las psicólogas Cynthia de Macedo y Herlita Del Castillo, que busca ayudar a los niños que han perdido a un padre o a un familiar cercano, a sobrellevar su dolor de la mejor manera.

La muerte, por su naturaleza dolorosa, es un tema muy difícil de tratar, tanto para adultos como para niños, involucra muchas emociones y no nos sentimos capaces de hacerlo y que mejor que a través de un cuento.  Los cuentos no sólo sirven para hacer volar la imaginación de los niños y entretenerlos, sino también, para conectarlos con la realidad, para enseñarles a afrontar diferentes situaciones. A través de las historias y los personajes, los niños pueden sentirse identificados y entender que no están solos, que es normal cómo se están sintiendo y se van abriendo más al diálogo y a la expresión de sus sentimientos.

Una estrella en el cielo es un libro escrito especialmente para niños, un libro tierno, fácil de leer, con ilustraciones que describen sentimientos, situaciones y comportamientos por las cuales pueden estar pasando los niños en ese momento y que son reales: como tristeza, enojo, soledad, miedo, culpa, haciéndoles sentir que no son los únicos y que está bien sentirse así. Pero a su vez les da las herramientas para saber sobrellevar todas esas emociones, cómo actuar y superar su dolor. Además incluye también recomendaciones para la familia. 

Se los recomiendo si están pasando por una situación similar, es muy importante que los niños identifiquen sus sentimientos y aprendan a expresarlos, hablar de ellos les dará seguridad, confianza y serán capaces de sobrellevar el dolor y afrontar cualquier situación.

El cuento lo encuentran en Liberías Communitas, Fondo de Cultura Económica, Época y Crisol.




Fuente Facebook - Cuento "Una estrella en el cielo" 

Un abrazo,

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Buscando la baranda para cama perfecta... ¡una aventura!

martes, 25 de agosto de 2015


Llegó el momento de dejar la cuna y empezar a usar la cama grande. Para ser sincera, tenía mis dudas sobre si Luciano aceptaría dormir en su cama sólo, ya que nuevamente se había acostumbrado a dormir con nosotros, pero nos ayudó mucho incluirlo en todo el proceso, desde desarmar la cama-cuna con su papá, hasta ir a comprar la baranda nueva y su cubrecama de niño grande... (pero eso ya lo conversaremos en otro post sobre la transición del colecho a la cama sólo :)) 

Elegir la baranda no fue algo muy fácil para mí, visité varias tiendas buscando la que me convenza por completo. Habían muchas, de diferentes formas, tamaños, precios y colores, pero nuestra consigna era escoger la que nos parezca más firme y nos dé mayor tranquilidad y fue así como elegimos Safe Sleeper Bed Rail 43” (baranda para cama) de la marca DexBaby 

Les he preparado una pequeña lista con los puntos que me parecieron importantes y que me inclinaron a comprarla:
  1. Súper práctica, resistente y segura.
  2. Protector de tela lavable (con una tela de malla respirable!)
  3. Fácil de armar (no se necesitan herramientas, ni tiene ningún tipo de clavo o tornillo que pudiera zafarse o ser peligroso)
  4. Fácil de sacar para limpiar / lavar.
  5. Se coloca entre el colchón y la cama y trae una correa de anclaje reforzada para sujetarla del otro extremo  de la cama (yo tenía miedo porque pensaba que se caería y no estaría bien sujeta, pero está muy bien asegurada)
  6. Se puede bajar durante el día (no es fija)
  7. Sirve para TODO tipo de colchones.






Y otra con los que me hicieron dudar por algunos instantes, pero que a fin de cuentas, no son relevantes (a mi parecer)
  1. Es de 43 pulgadas, aproximadamente 109 cmts, lo que deja más de media cama descubierta.  (Me asustaba un poco que Luciano se vaya a caer, pero él se acostumbró al toque, igual le pongo cojines en el suelo por si acaso ;))
  2. No es muy suave, es firme.  Me explicaron que no podía ser acolchonada porque la idea es que no sea un lugar donde el bebé se apoye o se recline, sino sólo debe ser un tope para que se acomode de nuevo en su lugar.
  3. No hay muchos colores; la mayoría son blancas o cremas (se ensucian más rápido)
  4. Sólo es para un lado de la cama, ideales para las habitaciones que tienen la cama pegada a la pared. Si la cama está en el centro de la habitación, se necesitarán dos. Sino, se puede comprar las barandas para cuna, que son muy similares pero vienen en par. 
Así quedó en el cuarto de mi gordo, no lo hace ver más pequeño, no es incómoda, me gusta. Se ve bonita y sobre todo, segura :)


Lo más importante, al momento de elegir una baranda, es que nos dé la seguridad de que nuestro hijo va a estar bien y que va a cumplir su función: evitar que se caiga y se golpee en las noches. Lo demás, depende de nosotros.

Yo la compré en Nua Baby, pero también encuentran barandas en Infanti y/o tiendas especializadas en bebés.

Espero que les sirva de ayuda y haya resuelto sus dudas :)

Un abrazo,
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Mazamorra de Quinua

lunes, 24 de agosto de 2015


Me encanta la Quinua, me parece muy rica y además es muy nutritiva, lo cual la convierte en un gran alimento para todos en casa, especialmente para los más pequeños. 

Lo malo... es que a mi hijo no le gusta y tengo que esconderla muy bien para que la coma, así que se me ocurrió probar con una receta fácil y rápida de mazamorra de quinua y manzana, aprovechando estos días en los que el friecito nos está acompañando. ¡Aquí se las dejo!

Preparación:

  • Lavar bien la Quinua y sancocharla sólo hasta que reviente, junto con la manzana en trozos.
  • Agregarle azúcar (o miel), licuarla por unos minutos, junto con un chorrito de leche (esto último es opcional, a mi me gusta el sabor y consistencia que le da, pero depende de ustedes)  
  • Servir y disfrutar :) Si desean pueden ponerle trocitos de manzana y decorar con canela ¡queda buenísima!

¡Me cuentan si la preparan por casa!



Un beso enorme,

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Cesárea no anunciada

martes, 18 de agosto de 2015


¿Fue parto natural? ¿no? - Ah entonces no sabes lo que es traer un hijo al mundo -

Esa frase me quedó dando vueltas en la cabeza por varios días desde que la escuché, hasta que por fin hoy me animé a escribir sobre ello. Yo di a luz a Luciano a través de una cesárea, me había preparado para tener un parto natural, había ido a mis clases de Psicoprofilaxis desde que tenía 7 meses y estaba muy feliz (nerviosa pero feliz) e ilusionada por tener un parto natural.

Sin embargo, a veces las cosas no salen como una quisiera, una semana antes de dar a luz (un mes más o menos antes de tiempo) descubrimos que mi bebé estaba muy pequeñito, me hicieron varios controles y monitoreos diarios para ver cómo estaba y me mandaron comer todo lo que no había comido en el embarazo (toda la chatarra que había evitado) para ver si mi hijo aumentaba de peso y nada, el no aumentó ni 10 gramos...

¿A qué se debía eso? A que tenía lo que se conoce como placenta avejentada o vieja ¿y qué quiere decir? que la placenta ya no alimenta o nutre al bebé.

Un día antes de que Luciano naciera, en uno de los controles tardó mucho tiempo en moverse y la ginecóloga me dijo que si no lo sentía, regresara. Como a las 6 de la tarde, después de comer muchos dulces, todos los chocolates que encontré y no sentirlo, regresé.

Mi hijo no se movía y tardó mucho tiempo  en hacerlo, lo cual significaba que estaba muy débil, sumado a que tenía 2 vueltas de cordón en el cuello. Ese día ya no me dejaron regresar a casa y me programaron una Cesárea para la mañana siguiente, a primera hora.

Estaba asustada, nerviosa, casi no pude dormir, le tengo pánico a las agujas y a que me saquen sangre, así que la sola idea de que me cortaran no me era para nada agradable, pero lo que más quería era que naciera bien, no importaba si era por cesárea o por natural, quería a mi hijo sano y salvo a mi lado.

Me hicieron los riesgos quirúrgicos de rutina, todo salió perfecto y al día siguiente Luciano nació a las 10:47 de la mañana, pesando 2300kg, era muy chiquito y frágil, pero estaba a salvo y yo lo había traído al mundo.

Si bien es cierto, el parto natural y el parto por cesárea son diferentes, ambos son partos. Yo no estoy a favor de uno ni de otro, no sé si el 2do hijo será igual por cesárea o será natural, pero si sé que ambos son partos, ambos son una manera de traer a tu hijo al mundo y en ambos casos, ¡duele!

En el parto natural, te duele antes de dar a luz, desde las contracciones, la dilatación, hasta el momento en que pujas y nace el bebé. El trabajo de parto puede durar horas de horas y el dolor puede ser muy intenso.

En el parto por cesárea, te duele después de dar a luz, desde el día siguiente que ya el efecto de la anestesia y de la medicina pasaron, regresas a casa adolorida, duele al reír, al llorar, al orinar, al toser, al caminar... y la recuperación puede durar días y el dolor puede ser muy intenso.

Sea cual sea la manera como trajimos a nuestros hijos al mundo... ¡los trajimos! Los tuvimos 9 meses en el vientre y sentimos los mismos malestares (unas más, otras menos) los mismos miedos, inseguridad, angustia, mezclados con alegría, emoción, nervios y ese inmenso amor, tanto antes de entrar a la sala de partos como después de salir de ella. 

No hay por qué sentirnos avergonzadas por haber tenido una cesárea, no hay por qué sentirnos frustradas ni menos madres por eso. Debemos de sentirnos orgullosas, felices y muy valientes, porque ya sea que hayamos dado parto natural, con epidural o sin epidural, o haya sido parto por cesárea programada o no anunciada, ¡trajimos un hijo al mundo con amor y con coraje! y eso, es lo único importante ¿no creen? :)




¡Las quiero!
Besos,

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De la maternidad y lo que nadie me dijo...

viernes, 14 de agosto de 2015


Hasta el día que Luciano nació, no tenía otra idea de lo que era la maternidad, más que el amor que iba creciendo junto con la barriga, miles de sueños, suposiciones y montones de consejos que me daba casi todo el mundo de lo que me esperaba a partir de ahora, en cuanto a agotamiento, amanecidas, lactancia, básicamente los primeros meses...

Sin embargo, hay muchas cosas que nadie te dice, como: Lo difícil que es CRÍAR, la carga emocional que significa para NOSOTRAS que, como buenas mujeres, tendemos a querer controlarlo todo. Nadie me dijo que me haría un nudo con nuestra primera “discusión” y que el mundo se me vendría, prácticamente abajo, con su primera mirada de “no” amor.

Nadie mencionó la angustia que empezaría a sentir por todo. Ejemplo: el primer día de nido, el no poder estar cerca de él ¿y si se cae? ¿y si lo golpean? ¿y si se atora? ¿y si llora y no lo escuchan? ¿y si está muy desabrigado (o muy abrigado)? y si y si….. y la lista es enorme. 

Nadie me dijo cómo se aceleran los latidos del corazón a punto de pararse cuando camina hacia ti con los ojos inundados de lágrimas y tu no sabes por qué, no tienes idea qué lo hizo llorar con tanta desesperación y lanzas una mirada 360 tratando de encontrar un perro, un gato, una punta, una cáscara de algo, algún bicho feo o un niño/primo/tío/hermano/abuelo o quien fuere que podría ser “el responsable” de las lágrimas de tu hijo.

Que llegaría el momento en que tendría que negociar con un pequeño de 3 años que a veces tiene más fundamentos que yo y que parece no escuchar la palabra NO las primeras 5 veces que salen de mi boca, ni todo el sustento “perfectamente” pensado que tengo para el, sobre el porqué de mi no.

Que mi oído para los llantos se agudizaría sin colapsar y que me haría experta en ellos, que tendría más tolerancia para los demás niños y que empezaría a sentir más empatia por otras madres en el supermercado, en los aviones, restaurantes y cualquier otro lugar donde los escuchara y que mi queja se convertiría en una mirada de comprensión.

Que aprendería a ser un payaso completamente natural, que ni los circos, las películas de dibujos animados o todos los comediantes del mundo podrían hacerlo reír igual que yo.... sólo hasta los 2 (o 3) años que descubre el mundo “más allá de mamá” :/ y mis “parodias” empiezan a tener menos peso y me voy convirtiendo en un mortal más y ya no en la súper mamá con poderes especiales.

Nadie me dijo que pasaría horas buscando qué juguetes comprar, lugares a dónde ir, parques que conocer, películas que ver, actividades al aire libre por hacer y que terminaríamos jugando con una pista de papel, una caja de cartón y unos cuantos trenes DURANTE DÍAS SEGUIDOS y cada día sería tan divertido para el, como el primero.

No sabía que me sentiría la mamá más mala del mundo por poder comprarle ese yogurt que pedía en el supermercado y que no compré, por poder ordenarle su cuarto una vez más y que no ordené o por poder levantarle el castigo que le dio papá así piense que es injusto y fuera de lugar (lo cual muchas veces no es!) y no hacerlo... Son pequeñas conductas diarias que parecen sencillas, pero que NO lo son y me alejan de su imagen de “mi mamá es lo máximo” para parecerme un poquito más a la bruja con verruga en la nariz... (¿que pensará de mi a los 15? :/)

Nadie me dijo que un puchero podría arrugar mi corazón hasta su mínima expresión, al punto de derretirme por completo, casi casi hipnotizarme, que un “mami eres la más linda” me haría creer que lo soy y elevarme más allá de las nubes... Así como nadie me dijo que sentiría como si un puñal me atravesara cuando de ese cuerpecito tan chiquito saliera una mirada de molestia, de fastidio, de esas que dejan sin aliento el corazón.

Y es que, nadie me dijo, nadie me advirtió ni siquiera con señas, que ser mamá es lo más difícil que hay, que te lleva al límite tanto física como emocionalmente, que exige auto-control diario (¡por no decir cada hora y/o minuto!), que pone a prueba tu paciencia constantemente y que cada día, es completamente distinto al anterior, lo que funciona hoy, es muy probable que NO funcione mañana y que necesitaré, en varias ocasiones, contar hasta diez otra vez y empezar de nuevo.

Pero que si pensaba que aún con todo y todo, el amor de madre era lo más grande del mundo, no tenía idea que existía el tamaño XXXG: Extra extra extra grande y que, aunque suene cliché, no lo cambiaría por nada.

¿Y a ti, qué fue lo que no te dijeron de la maternidad? ¡Cuéntame!



¡Un abrazo!

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