Y el tiempo va pasando...

miércoles, 29 de abril de 2015


Hace unos meses, estábamos Luciano y yo, como de costumbre, jugando en el parque, trepándonos a los columpios, las resbaladeras y cuanto juego había, cuando de pronto quiso subir a una resbaladera y mientras caminaba hacia donde estaba, me dijo muy tranquilo “tu no mami” yo me quedé mirándolo unos minutos algo desconcertada, sin entender a qué se refería, le volví a decir “vamos amor” y ahora lo vi a él mirándome desconcertado, y haciendo un pequeño gesto con su mano me repitió muy despacio, como para que no quede duda, “tu no mami, yo voy solo”.  Ahí recién caí en la cuenta de lo que quería decirme, analicé la escena alrededor y lo que sucedía era que quería subir a una resbaladera a la que una niña, de aproximadamente 5 años, estaba subiendo también y el, para no hacer “roche” supongo, haciendo gala de su bien lograda independencia, volteó donde estaba su mami con un pie listo para subir, a decirle con todo el amor del mundo, que ella no estaba invitada ¡plop!

En mi cabeza, durante esos segundos,  apareció una ecuación de aquellas que nunca resolví en el colegio y que me costaron la vida en la universidad, sumado a una serie de sentimientos que me bombardeaban sin piedad.  Mi hijo, aquella personita en la cual ha girado mi vida los últimos 1020 días, me estaba diciendo tu no, me sacaba de su juego, de su momento, muy delicado y con todo el amor del mundo, claro, pero me hacía a un lado. Y aunque en ese instante no pude pensar, sólo atiné a decirle: Ya mi amor, mami no sube esta vez, pero estaré abajo para recibirte. (Mientras por dentro trataba de recoger, con mucha dignidad, los pedacitos de corazón que habían salido disparados por todos lados, bien trágica yo jajaja)

Durante algún tiempo he pensado en eso y aunque lo veo como una de las tantas anécdotas que estamos coleccionando (mi primera choteada jajaja) y sepa que van a venir muchas más y que es normal, no he dejado de preguntarme si llegará el día en el que los padres estemos preparados para ver a nuestros hijos crecer a pasos agigantados, o si siempre nos costará tanto como ahora.

Mi bebé, haciéndose niño.

Hace tan sólo unos días era un chiquitín en pañales que caminaba tambaleándose y necesitaba mi mano para sentirse seguro. Ahora es un niño independiente, que va sólo al baño (y a veces literalmente sólo, sin mí al costado) quiere comer sólo, habla frases completas y hasta toma sus propias decisiones  ¿En qué momento pasó? Y es que parece que hubiera sido de un día para otro, sin previo aviso… un día se acostó bebé y al otro se levantó niño.

Atrás van quedando las amanecidas, las desveladas, los correteos por la leche, el chancho y los pañales, que se cambiaron por calzoncillos, conversaciones, preguntas y proclamada independencia. Se van abriendo otros caminos, nuevas experiencias. Ahora empieza la parte difícil me repito a mí misma cuando lo veo terco, queriendo imponerse, queriendo demostrar que es grande, que sabe, que está creciendo, creyéndose invencible.

Ahora vienen los cuestionamientos;  porqué mamá no tiene pipi y porqué el suyo se “agranda” por ratos, porqué dormimos en la noche y porqué jugamos en el día. Ahora quiere saberlo todo y le cuesta obedecer si no está convencido, tiene una respuesta a todas las cosas y unas salidas que me dejan helada, está aprendiendo a jugar sólo aunque de tanto en tanto voltee a buscarme  y corra a abrazarme.

Y si bien es cierto, toda esta etapa que es nueva para mi, me encanta porque hablamos más, nos reímos más, jugamos más, somos amigos, compañeros, cómplices traviesos, también dialogamos, negociamos, llegamos a acuerdos...  a la vez me asusta porque es la etapa en la que se va haciendo más niño, más hombre, más el y menos yo y a pesar que, durante todo este tiempo, lo he preparado para esto,  la que no se preparó fui yo...

Y es que nunca pensé que fuera tan difícil ver como va creciendo, adaptando nuevas posturas, su carita va cambiando, sus gestos, sus gustos, sus ideas, su comportamiento, sus palabras, su razonamiento... va empezando a vivir su propia vida, a crear sus propias experiencias....  Cuando inicié está aventura de ser madre, no tenía claro todo lo que me esperaba, ahora entiendo que lo que me imaginaba no era ni la milésima parte de lo que vendría y lo cierto es que amo cada etapa con todo lo que trae, lo que se y lo que no se, lo que espero y lo que me sorprende, amo verlo crecer y crecer con el, pero también siento miedo y por un instante eterno, quisiera que sea mi bebé siempre.

Amo verte crecer feliz.

¡Bienvenida niñez, ahí vamos!
¿Y a ustedes, como les va con los cambios? =)

Un beso,

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Pye de manzana

jueves, 23 de abril de 2015


Siempre había querido preparar un pye de manzana, pero todas las recetas que encontraba me parecían difícilísimas, llenas de ingredientes que muy rara vez tenemos en casa y eso de salir a buscar y buscar no va mucho conmigo, pero hace poco buscando encontré una que me pareció muy sencilla, una receta de Paloma Casanave (Miss Cupcakes) que les juro no saben lo que es... no prepararlo es un crimen jajajaja... 

Necesitamos: 

Para la masa:
  • 2 tazas y media de harina sin preparar.
  • 2 barras de margarina
  • 125 ml. de agua 
  • 1 huevo (al final)

Para el relleno:
  • Manzanas (la receta original decía 7 grandes, yo le puse 10 jejeje y usé la manzana Israel, que es la que más me gusta, pero se puede hacer con todas)
  • 2 cucharadas de limón.
  • 3/4 taza de azúcar (la receta original decía blanca, yo usé rubia y quedó buenísimo)
  • 1 cucharada de harina sin preparar
  • 1/2 cucharadita de canela.
  • 1/4 cucharadita de nuez moscada.
  • 1 cucharadita del pumpkin pie spice mix (especial de Paloma) ***
  • 2 cucharadas de margarina

Para el Pumpkin pie spice mix (especial de Paloma):
Mezclar todo hasta que no queden grumos
  • 1 cucharadita de canela molida.
  • 1 1/2 cdta de jengibre molido. (yo me olvidé de ponerlo)
  • 1/2 cdta. de nuez moscada molida
  • 172 cdta. de clavo de olor molido
  • 1/4 cdta de pimienta dulce o pimienta de chapa (yo usé de chapa) molida.
  • 1/8 cdta de sal. 

En realidad, yo sólo fui la ayudante, el chef que preparó todo, como cada uno de mis postres, es Luciano, si a sus hijos también les gusta la cocina, déjenlos preparar, mezclar, embarrarse, es una combinación de estímulos y recuerdos invaluables, en serio que sí =)

bueno, bueno, bueno... ¡Manos a la obra!

Mezclar la harina con la margarina en un bowl, amasar e ir añadiendo el agua poco a poco hasta que se termine de integrar bien todo.







Separa la masa en dos, envuelve cada parte en papel film (yo no tenía, así que usé una bolsita) y llévalas a la refri por 20 minutos, 

Por otro lado, para el relleno hay que pelar las manzanas y cortarlas en láminas... 


En un recipiente mezcla la canela, la nuez moscada y el pumpkin pie spice* de Paloma y añade esta mezcla a las manzanas junto con el azúcar y el jugo de limón.




Deja que las manzanas boten su propio jugo y después de eso, pásalas por el colador hasta que caiga todo, absolutamente todo el jugo que hayas obtenido.

Por otro lado, estira una de las masas sobre una superficie enharinada (la receta original dice hasta lograr unos 0.4 cm de grosor, yo lo hice al ojo, hasta lograr el grosor que quería) 


Enmantequilla el molde que vas a utilizar y cúbrelo con la masa, si no te alcanza no te angusties, lo rellenas después con los retazos de masa que te queden... (como el mío abajo jeje)


 

Regresa al jugo de las manzanas que habías colado, agrégale las 2 cucharadas de margarina y llévalo al horno microondas por 6 minutos. (yo me equivoqué y lo mezclé en el paso anterior con el azúcar y las especies, pero igual me quedó riquísimo, ya no le volví a agregar la margarina ahorita, sólo lo llevé al horno, así que no se preocupen si se equivocan en el camino jejeje)


Coloca las manzanas dentro del recipiente y cúbrelas con el caramelo que se obtuvo del jugo de las manzanas.



Con la otra masa que reservaste, corta las tiras para el enrejado y empieza a cubrir el pye.




Agrega una tira a todo el borde y aplástalo con el tenedor.


Con el huevo batido, pinta todo el pye para darle brillo y mételo al horno a 200° C, por aprox. 45 minutos.



Y ahora... a disfrutarlo con toda la familia! Traten de esperar que enfríe un poquito... yo no pude y me quemé jajaja...




¡Espero que les guste y lo preparen en casa, no se van a arrepentir!

Un beso,

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Pd: La receta original la encuentran en: http://elcomercio.pe/blog/sobremesa/2014/07/la-gran-manzana?ref=nota_gastronomia&ft=contenido

La culpa... y yo!

martes, 21 de abril de 2015


Culpa, culpa, culpa… bendita palabra que me hace doler la cabeza y no me deja dormir por las noches ¿Acaso no se puede vivir sin sentir culpa? Es como si de un tiempo para acá los cuestionamientos, las decisiones y hasta las obligaciones, crecieran y me hicieran sentir culpable.

Siento culpa del tiempo que no pude estar con Luciano (a pesar de estar todo el día con él) Siento culpa de no poder jugar un poco más a los trenes o a los carritos, de tener que regresar del parque una hora después y no dos, de dejar que vea televisión un rato fuera de hora, para que me dé tiempo de limpiar su cuarto o parte de la casa.

Siento culpa de no poder acompañarlo a pintar algunas veces en su cuarto, porque aprovecho que se “entretuvo” para bañarme dizque sin “culpa” y la siento otra vez por no poder abrir mis ojos con la misma rapidez que él y pararme en un dos por tres para ir a darle los buenos días a los juguetes o jugar a las chapadas por toda la casa, siento culpa de querer acostarlo temprano y no contarle un cuento todas las noches, de no irlo a recoger del nido algunos días, para aprovechar en escribir y desahogarme un poquito.

Siento culpa de bañarlo más rápido y no jugar todos los días en la bañera con los patos y los dinosaurios, siento culpa de salir con mi esposo solos de vez en cuando, de tener más cosas que hacer en el día y menos tiempo para estar con él, de renegar por perseguirlo por toda la casa para cambiarlo y de no reírme de sus travesuras por no malcriarlo. Siento culpa de no disfrutar sus pucheros y de molestarme cuando no quiere comer. 

Siento culpa de perderme sus exploraciones en el parque, sus paseos a la Ramona y sus mágicos descubrimientos. Siento culpa de querer tener un espacio para mí, de anhelar leer un libro tomando una taza de café, sin apuros, sin sobresaltos, sin miedos. Siento culpa de salir con mis amigas una vez al mes, siento culpa de no inventarme más juegos, de no saberme todas las canciones infantiles del mundo y sus coreografías (y eso que me sé muchas) y de estar cansada a las 7 de las noche.

Y en este laberinto de culpa y de tiempo, también siento celos, siento celos de ver que alguien más juega con él y que se emociona horrores cuando los ve, siento celos de verlo abrazarlos como si yo no estuviera cerca y aunque se que es bueno porque quiere decir que le dan ese amor tan grande que el se merece, y que no es justo sentirlo, me dan celos, y me siento más culpable aún jajaja ¿se puede? 

Y es que luego de pensar y pensar, de varias noches intentando olvidarme de la culpa y de darle vueltas a mi cama y a mi cabeza buscando una respuesta... lo entendí. ¡Tengo miedo de ser una mala madre! siiiiii me aterra el hecho de no hacer las cosas de manera correcta, de no darle el tiempo que se merece, de no ser la madre que el necesita, de perderme sus cosas importantes y me exijo tanto, me cuestiono tanto, me presiono tanto buscando inconscientemente (y otras muy consciente) ser perfecta para el, pero yo no quiero ser una súper mamá, no no no, (y estoy lejos de eso) yo quiero ser simplemente SU mamá. 

Y definitivamente su mamá NO puede hacerlo todo, no lo sabe todo, no tiene la solución para todo, ni tampoco todo el tiempo del mundo, también tiene una vida y eso no quiere decir que no lo quiera y mucho menos, que el me deje de querer. Siempre le voy a dar lo mejor de mi (y eso va más allá de una hora más en el parque o un rato más en la bañera) y el siempre va a ser lo mejor de mi vida. 

Así que adiós culpa, fue un gusto conocerte y espero no volver a escucharte (al menos, no tanto)



¿Y ustedes también se sienten culpables?

Un beso,

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Torta de chocolate casera

miércoles, 15 de abril de 2015


Les cuento que el miércoles pasado fue el cumpleaños de mi papá, queríamos prepararle la torta en la casa con Luciano para que tenga más valor, pero justamente ese día era mi sustentación de la universidad así que no pudimos hacer una torta muy elaborada porque yo tenía que salir volando a clases, pero hicimos una muy rica y rápidita...  lo malo conmigo es siempre que preparo tortas voy variando la receta porque nunca la recuerdo totalmente jajaja.... así que esta vez hicimos una nueva que quiero compartir con ustedes, ya que nos salió precisa, con el toque de azúcar perfecta, no estaba muy dulce ni tampoco le faltaba. 

¡Aquí vamos!

Ingredientes

Para el keke
3 tazas de harina (yo use preparada)
1 cucharadita de bicarbonato de sodio (no se para que sirve, pero mi abuelita siempre le ponía jajajaja)
1 cucharadita de sal.
1 taza de Cocoa.
1 taza de aceite.
1 taza de leche.
2 cucharaditas de vainilla (yo use la blanca, pero pueden usar la tradicional también)
2 cucharaditas de vinagre.
3 huevos.
2 tazas de azúcar.

Para el baño  Solo utilicé cobertura de chocolate que derretí a baño maría en una ollita y luego con una espátula esparcí en el borde de la torta. También se puede poner por dentro como relleno, pero yo no le puse para que no esté muy dulce. 

Decoración  Le puse doña pepa por todo el borde y una cinta de tela roja que las sostenía y en la parte de arriba derramé unas cuantas grajeas y listo. 

A mi papá y a mis tíos les encantó y Luciano se divirtió muchísimo preparándola, cocinar con el es una de las actividades que más disfrutamos desde que es pequeñito, y la fuente de estimulación que tiene es incalculable, las texturas, el como cambian los ingredientes conforme se van mezclando, los colores, los olores, los sabores, todo es increíble en la cocina. 

Espero que les guste y se animen a prepararla por casa. ¡Me cuentan!





No interrumpir, chef concentrado!




Mamá dijo manos a la obra... el lo tomó literal jaja




Un besito!
¡Los quiero!

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¡Hablarles mientras duermen!

martes, 14 de abril de 2015


Desde que Luciano era pequeño, confieso que siempre me ha gustado verlo dormir, cada partecita de su cuerpo me habla de él, me transmite tranquilidad, paz, escuchar su respiración hace que mi corazón lata más fuerte y me quedo embobada mirándolo y conversando con él mientras duerme, es un momento de los dos, le digo cuanto lo amo, cuan orgullosa estoy, le doy las gracias por llenar nuestra casa de amor y le prometo que mañana será un día muy lindo. 

No sabía si me escuchaba o no, si entendía algo de lo que le decía, simplemente era la misma mamá loca que le contaba cuentos en la panza y le decía a donde íbamos a ir o que íbamos a comer, la que ahora le hablaba mientras dormía... Sin saber que eso era parte de la programación neurolingüística, ¿neuro que? dije cuando una amiga, hace poco, me habló sobre eso y me pareció un tema tan interesante que me animé a buscar más información al respecto y aquí está lo que descubrí:

 “(…) La programación neurolingüística (pnl) es un modelo de comunicación interpersonal que se ocupa fundamentalmente de la relación entre los comportamientos exitosos y las experiencias subjetivas, en especial los pensamientos”. Esto en un lenguaje más fácil quiere decir que somos lo que pensamos y lo que hacemos con lo que pensamos. Y dentro de la PNL está la Hipnopedia, que es, nada más y nada menos que, ¡hablarles a nuestros hijos mientras duermen! Sin querer lo había venido haciendo desde que Luciano nació y estoy segura que muchas de ustedes también.

La hipnopedia consiste en reforzar las conductas positivas que queremos alcanzar en nuestros hijos a lo largo del tiempo, su confianza, su autoestima, su seguridad, su tranquilidad, potenciar sus habilidades, sus emociones y hacerle saber cuánto los queremos. Un estudio hecho a mediados de los años 50 por George Miller, dice que el ser humano procesa un 5% de la información que recibe de manera consciente y el otro 95% de manera inconsciente, ¿pueden creerlo? yo no tenía ni idea.  

Según Patricia Valenzuela, coach y especialista en PNL “hablarle al cerebro de tu hijito es una oportunidad que no debes perder” y debe hacerse aproximadamente a las dos horas después que el bebé ya se durmió, ese es el momento para decirle lo mucho que lo amas y cuan orgulloso estás de él.

Fuente imagen: www.guiainfantil.com

Aquí les dejo una seria de tips que encontré y que pueden ayudarnos a hacerlo más efectivo, por si se animan como yo:
  • Se tiene que hablar en voz natural, suave, como si se le contara un cuento, sin modularla, fingirla o exagerarla.
  • Se tiene que utilizar todo en positivo, es decir si lo que se busca es que mañana en el nido no sienta miedo o no se pelee con los amiguitos, se podría decir: Mañana en el nido vas a estar tranquilo y vas a disfrutar mucho de jugar con tus amiguitos. 
  • Es recomendable hacer una lista primero, con algunas virtudes de nuestros hijos (apróx 5), para añadirlas en la conversación, por ejemplo: eres un niño muy alegre, sociable, seguro, amiguero, juguetón, etc…
  • Asimismo, es muy importante quitar la palabra NO de nuestro vocabulario, por ejemplo si queremos que no tenga miedo, no podemos decirle mañana no vas a tener miedo porque el subconsciente no reconoce la palabra no, y estaremos programando a nuestros hijos de una manera equivocada, por eso también es importante hacer una pequeña lista antes y así nos aseguramos que nuestros mensajes sean siempre positivos.
  • No es necesario hablar con ellos mucho tiempo, son recomendables sólo de 5 a 7 minutos aproximadamente. 
  • Al finalizar, debemos decirles siempre cuánto los amamos y cuán orgullosos estamos de ellos, no importa si se portaron bien o se portaron mal ese día, lo importante es que ellos siempre sepan y recuerden que los amamos y que son nuestro orgullo.

Este me pareció un tema súper interesante no sólo por lo que podemos lograr en nuestros hijos, sino también porque sienten nuestra presencia a su lado, tal vez no los vimos durante el día, tal vez no pudimos jugar con ellos, pero el hablarles así estén dormidos, hace que ellos sientan que estamos ahí, que estamos pendientes de ellos y que no olviden que son lo más importante de nuestra vida.

La Hipnopedia y en general la PNL tienen tantos beneficios en nuestros hijos, como lograr que pierdan el miedo, que estén tranquilos, que dejen la ansiedad y los nervios de lado, que duerman bien, incluso que confíen más en sí mismos, y es a través de algo tan lindo como hablarles a nuestros hijos.

Les dejo las páginas de Patricia Valenzuela y del Dr. Edmundo Velasco, de quienes aprendí un poco acerca de la Hipnopedia y la PNL por si les interesa saber más al respecto.


Espero que les haya gustado y les sirva.
¡Un beso!

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DIY Huevitos de pascua

sábado, 4 de abril de 2015


Hola! ¿Cómo están? :)  Quiero compartir con ustedes una de nuestras recientes tradiciones familiares en Semana Santa,  la búsqueda de los huevitos de pascua decorados.

Cuando Luciano tenía 8 meses fue su primera Semana Santa, le pusimos sus orejitas de conejo y lo hicimos buscar sus huevitos de chocolate por toda la casa, el siguiente año me propuse prepararlos yo, por lo que aprendí a hacerlos y me sorprendí de lo fáciles que son. Así que este año quise compartirlo con ustedes para que también puedan hacerlo en casa. 

Espero que el video les guste, que les sea útil y me cuentan si los preparan en casa!  =) 




Mi Lu a los 8 meses =)

y aquí al año 8 meses =)

Un beso grande! 

¡Los quiero!
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