Porque mamá... sólo hay una!

lunes, 11 de mayo de 2015


No crean que me olvidé de escribirles por el día de la madre, me moría de ganas de hacerlo, pero me fue imposible poder sentarme un rato frente a la computadora =( y es que así son nuestros días como mamás, a veces un poco más agitados, otras un poco más libres... es como una ruleta, cuando pensamos que será agotador, es relajado y cuando pensamos que será relajado a las justas podemos respirar jajaja...  ¿qué tal pasaron su día? espero que lo hayan disfrutado al máximo!

Ayer escuchaba en la televisión que las mamás estamos todo el tiempo corriendo de aquí para allá, haciendo las tareas de la casa y jugando con los hijos, mientras preparamos la comida y un montón de cosas, todo, en tiempo récord. Y en ese momento pensé que ser madre no es tarea sencilla y vaya que lo sabemos de sobra, pero creo que va más allá de preparar desayunos, de ordenar loncheras, de lavar y planchar y de todas las cosas que podemos hacer hasta con los ojos cerrados, es cierto que somos increíbles al hacerlo, que eso ocupa gran parte de nuestro día a día, que terminamos más que cansadas y que nos encanta que lo reconozcan... pero creo que ser mamá, va más allá de eso.


Ser madre es hacer que un beso o un abrazo construya la seguridad y la confianza que nuestros hijos necesitan para crecer, que nuestras palabras creen hábitos en su corazón y nuestros ejemplos graben conductas en su vida.

Es tener la sabiduría para educar, para saber cuando decir si y cuando decir no, el don de negociar con nuestros hijos hasta llegar a un acuerdo (en el que, generalmente, todos ganan) la madurez para aconsejarlos, para enseñarles a perdonar, a controlar sus frustraciones, su dolor, sus angustias, a pesar, que a nosotros nos duele el doble y que daríamos todo por que ellos no pasen por eso.

Es tener la calma para esperar los resultados médicos, para hacer que se tome esa medicina espantosa que no le gusta y convencerlo que es el mas delicioso manjar, es desarrollar nuestro "modo doctor" y saber cuando están enfermos, tienen fiebre y cómo bajársela con sólo tocarlos (y algunas con sólo mirarlos!)

Es aprendernos los nombres de todos sus amiguitos, sus profesores, vencer nuestros propios miedos, cambiar nuestros hábitos, descubrir que nos gustaban los dibujos tanto como a ellos (a veces nos quedamos horas mirándolos y nos damos cuenta que estamos solas!) modificar nuestra casa, hacerla más segura para ellos, es empezar a pensar en alguien más antes que en ti.

Es la preocupación que repentinamente sentimos cuando escuchamos a un bebé que no conocemos, llorar en el asiento de al lado, o cuando vemos a una mamá nerviosa en el avión, es emocionarnos al ver a una niña cantar o a un niño jugar en el parque y la paciencia y tolerancia que vamos adquiriendo por kilos.

¡Feliz día mamá! Por que somos únicas, porque nadie entenderá jamás el amor que sentimos por nuestros hijos, a excepción de otra madre. Porque ahora entiendo a mi mamá cuando me decía "algún día serás madre y sentirás lo mismo que yo" Porque no basta toda la vida para agradecer por todo lo que hacemos, porque no importa si damos leche o biberón, si cargamos o porteamos, si trabajamos fuera o en casa,  ya que al terminar el día, lo que cuenta es el amor, sólo eso prevalece en el tiempo.

Yo recuerdo a mi mamá trabajando y a mi mamá cuando dejó de trabajar, y en ambos casos, la recuerdo todas las noches que estaba enferma bajándome la fiebre, la recuerdo al pie de mi cama en la clínica, sosteniendo mi mano al momento de la injección o en cada actuación del colegio con esa mirada llena de orgullo, la recuerdo con su sonrisa, su mano y sus abrazos, con los castigos que merecía y los premios que se esforzaba por darme. Tal vez no me dio todo lo que ella quería darme, pero me dio todo lo que yo necesitaba tener y más.

Hace poco, conversaba con una amiga que adoptó una niña y me contaba que sentía mucho dolor con los comentarios de las personas que le decían que ella no era su mamá y yo estaba molesta y pensaba ¡que equivocados están! no sólo se es madre cuando se tiene un hijo en el vientre. Va más allá de eso también, conozco a madres estupendas, mujeres increíbles que no pudieron tener un hijo dentro de ellas, pero la primera vez que lo pusieron sobre su pecho, la primera caricia que le dieron, la primera mirada, crearon la misma conexión de amor infinito, la misma devoción y la misma entrega. Por que ser madre es una tarea de todos los días, por que un hijo no se acuerda del tiempo que estuvo en el vientre, se acuerda del tiempo que su madre le da. Se acuerda de tus besos y tus abrazos, así que ¡Feliz día mi querida amiga! que fuiste tan valiente de esperar no sólo 9 meses por tu hijo, sino mucho tiempo más, pegada al teléfono esperando esa llamada que te confirme que el día de conocer a tu hijo llegó, que esperaste con la misma ansiedad el camino al hospital para cargarlo entre tus brazos. Gracias a tu fuerza, a tu coraje y a tu valor, tu hijo hoy tiene una madre y una vida llena de amor.

¡Feliz día a las abuelitas! Que por una u otra razón son ellas quienes crían a sus peques quienes secan sus lágrimas, los acompañan en los campeonatos, los aplauden en las actuaciones, los llevan al parque y les enseñan a manejar bici, y llenan de amor, de consejos, de valores y de ejemplo su vida.

Feliz día de la madre mis chicas queridas, este y los 364 días restantes. Dios nos bendice con su compañía, con el honor de sus besos y el privilegio de sus abrazos y su inmenso amor.

¡Un beso grande a cada una, son unas extraordinarias madres!


Mi pequeñín y yo!

Las quiero,

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