La culpa... y yo!

martes, 21 de abril de 2015


Culpa, culpa, culpa… bendita palabra que me hace doler la cabeza y no me deja dormir por las noches ¿Acaso no se puede vivir sin sentir culpa? Es como si de un tiempo para acá los cuestionamientos, las decisiones y hasta las obligaciones, crecieran y me hicieran sentir culpable.

Siento culpa del tiempo que no pude estar con Luciano (a pesar de estar todo el día con él) Siento culpa de no poder jugar un poco más a los trenes o a los carritos, de tener que regresar del parque una hora después y no dos, de dejar que vea televisión un rato fuera de hora, para que me dé tiempo de limpiar su cuarto o parte de la casa.

Siento culpa de no poder acompañarlo a pintar algunas veces en su cuarto, porque aprovecho que se “entretuvo” para bañarme dizque sin “culpa” y la siento otra vez por no poder abrir mis ojos con la misma rapidez que él y pararme en un dos por tres para ir a darle los buenos días a los juguetes o jugar a las chapadas por toda la casa, siento culpa de querer acostarlo temprano y no contarle un cuento todas las noches, de no irlo a recoger del nido algunos días, para aprovechar en escribir y desahogarme un poquito.

Siento culpa de bañarlo más rápido y no jugar todos los días en la bañera con los patos y los dinosaurios, siento culpa de salir con mi esposo solos de vez en cuando, de tener más cosas que hacer en el día y menos tiempo para estar con él, de renegar por perseguirlo por toda la casa para cambiarlo y de no reírme de sus travesuras por no malcriarlo. Siento culpa de no disfrutar sus pucheros y de molestarme cuando no quiere comer. 

Siento culpa de perderme sus exploraciones en el parque, sus paseos a la Ramona y sus mágicos descubrimientos. Siento culpa de querer tener un espacio para mí, de anhelar leer un libro tomando una taza de café, sin apuros, sin sobresaltos, sin miedos. Siento culpa de salir con mis amigas una vez al mes, siento culpa de no inventarme más juegos, de no saberme todas las canciones infantiles del mundo y sus coreografías (y eso que me sé muchas) y de estar cansada a las 7 de las noche.

Y en este laberinto de culpa y de tiempo, también siento celos, siento celos de ver que alguien más juega con él y que se emociona horrores cuando los ve, siento celos de verlo abrazarlos como si yo no estuviera cerca y aunque se que es bueno porque quiere decir que le dan ese amor tan grande que el se merece, y que no es justo sentirlo, me dan celos, y me siento más culpable aún jajaja ¿se puede? 

Y es que luego de pensar y pensar, de varias noches intentando olvidarme de la culpa y de darle vueltas a mi cama y a mi cabeza buscando una respuesta... lo entendí. ¡Tengo miedo de ser una mala madre! siiiiii me aterra el hecho de no hacer las cosas de manera correcta, de no darle el tiempo que se merece, de no ser la madre que el necesita, de perderme sus cosas importantes y me exijo tanto, me cuestiono tanto, me presiono tanto buscando inconscientemente (y otras muy consciente) ser perfecta para el, pero yo no quiero ser una súper mamá, no no no, (y estoy lejos de eso) yo quiero ser simplemente SU mamá. 

Y definitivamente su mamá NO puede hacerlo todo, no lo sabe todo, no tiene la solución para todo, ni tampoco todo el tiempo del mundo, también tiene una vida y eso no quiere decir que no lo quiera y mucho menos, que el me deje de querer. Siempre le voy a dar lo mejor de mi (y eso va más allá de una hora más en el parque o un rato más en la bañera) y el siempre va a ser lo mejor de mi vida. 

Así que adiós culpa, fue un gusto conocerte y espero no volver a escucharte (al menos, no tanto)



¿Y ustedes también se sienten culpables?

Un beso,

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