Es tiempo de engreírnos...

martes, 31 de marzo de 2015

Hace algún tiempo quería contarles sobre esto pero se me iban pasando los días sin darme cuenta, hasta que por fin puedo hacerlo… Cuando era soltera iba religiosamente a la peluquería mínimo dos veces al mes, siempre me ha gustado jugar con mi cabello y éste ha pasado por casi todas las formas y colores: negro, rojo, marrón, mechas, iluminación, largo, corto y lo que puedan imaginarse, me gustaba cambiar de look cada cierto tiempo y tenía el tiempo para hacerlo. Pero como ya sabemos, la historia cambia un poco cuando somos mamás, ahora mis idas a la peluquería han bajado a una cada dos meses y esto es. 

En año nuevo me hice unas mechas californianas que quedaron lindas, pero con el sol que nos ha acompañado este verano, en febrero ya estaban pálidas, sin brillo, sin naturalidad, es decir, sin vida. Hasta que una mañana conocí Vossa Salón, con mis mommy bloguers y fue la salvación para mí y mi cabello ¡no saben!

¡Miren como estaba cuando llegué!

Lo que me hicieron primero, luego de evaluar mi cabello fue un tratamiento de hidratación chemestry 505 de redken que principalmente combate la sequedad y el frizz, dejando un cabello sedoso, suave y sano, al mismo tiempo que recupera la fuerza perdida y le otorga proteínas y aceites naturales. Este es un proceso que incluye la aplicación de distintas líneas en mascarillas y sueros según las necesidades de tu cabello y se sella con una loción y calor que los fija en el mismo.


Mascarillas y sueros que se utilizan en el tratamiento

Luego me hicieron un baño de color con Shade Eq – Redken con el fin de proveer color con hidratación a la vez,  súper para quienes ya llevan tinte y esta descolorido o gastado. Lo que se recomienda es usar tinte en raíces y el gel Shade Eq en los largos para tonalizar, emparejar, devolver brillo y acondicionar el cabello, así no maltratamos y cuidamos mejor el cabello teñido. Contiene muy poco amoniaco, proteínas de trigo y silicona.

Finalmente, aplicaron un tinte Chromatic – sin amoniaco ideal por si quieres hacerte un cambio de look, mechas, iluminación o cambiar de color completo, sin que tu cabello se maltrate, ya que es una coloración sin amoniaco, su nombre es “CHROMATICS”, y ofrece un cabello doblemente fortificado, no tiene olor y cubre 100% las canas.  Con este producto, me retocaron las mechas californianas y quedaron tan lindas (o más) que cuando las hice.

Y ya que estaba ahí, aproveché en hacerme la depilación con hilo ¿la han probado? es una técnica que enrolla el hilo alrededor de la piel, así los vellos quedan atrapados para ser arrancados de raíz. Debilita progresivamente el vello, no calienta, ni estira la piel. Es una excelente opción para depilación en rostro y pieles sensibles y queda perfecto. A mi generalmente, cuando utilizo cera, se me pone roja la piel y se inflama, con el hilo no me pasa nada de eso. 
¡Así quedé! =) 


¡Así me fui, parecía y me sentía otra!

Vossa Salón


Mi cabello quedó lindo, se sentía suave y se veía brilloso, tenía vida y movimiento. Lo recomiendo al 100%. Sé que vivimos una vida muy acelerada y que corremos contra el reloj, pero necesitamos darnos un tiempito para engreírnos, cuidar nuestro cabello y a nosotras mismas, esto nos ayuda a regresar más recargadas y con mucha más energía.  

Yo estaré regresando esta semana y les cuento que Vossa Salón tiene una promoción exclusiva para las seguidoras del blog* 15% de dscto. en mechas, iluminaciones o highlights... así que, es tiempo de un cambio, vamos! :) 

Les dejo los datos de Vossa Salón:
Av. Benavides 4581, a una cdra. de C.C. El Trigal, Surco Tf. 260-4706 
Av. Próceres 1050, C.C. Pentamall Los Viñedos, Costado de Tottus ,Surco Tf. 715-6902
Horario: Lun – Sab : 9-10pm y Dom: 10:30-6:30pm 
¡Me cuentan! :)


Besos,

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* Válido sólo de domingo a jueves

Mamá también se va a estudiar!

martes, 24 de marzo de 2015

Estoy a tres semanas de terminar la universidad y cada vez que lo pienso se me escarapela el cuerpo, no saben lo que eso significa para mi... Si bien es cierto ya tenía una carrera técnica y varios años de experiencia trabajando (desde los 17 aprox) siempre había querido estudiar en la universidad, era mi sueño.

El día que di mi examen de admisión parecía niña en un parque de diversiones, estaba emocionada, feliz y más cuando ingresé, aunque admito que sentía roche de entrar a la universidad tan "tía" al comienzo, pero eso se fue disipando poco a poco. Empecé a estudiar un par de años antes que Luciano naciera y no estaba en mis planes tener un hijo hasta que terminara la universidad, pero las cosas cambiaron en el camino y decidimos que sería un buen momento para un bebé (y definitivamente lo fue)

Retomé clases cuando Luciano cumplió 1 año y 1 mes, no porque no hubiera querido regresar antes, sino porque mi yo mamá, era en ese entonces (ahora sólo un poco menos jaja) obsesiva, compulsiva, controladora, maniática, paranoica, yoista, todista y más de lo que se puedan imaginar, estaba llena de miedos, así que me costó dejarlo. Pero como les comenté, estar en la universidad había sido para mi un sueño, una meta y quería terminarlo, sentía que me lo debía a mi misma y que también se lo debía a mi hijo, así que después de muchas excusas, de pensarlo en mi cabeza miles de veces, de los pros y los contras, me di cuenta que era tiempo de volver...

Cuando regresé, las cosas no fueron tan fáciles como pensaba, estar en la universidad, no es cuestión de sólo ir a clases, implica, como todo, responsabilidad, hay trabajos grupales, exámenes, exposiciones y demanda tiempo y con un hijo las cosas eran diferentes.

El ritmo de vida cambió totalmente, (de nuevo) tenía un bebé que se despertaba a veces por las noches, al que igual tenía que cambiarle pañal, que se levantaba temprano para jugar, y yo no quería quitarle su tiempo por el día, así que estudiaba de noche, me acostaba a las 4 o a las 5 de la mañana y me despertaba a las 8 (felizmente que Lu no se levantaba a las 6!) ¡vaya ritmo!

¿Han sido días difíciles? SI, ¿ha habido momentos en los que he querido tirar la toalla? SI (y varios) ¿días en los que me he dormido en clase? SI… Habían fines de semana enteros que pasaba en la universidad, días en los que Luciano tenía alguna fiesta infantil y yo no podía ir con él, días en los que se iba al parque, a la playa, a jugar a alguna casita de un amigo o primo y yo tenía que estar en la universidad. Aniversario, San Valentín, salidas con el esposo o los amigos. Cumpleaños de mi papá/mamá/hermanos/sobrinos/ahijados/amigos bautizos y más… donde aparecían esos famosos “exámenes”  sin recuperación, es decir que si no lo das ese día pierdes la nota, trabajos de grupo donde todos tienen que ir, porque todos tienen cosas importantes que dejan de hacer y tú no puedes faltar tampoco.

Días de estrés, días en los que me faltó estudiar más de la mitad de lo que tenía que dar, clases de matemáticas que parecían de chino con profesor francés donde no entendía ni el saludo, foros a los que conectarte domingo a las 10 de la noche… en esos momentos lloraba, pataleaba, renegaba, no quería ni mirar la laptop, separatas, ni que me recuerden la palabra estudiar...

Pero todas esas veces que quería darme por vencida, todas esas veces que quería decir hasta aquí, pensaba que estaba a poco de conseguirlo, que no podía rendirme, que  no le quería enseñar a mi hijo a tirar la toalla, quería que el esté tan orgulloso de mi, como yo de el (y bueno también cuentan las sacudidas de pensamientos que me daba mi esposo cuando le decía que quería dejarlo jajaja) Ahora estoy sólo a tres semanas, sin poder creerlo, pensando que me equivoqué y que alguien me va a despertar y decir que todavía me falta más. Estoy a 21 días de terminar un gran sueño, una gran meta, de decirme “lo lograste” de mirarme al espejo orgullosa por no vencerme yo misma. 

Y es que en nuestro día a día, en nuestras ganas de estar para ellos en todo momento, nos olvidamos que también tenemos metas, sueños e ilusiones y que no podemos renunciar a ellos, no sólo por nosotros, sino, precisamente por ellos, para demostrarles que podemos, que siempre existe una manera, que siempre que nos decidamos por algo, podremos alcanzarlo.

¡Y si yo pude, tu puedes! Así que si también estás estudiando como yo, sigue haciéndolo, no dejes atrás tus sueños, no creas que no puedes, no pienses que no hay tiempo, que ya vendrá otro momento, recuerda que el único tiempo que realmente tienes es hoy, que no hay edad para soñar y que si lo soñamos, lo podemos hacer realidad, cree en ti, sacude tus pensamientos cuando estés cansada y date tiempo y permiso para ir en busca de tus sueños, sal con todo, que el mundo es tuyo y sólo el cielo es el límite. Nadie dice que será fácil, al contrario, pero la satisfacción que se siente cuando se consigue no se puede explicar con palabras.




Fuente imagen: 123rf.com

Y recuerda que mamá también estudia, trabaja, canta, baila, sueña y vive.

Fuente imagen: blogs.elpais.com


Los quiero!
Mamá feliz, a vísperas de ser universitaria.


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Las Primeras Veces que jamás olvidaremos...

viernes, 20 de marzo de 2015

Cuando era niña, solía escuchar a mi mamá decirme la hora en la que nací, cuanto pesé, cuanto medí y recuerdo que prestaba atención a todo lo que decía y pensaba: ¡Wow! como se acuerda con tanta claridad esas cosas... mientras mi papá me contaba que yo no podía (no sabía) llamarlo papá, que le decía papita jajajaja como la papita frita que tanto me gustaba,  hasta que un día le dije papá y fue toda una fiesta jajajaja.... 

Ahora que soy mamá, entiendo perfectamente que cada uno de esos detalles quedan por siempre en nuestros corazones y que recordarlas nos da ternura, amor y nos permite volver a sentir la misma felicidad de esas #PrimerasVeces

¿Se acuerdan la primera vez que le cambiaron el pañal a su hijo?  Yo no sabía cómo ponérselo, tenía miedo de ajustarlo mucho o de ponerlo muy flojo y que se le salga todito... o la primera comida, la primera vez que se paró, la primera vez que caminó sólo, la primera vez que se cayó... ufff hay tantas primeras veces y tan lindas, que Pampers nos invita a recordarlas junto a ellos y a volver a sentir su magia...

Además, tiene para ti 2 súper kits con productos Pampers, para llevártelos a casa, lo único que necesitas hacer es: 
  1. Subir un video (o foto) de alguna de las primeras veces de tu pequeño en el fanpage de Pampers: https://www.facebook.com/Comunidadpampers utilizando los hashtags: #PrimerasVeces #Pampers y #AyMamá
  2. Suscribirte al blog (en el casillero que figura al lado derecho) ----> 
  3. Ser fan nuestro en facebook, etiquetar a 2 amigos y contarnos una de las primeras veces que más recuerdas de tu pequeño.
¡Y listo! :)

El sorteo se hará entre las mamis/papis que participen y cumplan todos los requisitos, serán 2 ganadores y estará vigente en Lima y Callao, desde hoy viernes 20, hasta el jueves 26 de marzo.








Y las ganadoras son... ta ta ta tan :)


¡¡¡Felicitaciones chicas!!! =) Pónganse en contacto conmigo por inbox para coordinar la entrega de los premios.


Muchos besos,


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Miedo a dormir sólo

jueves, 19 de marzo de 2015

Hace unos días mi hijo empezó a mostrar miedo en la noche, no quería dormir solo en su cuarto, miraba a un lugar fijo de su habitación, lloraba dormido, se despertaba a media noche realmente asustado.  Me preocupé porque nunca antes había pasado y empecé a investigar un poco al respecto y encontré que es normal y frecuente que los niños entre 2 y 5 años empiecen a sentir miedo de estar solos, a la oscuridad, a los "monstruos" y más.

Esto ocurre porque están desarrollando su imaginación, están rodeados de fantasía, juegos de dragones, dinosaurios, brujas, escucharon algo acerca de algún ogro o fantasma, y como aún no saben separar lo imaginario de lo real, es ahí donde empiezan a sentir miedo.

Conversé con una amiga que es psicóloga infantil y me comentó que muchas veces, nosotros los padres, en nuestro afán por ayudar a que nuestros hijos pierdan sus temores, sin darnos cuenta hacemos todo lo contrario y evitamos que los superen y me dio 5 tips de lo que NO debemos hacer en estos casos.

    No reírse de sus miedos, ni ridiculizarlos cuando los expresan, diciéndole frases como: tan grandote y teniéndole miedo a dormir solo o qué miedoso eres, ya que sólo conseguiremos que no expresen sus temores y se los guarden para ellos mismos. Lo que debemos hacer es decirles que los entendemos, que es normal sentir miedo a su edad, que poco a poco va a pasar y que estamos juntos para aprender a vencerlos.

No obligarlos a afrontar los temores solos: Si tiene miedo y no quiere entrar al cuarto solo, no insistamos en que lo haga. Lo que debemos hacer es entrar con ellos, primero nosotros, prender la luz, hablarle y mostrarle que no hay nada en la habitación, ni debajo de la cama, ni en los armarios, ya que hacer lo contrario sólo provocaría que la angustia aumente y que se frustre por no poder afrontar la situación.

No ignorar sus miedos pensando que ya pasarán, puesto que esto los hará sentirse solos, inseguros y ansiosos.  Lo que debemos hacer es darles tranquilidad, seguridad, hacerles saber que los comprendemos y que estamos cerca para acompañarlos.

No mentir sobre situaciones que le pueden dar miedo. Decirles no te voy a apagar la luz en toda la noche y apagarla cuando se duermen, hará que no duerma bien y se despierte continuamente, pensando que va a estar oscuras después. Lo que debemos hacer es decirles que la luz estará encendida hasta que él logre conciliar el sueño, después se apagará, pero que nosotros estamos cerca para cualquier cosa.

No provocarles miedo durante el día, diciéndoles frases como “si no comes o te portas bien, va a venir el ogro o la bruja y te va a llevar”. Esto sólo va a hacer que su miedo en la noche crezca.

Lo más importante es que los niños sepan que no están solos, que los entendemos, que es normal tener miedo y que poco a poco va a ir desapareciendo, decirles que estamos en el cuarto del costado y que cualquier cosa iremos enseguida cuando nos llamen. Darles un baño,  contarle cuentos o canciones bonitas (sin personajes malos, monstruos o brujas) antes de dormir, y evitar la televisión y/o sobre estimulación, los ayudará a relajarse y podrán dormir más tranquilos. En caso se despierten en la noche, acompañarlos, darles tranquilidad y mucho amor, será la base para que pronto su seguridad aumente y puedan vencer sus miedos sintiéndose capaces y valientes al hacerlo.

Fuente imagen: http://www.inspirulina.com/



¿Y sus peques? ¿también tienen miedo? Cuéntenme!
Muchos besos,

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Croquetas de verduras

lunes, 16 de marzo de 2015


Cuántas veces nos pasamos la mañana pensando que cocinarles a nuestros peques, que sea nutritivo, los alimente y les guste a la vez... y no salimos de lo mismo ¿les ha pasado?

El viernes le preparé a Luciano unas croquetas de verduras y pollo que le encantaron, son súper sencillas de hacer, muy fáciles y rápidas y se pueden variar de acuerdo al gusto y creatividad de cada una.

Los ingredientes que utilicé son:

  • Espárragos.
  • Alcachofa.
  • Zanahoria.
  • Papa amarilla.
  • Pollo.
  • Queso parmesano.
  • 3 Huevos
  • Pan rallado (opcional)
  • Sal, pimienta y orégano al gusto.
Preparación:
  1. Rallar la zanahoria y la papa amarilla (sin cocer)
  2. Picar en cuadritos el espárrago y la alcachofa (sin cocer)
  3. Sancochar pollo y trozarlo en cuadritos.
  4. Batir los huevos (para tortilla)
  5. Mezclar las verduras y el pollo, aderezar y darle la forma de tortilla con la mano.
  6. Pasar los ingredientes, primero por el huevo y luego por el pan rallado.
  7. Hornear a temperatura media, durante 12 a 15 minutos (horno tradicional o microondas) y
  8. LISTO, a comer!
Se puede acompañar con arroz o con ensalada de verduras frescas como lechuga y tomate.

Las verduras se pueden variar por brócoli, coliflor, espinaca, o las que más nos gusten, también se puede usar pollo o pavita o si se prefiere sólo verduras.



Imagen propia

Imagen propia


Espero les guste,  me cuentan si las preparan por casa! =)

Un beso,

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Yo quiero que mi hijo, aprenda a no rendirse.

miércoles, 11 de marzo de 2015


Se habla mucho, ahora último, sobre cómo debemos enseñar a nuestros hijos a triunfar, a ganar, a ser “mejores” que los demás. Vivimos en un mundo donde cada vez hay más competencia, donde le restamos importancia a lo simple y significativo de la vida y le damos más valor a lo que se puede comprar.  Donde nos preocupamos por “industrializar” a nuestros hijos en vez de humanizarlos. 

El otro día, mientras veía a mi hijo jugar con otros niños, pensaba, yo no quiero prepararlo para saber ganar. Yo quiero prepararlo para que nunca se rinda.

Que sepa que perder no significa estar vencido, que equivocarse no es malo, siempre y cuando te des cuenta qué cosa hiciste mal y la próxima vez, te esfuerces por hacerlo mejor.

Yo quiero que sepa caer y levantarse cuantas veces sea necesario, que no le tenga miedo ni vergüenza, que no se detenga, que sienta que cada caída es sólo un aprendizaje que lo hace más fuerte y más capaz.

Yo quiero verlo esforzarse por aprobar un examen y lo alentaré más aún si lo jala, ya que así como hay algún curso en el que es bueno y lo aprueba con facilidad, van a haber muchos otros en los que no será tan bueno y le costará un poco más, pero trae más satisfacción aquello en lo que te esfuerzas de verdad.

Yo quiero que sepa que no importa si llegas primero, o si llegas al último, si sabes mucho o sabes poco, que los golpes de suerte sólo se ven en las películas, que para alcanzar lo que queremos, se necesita ponerle ganas, dedicación, constancia, práctica y preparación.

No importa si sabe contar o sabe leer a los 4, que no es necesario multiplicar a los 5, ni saberse el himno en inglés, lo importante es que aprenda a jugar, a reír, a saltar, que aprenda a quererse, a reconocerse y a valorarse. Que sepa encontrar 10 respuestas diferentes a la misma pregunta y que sepa que la imaginación es el único escape del aburrimiento y que del aburrimiento salen grandes ideas.

Yo quiero enseñarle que habrán juguetes que querrá tener, fiestas a las querrá ir, cosas que deseará hacer y no podrá. Que entienda que hay momentos en la vida en los que no podemos tener todo lo que queremos, momentos en que las cosas no salen como nosotros quisimos, que las cosas cuestan y que el mundo no se acaba por no poder tenerlas, que todo llega a su tiempo.

Yo quiero prepararlo para que entienda que no siempre le va a caer bien a todo el mundo, que no todas las personas le harán caso, que tendrá desplantes, que se decepcionará, pero que aun así, no deje de confiar, no deje de creer, no deje respetar, de valorar, pero sobre todo, que no deje de ser feliz.

Yo quiero sea consciente que cada cosa que hace en la vida, cada decisión que toma, por más pequeña que sea, tiene una consecuencia, buena o mala, pero que se debe afrontar con valentía.

Yo quiero prepararlo para que sepa pedir perdón y perdonar, para que su orgullo no esté primero que las personas, para que valore la familia, la amistad y el amor.

Yo quiero enseñarle que es mejor callar cuando no se tiene nada bueno que decir y que nunca, el gritar, te hace tener la razón. Yo quiero enseñarle a rezar, a agradecer, a llorar y a reír.

Yo quiero que sepa que los sueños se cumplen y las metas se alcanzan, si no nos rendimos, si seguimos intentando, si creemos en que podemos, si no nos damos por vencidos.

Yo quiero prepararlo para que confíe en él. Para que, mañana, sea un hombre.

Yo quiero preparar a mi hijo para la vida, no para una competencia.






Los quiero!

Silvana

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Los NO de mamá

viernes, 6 de marzo de 2015

Cuando aún no era mamá y escuchaba a algún niño llorar o no hacerle caso a su mamá, pensaba que cuando tuviera mis hijos las cosas serían distintas, y es que una ve todo de otra manera antes de ser madre. Las ve desde una perspectiva más fácil y un tanto más cómoda, ya que no sabe realmente lo que puede ser educar a un niño, que no basta sólo con decirle que no se debe hacer esto o aquello y que no depende de ti que haga o no una pataleta, porque cuando son pequeños, es tal vez, una forma de expresarse, ya que aún están aprendiendo a hablar, a decir cómo se sienten, a manejar sentimientos como la frustración y el que no todas las cosas ocurren en el momento que ellos lo quieren.

Cuando nació Luciano y me tocó afrontar las mismas situaciones, me di cuenta que el educar a un niño es un tema mucho más complejo y que va más allá de que te hagan caso o no.  No es una ciencia exacta, nadie tiene la respuesta correcta ni la fórmula perfecta para hacer que nuestros hijos sean personas que se porten bien, ordenados, cariñosos, tranquilos, educados o todas esas cosas que en algún momento soñamos las mamás.

Y si hay algo que he aprendido en estos 2 años y medio de mamá, es que al criar un hijo necesitas de mucha sabiduría para saber en qué momento cedes, en qué momento no cedes, en qué momento premias y en qué momento corriges, saber escoger nuestras batallas, y eso es algo que la mayoría de veces responde a nuestro instinto, pero tendrá éxito con el cumplimiento de nuestra palabra, la determinación que tengamos y cómo se los digamos a nuestros hijos.

Recuerdo que la primera vez que le dije NO a Luciano por algo, al escucharlo llorar, se me partió el corazón, dudé de dejarlo o no hacerlo, pero sabía que no debía, que estaba mal, que podía hacerse daño más adelante, así que decidí mantenerme firme y continuar y ahí me di cuenta el poder que tiene nuestra palabra en nuestros hijos si hacemos que confíen en ella y sepan que pase lo que pase vamos a cumplirlo.

Por ejemplo, si les decimos que si se portan mal no van a salir a pasear y aun así lo hicieron, entonces no podemos llevarlos, si no ellos pensarán que siempre será igual y ya no le tomarán importancia a lo que decimos. Pasa lo mismo con los premios, si les ofrecemos algo, tenemos que cumplirlo si o si, sino, mejor no ofrezcamos nada. Eso nos dará la autoridad necesaria y a la vez a ellos la seguridad y la confianza de creer en nosotros.

De igual manera, los NO que les decimos tienen que tener la misma dosis de amor con la que les decimos SI, y tratemos de explicarles por qué decidimos eso, no pensar que son muy pequeños para entender, ellos entienden todo y necesitan una explicación para aprender, así sabrán qué podría pasar de hacer o no tal cosa.

Algo que también es importante, es que tenemos que ser consecuentes con lo que decimos. A mi esposo le pasó el otro día que le dijo a Luciano que no se caminaba sin zapatos por la casa (cuando él estaba sin zapatos también) y una vez que Luciano se puso sus zapatos fue al cuarto y regresó con los de su papá y le dijo “papi tú tampoco puedes caminar sin zapatos” ¡Imagínense la cara de mi esposo! Jajaja… se moría de la vergüenza. Y es eso a lo que me refiero cuando digo que debemos ser consecuentes con lo que decimos, ya que somos su principal referente y ejemplo.

Y es que una de las cosas más hermosas de ser padres, es que ellos aprenden de nosotros y nosotros aprendemos de ellos cada día ¿verdad?

Fuente: Stage2planning

Un beso,

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Y el nido empezó...

martes, 3 de marzo de 2015


Ayer empezaron las clases los niños en la mayoría de nidos y fue también el primer día de clases de Luciano en su nido nuevo. No sé quién estaba más nervioso si él o yo. Bueno, en realidad si lo sé…. YO.  Y aunque para el aparenté ser la más tranquila del mundo, por dentro estaba hecha un manojo de nervios, tenía la misma sensación de ansiedad de como cuando era chiquilla y llegaba el primer día de colegio, de universidad o incluso de trabajo en un lugar nuevo. Ese mismo cosquilleo en la barriga que no me dejó dormir la noche anterior ni en la mañana antes de llevarlo al nido... y también tenía miedo, sí ¡miedo!

Fue después de dejarlo, quedarme con el unos minutos hasta que vi que no me iba a necesitar y que ya estaba distraído jugando y haciendo amigos, que me dí cuenta, cual era la motivo de mi miedo. Y era básicamente, por que es un lugar en el que YO no voy a estar con el.

No voy a estar para ayudarlo o defenderlo. Si, sé que sueno a mamá muy controladora, sobreprotectora o exagerada incluso, pero me dan miedo las peleas, las quitadas de juguetes, los empujones, los arañones, las jaladas de pelo, las cosas típicas de los niños y que sé son normales en su desarrollo, pero  ¡Me dan miedo! Luciano tiene una personalidad muy dócil, es cariñoso y muy sensible y no sé qué tanto le puede afectar el que otro niño le pegue, ni cuanto puede eso influir en su personalidad. 

Tampoco voy a estar con él si se cae, se tropieza, se golpea, se mete a la boca algo con lo que pueda atorarse…  Confiar en que otra persona lo cuidará y velará por su bienestar como yo, me da temor. Es algo que no puedo controlar, que escapa de mis manos. Con el tiempo aprendí a confiar en que César, mi esposo, puede cuidarlo tan bien como yo, en que mi mamá o sus abuelos pueden hacerlo, y ahora tengo que aprender a confiar en que la profesora también puede hacerlo. 

Pero verlo regresar ayer tan contento, tan emocionado, lo cambió todo. Cuando fui a buscarlo estaba bailando, saltando, jugando y cuando me vio me saludó con una sonrisa tan grande, su carita sólo reflejaba alegría, me contó todo lo que había hecho, que había jugado con sus amiguitos, que había cantado con la miss, que había cocinado y muchas cosas más... y sentí un calentito en el corazón, mientras lo escuchaba contarme sus aventuras, sentí que una bocanada de tranquilidad regresaba a mi.

Se habla mucho de la semana en la que los niños se adaptan al nido, al cambio. Pero creo que debería hablarse también del tiempo que a nosotras nos cuesta adaptarnos al nido, a que nuestros hijos están empezando su propio camino, un camino en el que no podemos estar con ellos, que una parte de su tiempo será de ellos, donde construirán sus propias experiencias, aprenderán a convivir con otros niños, con otras personalidades, a defenderse, a no depender de nosotros o de nuestros cuidados. Deberíamos saber que también necesitamos un tiempo para vencer nuestros miedos, nuestra angustia, nuestras ganas de querer saber que están haciendo, si comieron, si jugaron, si fueron al baño, si están a salvo, si se divirtieron, si nos extrañaron un poquito jajaja... 

Creo que tanto para ellos como para nosotras, es un cambio. Un cambio total en nuestra rutina desde que estamos juntos. Y si nosotras lloramos ¿porqué ellos no pueden hacerlo? El cambio no se da de la noche a la mañana, es parte de un proceso, no esperemos que el primer día de clases ellos se vayan saltando en una pata y nosotras nos quedemos totalmente tranquilas... y si eso pasa a buena hora! Pero generalmente tarda un tiempo.

A mi me está costando un poco más que a el (a la hora de dejarlo lo apachurro y lo lleno de besos e inconscientemente cruzo la puerta esperando que grite mamá, yo vaya corriendo a recogerlo y me lo lleve a la casa y nunca más lo regrese jajajaja... ) que lo está haciendo muy bien.

...¿Y a ustedes? ¿cómo las agarró el primer día de nido? <3


Una de las millones de fotos de Lu camino al nido!



Los quiero!
Besos,

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