Nuestros primeros 15 días sin pañal!

viernes, 30 de enero de 2015


No puedo creer que ya hayan pasado 15 días desde que empezamos esta aventura de dejar el pañal.. Hace unos días les escribí un post con algunos factores que podíamos tener en cuenta para ayudar a nuestros hijos a dejar el pañal, de la mejor manera, ¿recuerdan? (Sino, pueden leerlo aquí) Hoy les quiero compartir cómo nos fue en los primeros 15 días sin pañal, cómo lo logramos y cuál fue el resultado.

No les voy a mentir, ha sido agotador, a veces frustrante (para mi), ha habido momentos en los que he querido tirar la toalla, PERO, como todo en la maternidad, la primera vez que me dijo MAMA QUIERO PICHI, me hizo olvidar de todo, escucharlo decir "yo ya no uso pañal", era como recibir el Oscar, no puedo describir con palabras lo que sentí la primera vez que lo vi sentado en el baño solito con su cuento en la mano.

¿Si tenía miedo? ¡Claro! Me moría de miedo, por más que ya habíamos identificado que estaba listo para dejar el pañal, no sabía cómo iba a reaccionar al cambio, como se iba a sentir, si le gustaría o no, pero las cosas se han dado de la manera más natural posible.

Lo más importante para nosotros era que Luciano no se sintiera presionado o apurado por dejarlo, pero a la vez queríamos que supiera que ya estaba listo para hacerlo, darle la confianza que necesitaba. Así que mientras aún lo usaba le empece a decir que ya estaba creciendo y que pronto se convertiría en un niño grande, lo dejaba sin pañal por ratos en la casa, le preguntaba si quería ir al baño, le compré un par de cuentos y se identificó muy rápido con los personajes,  aproveche y  le pregunté si quería comprarse calzoncillos nuevos y de qué color los quería, le pedi que me acompañara a comprarlos, luego le pregunté si se sentía listo para dejar los pañales y empezar a usar los calzoncillos y me dijo que si, nos pusimos de acuerdo juntos sobre que día sería y así empezó nuestra aventura…

El día acordado, cuando se despertó, le puse sus calzoncillos nuevos, estaba feliz, a todos les decía que ya no usaba pañal. El resultado del primer día, 12 calzoncillos orinados, un par con caca, mi casa convertida en un baño (literalmente) pero el irradiaba alegría y comodidad.

El segundo y el tercer día fueron igual (y los que vinieron también), no se notaba un gran avance, por ratos parecía que ni lo intentaba y yo sentía que lo mejor sería volverle a poner el pañal, sobre todo cuando teníamos que salir a algún lado, pero lo veía tan contento que me motivaba a seguir y a darle más ánimos y seguridad y sabía que si yo flaqueaba, el lo haría también.

Y así se pasaron los días, habían momentos en los que avisaba y otros en los que se orinaba, momentos en los que avanzábamos y momentos en los que retrocedíamos, pero tanto Luciano como yo, estábamos convencidos que el ya no usaba pañal.

Incluso les cuento como anécdota que un día mi esposo quiso ponerle el pañal para dormir y Luciano le respondió: “papi, yo ya no uso pañal”  a la noche siguiente, me pasó lo mismo a mi, me dijo “mami tu sabes que yo ya no uso pañal” ¡plop y recontra plop! Me quedé pensando un rato y le dije tienes razón amor, tu ya no usas pañal.  Así que desde hace 3 noches, antes de dormir lo hacemos orinar y nos levantamos dos veces más para que orine de nuevo, hasta que se acostumbre completamente.

Entre avances y retrocesos, lo que he aprendido de estos primeros 15 días sin pañal es:

1.- La seguridad y confianza que les transmitas es básica y necesaria, es lo que los ayudará a sentirse cómodos de dar el gran paso de dejar SU pañal.
2.- La forma como empiezas el proceso y lo involucrados que están. Que escojan su ropa interior nueva, tal vez la tapa del baño (en Sodimac venden unas lindas de Mickey Mouse y Princesas) para que puedan sentarse sin inconvenientes, que sientan que es SU decisión y que ellos son los protagonistas de todo.
3.- La felicitación por el esfuerzo, no por el resultado, ya que muchas veces no va a lograrlo y para evitar que se frustre y se angustie, lo mejor es felicitarlo cuando va y cuando no va, agradecerles su esfuerzo y hacerles ver lo bien que lo están haciendo.
4.- La distracción en el momento de hacer caca, ya que es lo más complicado de dejar el pañal, les cuesta un poco al comienzo tener que sentarse y no poder seguir haciendo sus actividades, jugar o corretear  Lo que me recomendaron es leer un cuento o jugar con algunos juguetes juntos mientras está en el baño, asi poco a poco le pierde el miedo, a nosotros nos ha dado muy buenos resultados.
5.- No preocuparse por lo que dirán los demás cuando sales con tu hijo (sin pañal por primera vez) a la calle. En el caso de los hombrecitos, a mi me recomendaron llevar siempre conmigo una botellita y cuando no hay un baño cerca la utilizamos, es súper práctico y ellos no tienen que sufrir aguantando (cuando recién están aprendiendo) ni sentirse avergonzados porque se orinaron (aunque no lo crean los bebés se avergüenzan mucho ante esas situaciones)
6.- Existen calzones y calzoncillos de entrenamiento ¡YO NO SABÍA! Los conseguí en Periquita, sólo hay de color blanco, tienen una cubierta un poquito más gruesa en la parte de adelante, lo que permite que si se les escapa un poco la pilita no se mojen tanto y además son un poco más grandecitos y de piernas justas para evitar que se ensucien las piernecitas con los frecuentes accidentes iniciales. También hay unos lindos calzones o calzoncillos de Disney (Mickey Mouse, Princesas, Jake el Pirata y más) en Saga.

Después de estos días, les puedo decir que  es un trabajo continuo, no se asusten si al tercer día las cosas siguen igual o si después de que pedía, retrocedió.  No importa si el resultado se ve en una semana después, en dos, o en tres, lo importante es que tenemos que respetar su proceso, hacerlos sentir seguros, que estamos orgullosos de ellos (vayan o no vayan al baño), que es normal y que es parte de su crecimiento y la respuesta de ellos cuando se sienten seguros es sorprendente y mucho más rápido de lo que esperamos los padres. Todo lo que ellos necesitan es seguridad.  

Antes de irme, quiero contarles que es una etapa increíble y emocionante,  un paso muy importante en el desarrollo de nuestros hijos, el cual les recomiendo disfrutar al máximo y hacerlo lo más natural posible.

Un beso grande,

Fuente imagen: asimefue.blogspot
Fuente imagen: Edukame.com


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