Tres años juntos.... y contando!

miércoles, 8 de julio de 2015


Hoy cumples 3 años y sinceramente, no lo puedo creer. El tiempo pasa tan rápido que aún no termino de acostumbrarme a la idea de que ya no eres un bebé.  Que eres, como bien dices, un niño grande.

No sé en qué momento dejaste de sostener mi mano para caminar sólo, ni cuándo fue la última vez que pegaste tu nariz en mi nariz para poderte dormir. Te veo despertar en las mañanas listo para ir al nido, ponerte tus zapatillas (que ya lo haces muy bien tú sólo) y correr para jugar con tus amiguitos, que no recuerdo en qué momento dejaste de esconderte entre mis piernas pidiéndome que no me vaya.

Extraño las noches que te dormías en mi pecho y aquellas en las que sólo mi leche te alimentaba, ya no hay pañales que cambiar, ya se acabaron todas las malas noches y se van desdibujando las ojeras que tanta compañía me hicieron. Tan pronto dejaste de buscar mi mirada en el parque cuando un niño se te acercaba, que me cuesta aún asimilarlo. Te vas haciendo cada día más independiente, más seguro, más niño.

Tu carita va cambiando y con ella tus gestos, tu mirada, tus palabras, ¿en qué momento dejaste de decir pequeñas sílabas para hablar frases enteras y cuándo fue que dejé de ser tu juguete favorito?

Estás creciendo tan rápido amor, que tengo que pedirte por favor, que vayas un poquito más despacio, porque no me quiero perder ni un instante de ti y vaya que cada día que pasa es, contigo, una aventura nueva.

Te sonrojas muy rápido y reniegas más, te da “roche” hacer cosas que antes hacías sin pensar, me dices mamá más veces de las recuerdo en el día y me haces caso tan sólo la mitad. Te molestas más de las que puedo contar y retarme es tu pasatiempo favorito. Nunca duermes en el día (eso sigue siendo igual!) pero quieres dormir justo a la hora de la comida. Cuestionas más cosas de las que obedeces y casi nunca dices que sí. Pasas de la risa al llanto y del llanto a la risa en lo que me demoro en llegar. En un momento quieres agua y al siguiente jugo y cuando tomas jugo resulta que querías agua. Entrar a la ducha es difícil pero más difícil es salir. Hacerte dormir es una batalla, pero despertarte es una guerra.

Y aunque llegué tarde a la repartición de paciencia y a veces quisiera salir corriendo (y vaya que varias veces!), admito que si hay una manera que amo de volverme loca, es verte crecer cada día y cambiar contigo.

Y hoy que cumples 3 años tengo tanto que agradecerte, tanto por devolverte, tanto por pagarte que no me alcanzaría la vida para hacerlo y sólo le ruego a Dios poder estar más tiempo en la tuya.

Eres mi mejor maestro, gracias por enseñarme a jugar, por sacarme de mi mundo cuadriculado y adulto y sumergirme en ese mágico mundo infantil del que nos perdemos en alguna parte del camino. Gracias por embarrar mi ropa y mi cara con tallarines rojos, por hacerme caminar más lento y descubrir nuevamente las flores, por enseñarme a conocer a todos los insectos y a dejar de temerle a los gatos. Gracias por ayudarme a hacer las pases con el brócoli y por hacerme mejor amiga de la alcachofa, por incorporar a mi álbum musical al elefante trompita, itsy bitsy araña y pulgarcito.

Estos 3 años se han pasado demasiado rápido ¿no crees? pero han sido los mejores de toda mi vida. Definitivamente, ya no eres un bebé, eres mi niño grande... tómame de la mano y enséñame una vez más el camino, que estoy lista para vivir otras cien mil aventuras contigo.

¡Feliz cumpleaños mi niño bonito, te amo... hasta el infinito y más allá!



Pd: Sólo tenemos hoy para disfrutar de la infancia de nuestros peques y ésta, créanme, pasa muy rápido.


Fotos: Rosa María Reyna


Un beso,

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