Nuestros primeros 15 días sin pañal!

viernes, 30 de enero de 2015


No puedo creer que ya hayan pasado 15 días desde que empezamos esta aventura de dejar el pañal.. Hace unos días les escribí un post con algunos factores que podíamos tener en cuenta para ayudar a nuestros hijos a dejar el pañal, de la mejor manera, ¿recuerdan? (Sino, pueden leerlo aquí) Hoy les quiero compartir cómo nos fue en los primeros 15 días sin pañal, cómo lo logramos y cuál fue el resultado.

No les voy a mentir, ha sido agotador, a veces frustrante (para mi), ha habido momentos en los que he querido tirar la toalla, PERO, como todo en la maternidad, la primera vez que me dijo MAMA QUIERO PICHI, me hizo olvidar de todo, escucharlo decir "yo ya no uso pañal", era como recibir el Oscar, no puedo describir con palabras lo que sentí la primera vez que lo vi sentado en el baño solito con su cuento en la mano.

¿Si tenía miedo? ¡Claro! Me moría de miedo, por más que ya habíamos identificado que estaba listo para dejar el pañal, no sabía cómo iba a reaccionar al cambio, como se iba a sentir, si le gustaría o no, pero las cosas se han dado de la manera más natural posible.

Lo más importante para nosotros era que Luciano no se sintiera presionado o apurado por dejarlo, pero a la vez queríamos que supiera que ya estaba listo para hacerlo, darle la confianza que necesitaba. Así que mientras aún lo usaba le empece a decir que ya estaba creciendo y que pronto se convertiría en un niño grande, lo dejaba sin pañal por ratos en la casa, le preguntaba si quería ir al baño, le compré un par de cuentos y se identificó muy rápido con los personajes,  aproveche y  le pregunté si quería comprarse calzoncillos nuevos y de qué color los quería, le pedi que me acompañara a comprarlos, luego le pregunté si se sentía listo para dejar los pañales y empezar a usar los calzoncillos y me dijo que si, nos pusimos de acuerdo juntos sobre que día sería y así empezó nuestra aventura…

El día acordado, cuando se despertó, le puse sus calzoncillos nuevos, estaba feliz, a todos les decía que ya no usaba pañal. El resultado del primer día, 12 calzoncillos orinados, un par con caca, mi casa convertida en un baño (literalmente) pero el irradiaba alegría y comodidad.

El segundo y el tercer día fueron igual (y los que vinieron también), no se notaba un gran avance, por ratos parecía que ni lo intentaba y yo sentía que lo mejor sería volverle a poner el pañal, sobre todo cuando teníamos que salir a algún lado, pero lo veía tan contento que me motivaba a seguir y a darle más ánimos y seguridad y sabía que si yo flaqueaba, el lo haría también.

Y así se pasaron los días, habían momentos en los que avisaba y otros en los que se orinaba, momentos en los que avanzábamos y momentos en los que retrocedíamos, pero tanto Luciano como yo, estábamos convencidos que el ya no usaba pañal.

Incluso les cuento como anécdota que un día mi esposo quiso ponerle el pañal para dormir y Luciano le respondió: “papi, yo ya no uso pañal”  a la noche siguiente, me pasó lo mismo a mi, me dijo “mami tu sabes que yo ya no uso pañal” ¡plop y recontra plop! Me quedé pensando un rato y le dije tienes razón amor, tu ya no usas pañal.  Así que desde hace 3 noches, antes de dormir lo hacemos orinar y nos levantamos dos veces más para que orine de nuevo, hasta que se acostumbre completamente.

Entre avances y retrocesos, lo que he aprendido de estos primeros 15 días sin pañal es:

1.- La seguridad y confianza que les transmitas es básica y necesaria, es lo que los ayudará a sentirse cómodos de dar el gran paso de dejar SU pañal.
2.- La forma como empiezas el proceso y lo involucrados que están. Que escojan su ropa interior nueva, tal vez la tapa del baño (en Sodimac venden unas lindas de Mickey Mouse y Princesas) para que puedan sentarse sin inconvenientes, que sientan que es SU decisión y que ellos son los protagonistas de todo.
3.- La felicitación por el esfuerzo, no por el resultado, ya que muchas veces no va a lograrlo y para evitar que se frustre y se angustie, lo mejor es felicitarlo cuando va y cuando no va, agradecerles su esfuerzo y hacerles ver lo bien que lo están haciendo.
4.- La distracción en el momento de hacer caca, ya que es lo más complicado de dejar el pañal, les cuesta un poco al comienzo tener que sentarse y no poder seguir haciendo sus actividades, jugar o corretear  Lo que me recomendaron es leer un cuento o jugar con algunos juguetes juntos mientras está en el baño, asi poco a poco le pierde el miedo, a nosotros nos ha dado muy buenos resultados.
5.- No preocuparse por lo que dirán los demás cuando sales con tu hijo (sin pañal por primera vez) a la calle. En el caso de los hombrecitos, a mi me recomendaron llevar siempre conmigo una botellita y cuando no hay un baño cerca la utilizamos, es súper práctico y ellos no tienen que sufrir aguantando (cuando recién están aprendiendo) ni sentirse avergonzados porque se orinaron (aunque no lo crean los bebés se avergüenzan mucho ante esas situaciones)
6.- Existen calzones y calzoncillos de entrenamiento ¡YO NO SABÍA! Los conseguí en Periquita, sólo hay de color blanco, tienen una cubierta un poquito más gruesa en la parte de adelante, lo que permite que si se les escapa un poco la pilita no se mojen tanto y además son un poco más grandecitos y de piernas justas para evitar que se ensucien las piernecitas con los frecuentes accidentes iniciales. También hay unos lindos calzones o calzoncillos de Disney (Mickey Mouse, Princesas, Jake el Pirata y más) en Saga.

Después de estos días, les puedo decir que  es un trabajo continuo, no se asusten si al tercer día las cosas siguen igual o si después de que pedía, retrocedió.  No importa si el resultado se ve en una semana después, en dos, o en tres, lo importante es que tenemos que respetar su proceso, hacerlos sentir seguros, que estamos orgullosos de ellos (vayan o no vayan al baño), que es normal y que es parte de su crecimiento y la respuesta de ellos cuando se sienten seguros es sorprendente y mucho más rápido de lo que esperamos los padres. Todo lo que ellos necesitan es seguridad.  

Antes de irme, quiero contarles que es una etapa increíble y emocionante,  un paso muy importante en el desarrollo de nuestros hijos, el cual les recomiendo disfrutar al máximo y hacerlo lo más natural posible.

Un beso grande,

Fuente imagen: asimefue.blogspot
Fuente imagen: Edukame.com


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Un día en el Rancho de Robertín

viernes, 23 de enero de 2015


Hace varios días quiero escribirles sobre este lugar y entre una cosa y otra se me pasa…  El 1ero de enero a eso de las 2 de la tarde dijimos ¿y ahora que hacemos? Queríamos comer algo rico pero en algún lugar distinto que tuviera algún atractivo especial y mi hermano propuso ir a Huaral, al Rancho de Robertin*.

Recordé que tiempo atrás había visto un reportaje sobre el lugar y que el plato fuerte era el chancho al palo y de sólo pensarlo dije ¡vamos! Como Luciano ya había almorzado, no había problema por la distancia, además eso era lo interesante, que nos íbamos a escapar de lo cotidiano.

Llegamos en una hora y media en auto particular, el lugar es campestre al 100%, lo cual me gustó, con eso sales de la rutina totalmente, la comida es riquísima, mientras esperas tu pedido, de cortesía te dan carapulcra y arroz y no les miento, ha sido la carapulcra más rica que he comido en toda mi vida. Los platos son variados, hay conejo, chancho, pato, cuy, pachamanca y otros típicos de Huaral. El lugar es muy grande, ese día estaba repleto, pero sin embargo no se sintió la cantidad de gente, la atención fue impecable, bastante rápida y muy servicial.

Disfrutamos de música en vivo y de un espectáculo de marinera con los caballos de paso peruanos. Si bien es cierto, hay juegos infantiles, mi hijo no bajó de la cama saltarina y del sapo, ¡como le gusta jugar sapo! También hay paseos a caballo, cuatrimotos, un pequeño coliseo de gallos (tradición que aún mantienen en Huaral) y una zona de paintball y rappel que no me dio tiempo conocer.  

Tanto los adultos que habíamos ido como Luciano, nos divertimos un montón, creo que nos faltó un poco más de tiempo, estuvimos un par de horas, pero fueron suficientes para distraernos, salir de los restaurantes tradicionales y disfrutar de un poco de campo, aire libre, buena comida y revivir un poco de las costumbres y tradiciones peruanas.

Finalmente nos tomaron una foto y nos la dieron impresa como un lindo recuerdo y regresamos a casa con la barriga llena y el corazón contento. 

No olviden, si van, llevar repelente y bloqueador solar. Los dejo con algunas fotitos y espero que se animen a ir!
  

A pasear!

Miren me voy solito! =) ... bueno, casi solo!


Saltando alto!

¿Juego o hago trampa?


Decidido, voy a hacer trampa!


* Ubicado en el ex Fundo Retes.

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Un beso,

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Hoy también has nacido tu, como madre.

martes, 20 de enero de 2015


Hoy te escribo llena de alegría y emoción para felicitarte por que ya eres mamá, por fin tienes a tu pequeño en brazos y la espera, que muchas veces desespera, terminó. Después de 9 meses tu hijo tiene un rostro, tu corazón una clase de amor que no creías jamás poder sentir, tu cabeza mil preguntas, y tu vida entera se resume en un par de ojos chiquitos en los que sin dudarlo te has sumergido completamente y en los cuales, vivirás a partir de ahora.

Decidí escribirte por que se, que al igual que yo, leer será lo único que podrás hacer cuando estés correteando de un lado a otro, al comienzo, sin saber qué hacer, mientras esperas, en silencio, que esa siesta de una hora dure dos. Tranquila, todo va a salir bien.

Disfruta todo lo que puedas cada segundo que duermes, porque no hay nada más hermoso y mágico pero a la vez tan sofocante y agotador como los primeros días.

Llora, llora sin culpabilidad, ríe sin miedo y grita sin vergüenza, saca toda esa mezcla de sentimientos que tienes dentro de ti revoloteando todo el día. Siéntete libre de estar abrumada, cansada, irritable, feliz, emocionada, enamorada, molesta y todo al mismo tiempo y de un segundo a otro, recuerda que tienes un cocktail de emociones librando una batalla dentro de ti y es normal.

Pide ayuda cuando estés cansada, no necesitas ser una súper mujer o una súper mamá, sólo necesitas ser tu misma. No tengas miedo de tus miedos,  de asustarte, de no saber qué hacer y de querer hacerlo todo a la vez. Tranquila esto pasa y pasa muy rápido, aunque parezca que pasa lento.

Escucha todos los consejos que te den pero no te sientas en la obligación de cumplir con ninguno, salvo que realmente creas en él, lo único que necesitas saber lo encuentras en ti cuando lo abrazas, cuando lo miras, cuando lo sientes cerca, la respuesta a todas tus preguntas fluyen en ese momento, por que no en vano dos corazones han latido dentro de ti por tanto tiempo, permítete escucharte, sin miedo a equivocarte, ser madre es algo que se aprende cada día durante toda tu vida, pero a la vez es algo que corre por tus venas desde siempre.

No te desesperes si no entiendes porque llora tu hijo, después que ya le diste de comer, le cambiaste el pañal, le sacaste chanchito, se durmió, se despertó, lo abrigaste o lo desabrigaste, no desesperes, suena fácil, pero no lo es y no hay nada que puedas cambiar, así que sólo cálmate, vuelve a revisar que pasó y espera, poco a poco cada llanto tomará forma, ahorita están conociéndose, date permiso para conocerlo y demorarte en entenderlo, no te juzgues antes de tiempo, que ninguna mamá conoce el llanto de su hijo las primeras noches.

Da de lactar si así lo quieres y no des de lactar si así lo deseas, la elección es tuya. Crear el vínculo con él no depende de la leche materna o de la leche en biberón, depende del amor que transmites en tus ojos cuando lo miras, de la fortaleza y a la vez calidez de tus brazos al cargarlo, de tu voz al hablarle y de la tibieza de tu piel al cobijarlo. Lo que es mejor para él lo sabes tú.

Si decides dar de lactar no te angusties si al primer momento no tienes porque no hay en ninguna parte de tu cuerpo un botón que diga “leche” y no es que instantáneamente después de dar a luz se llena tu pecho, si es así a buena hora, pero generalmente tarda un poco, como todo en la maternidad, sólo tu tranquilidad, paciencia y perseverancia te darán la suficiente leche que tu hijo necesita.

Cárgalo o déjalo llorar, algunos te dirán que si lo cargas se malacostumbra y otros te dirán que si lo dejas llorar sufrirá, pero tú y sólo tú sabes porque decides uno u otro.

Duerme con él o hazlo dormir en su cuna, en ambos casos te despertarás como reloj pasados los 20 minutos desde que cerraste tus ojos la vez anterior (y si eres maniática como yo, que lo eres, será después de 5) Todo en la vida tiene sus pros y sus contras, analízalos desde tu propia perspectiva y no desde la perspectiva de alguien más.

No tengas miedo a malcriarlo, engreírlo, hacerlo dependiente o muy independiente, esas son cosas que no logras en los primeros meses y que ahorita no deben agobiarte. Solo concéntrate en una sola cosa, esa fuente inagotable de amor que ha brotado de ti, es el único lenguaje que debes entender y el único consejero que debes escuchar, cierra los ojos y vuelve a respirar, esta vez hondo para llenar tus pulmones de ti y de él, y recuerda que no hay mejor maestro para una madre que su hijo, que hoy ha nacido tu reto más grande, tu amor más profundo, tu pregunta sin respuesta, tu sonrisa sin motivo, tu alegría sin explicación, tu locura y tu cordura, lo mejor de ti, aquella parte de ti que ya no está adentro tuyo, ha nacido tu hijo y con el, hoy también has nacido tu, como madre.

¡Bienvenida al increíble mundo de ser madre! Nada más bello y maravilloso.

Un beso hasta Madrid y que Dios los bendiga siempre!



Fuente imagen: Pinterest

¡Los quiero!

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Llegó la hora de decirle adiós al pañal...

jueves, 15 de enero de 2015


Como ya les he contado, Luciano cumplió 2 años y medio hace unos días, y pensé que era un buen momento para que deje el pañal, pero estaba nerviosa y algo temerosa, ya que el año pasado intenté quitárselo pero cometí muchos errores. Entre ellos suponer que estaba preparado y decidir sola que era tiempo de hacerlo, de manera apresurada, pensando sólo en mi. Además, pensé que era cuestión de un abrir y cerrar de ojos y cuando me di cuenta que no era así, perdí la paciencia y decidí parar con todo y dejarlo para después, ya que Luciano le agarró tirra al baño.

Este año noté algunos indicios que me hicieron ver que ya estaba listo para empezar el proceso de nuevo y necesitaba urgente unos consejos para no cometer los mismos errores y saber como abordar el tema con el. Fue en ese momento que encontré el cuento “Nico deja el pañal”  escrito por Mafe y Lara de Psicólogas SOS, las contacté y tuvimos una pequeña reunión hace unos días, la cual fue increíble, realmente son lo máximo, me ayudaron un montón y me dieron una serie de tips y recomendaciones para apoyar a nuestros hijos en esta etapa, los cuales he ido poniendo en práctica estos días y son los que les voy a comentar en este primer post.

Primero es súper importante que el niño esté preparado, recuerden que es un gran paso que necesita de cierta madurez emocional, para eso hay algunos indicadores que podrían decirte si ya está listo o aún no, como por ejemplo que se fastidie por tener el pañal sucio, que avise antes de hacer o cuando está haciendo pila o caca en el pañal, que despierte por las mañanas con el pañal seco, que no quiera ponerse pañal o que intente sacárselo, entre otros. No es necesario que cumpla con todos, Luciano solo cumple unos cuantos, pero principalmente se siente bastante incómodo cuando está sucio, lo cual es bueno.

Una vez que identificamos que ya está listo para empezar, viene la tarea de nosotras, las mamis:
  1. ¡Creértela y saber lo que se viene! Convencerte que ya es el momento, que tu hijo está creciendo y que es hora de dar el gran paso, a medida que tu estés consciente de todo lo que se viene y estés segura de lograrlo, recién empieza a hacerlo. El éxito del proceso depende en gran medida de cuánto creas en él, de tu convicción y paciencia, porque tu tranquilidad le dará a tu hijo la estabilidad y seguridad que necesita. Tienes que saber también que vas a tener que limpiar tu casa más veces al día porque se le va a escapar o le van a ganar las ganas de seguir jugando y olvidarte de la "vergüenza" si le pasó en la calle, en el parque o de visita en alguna casa, eso es lo menos importante.
  2. Llevar más ropa de lo necesario. Si vas a ir al parque, a la calle, a la casa de los abuelitos, o a algún lugar fuera de casa, debes llevar varias mudas de ropa extra, así vas a estar preparada para cambiarlo rápido y tu hijo no se va a sentir mal por el pequeño accidente.
  3. Involúcrarlo en todo. Hazlo partícipe de todo el proceso desde el principio, permite que elija y te acompañe a  comprar la nueva ropa interior, saque los pañales, decida que hacer con ellos, entre otros. Esto me ha funcionado mucho con Luciano, le ha permitido sentir que el está tomando la decisión de dejar el pañal porque ya es un niño grande, se siente importante. Incluso decidió regalarle los pañales que habían en casa a su prima menor, porque es bebé y el ya no los va a necesitar.
  4. Llevarlo al baño cada cierto tiempo, así te diga que no. Calcula el tiempo que demora y convéncelo de ir. Mafe y Lara me explicaron que los niños son mucho de "aquí y ahora" entonces si está jugando y no quiere ir al baño, puedes proponerle ir con los juguetes con los que está entretenido a seguir jugando al baño, así será un poco más fácil, es cuestión de ir negociando de a pocos.
  5. Anímarlo. Cada vez que se le escape o no logre avisar a tiempo, abrázalo, dile que todo está bien, cámbialo inmediatamente e invítalo a que te avise la próxima vez. No importa cuantas veces tengas que repetírselo, lo importante es que se sienta seguro, no hay que gritar ni requintarlos porque eso sólo alarga o empeora el proceso (¡por más que tengamos ganas de hacerlo o pensemos que no estamos avanzando!)
  6. Una vez iniciado NO hay marcha atrás Esto es muy importante, hay que ser consistentes, si ya decidimos quitarle el pañal, no podemos dar marcha atrás y se le quita para todo. Es decir, no hay pañales en la casa, ni donde la abuelita, ni en el parque, ni en el carro, ni en la calle. Si ellos piden el pañal se les debe alentar a continuar con frases de animo, hacerles sentir que los comprendemos y que sabemos que es difícil para ellos, pero que creemos en ellos. Aquí es muy importante que sepamos que un día podemos avanzar y al día siguiente retroceder y eso no puede hacer que nos rindamos, tenemos que seguir con mucha paciencia y mucho amor, dando un paso a la vez, primero se le quitan los pañales del día, luego poco a poco los de la noche. En este caso, yo le he dicho a Luciano que en la noche va a usar pañales de dormir para, que no se confunda.
  7. Premiar el esfuerzo, no el resultado A veces pensamos que cuando consigue algo se le debe premiar, pero y cuando no lo consigue pero se esforzó? más importante es premiar el esfuerzo, ya que es eso lo que logrará los resultados, no al contrario.
Algo que no sabía y que me parece importante mencionar es que los niños pueden estreñirse en su interés por controlar y evitar ir al baño, así que no se asusten si eso pasa en el camino. Otra cosa es que en el caso de los niños pueden orinar sentados al comienzo, es importante saberlo y decírselo a papá para que no le de un infarto si ve a su hijo orinando sentado. Al principio es más fácil y cómodo para ellos así que no hay problema, pronto y con el ejemplo de papá, podrá aprender a orinar parado, no se angustien ni desesperen.

Dejar el pañal NO es un proceso sencillo, a veces nos dejamos llevar por los comentarios de que se puede lograr en una semana, que fulanito lo dejó en 3 días, que sutanito amaneció un día y dijo ya no quiero usar pañal y nos frustramos porque nuestro hijo no lo hace, evitemos las comparaciones, se los digo por experiencia, me pasó a mi el verano pasado. Pero debemos entender que todos los niños son distintos, ninguno reacciona de la misma manera al mismo estímulo, hay que respetar sus tiempos, y estar conscientes que es uno de los cambios más grandes por los que pasamos a esta edad, sólo necesitamos mucha paciencia, amor y convicción.

¡Nosotros ya empezamos! =) Esta vez estoy más tranquila, pensando sólo en el y dando un paso a la vez. Ya les cuento como me va.

¡Gracias Mafe y Lara por su ayuda! Me aclararon la mente.

Pueden contactarlas en:
www.psicologassos.com
contacto@psicologassos.com
www.facebook.com/psicologassos?fref=ts

Fuente Imágenes: sostehaces


Luciano despidiéndose de su pañal





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Un beso!

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NUA Baby Store

sábado, 10 de enero de 2015

Les cuento que una vez más, fuimos a Nua baby, en el Centro Comercial Salaverry, la atención estuvo increíble, como siempre, nos hicieron sentir como en casa. Además, la variedad de productos y la asesoría que dan de cada uno, hace que sea más fácil encontrar lo que busco y si es efectivamente lo mejor o si hay otras alternativas que me convienen un poco más... y ¿qué creen? esta vez salí con unos regalitos súper lindos para ustedes!

www.nua.com.pe/

Ahora que llegó el verano, las vacaciones útiles y nosotras corremos de un lado a otro sin parar, les tengo unos productos que les van a servir un montón:


  • Una loncherita térmica de monito, con bastante espacio para llevar todo lo necesario.
  • Un set de 4 vasitos de entrenamiento con asas.
  • Un set de cubiertos de viaje en estuche (son súper prácticos, a mi me sirven mucho y puedo meterlos en el bolso o en la lonchera sin preocuparme)
  • Un dispensador de bocaditos para decirle adiós a los derrames.


Participar es muy sencillo:
  1. Darle like al fanpage de Nuababy. 
  2. Darle like al fanpage de Aymamá Blog
  3. Dejar un comentario invitando mínimo a 3 amigos a participar del sorteo (desde facebook)
  4. Compartir este post de modo público (desde Facebook) con el hashtag #HappinessbyNua y #Aymamá.

El sorteo empieza hoy y termina el viernes 16, ese mismo día anunciaré al ganador (a) en la noche. ¡Mucha suerte a todos! :) 

¡Un beso grande!

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Lo que nadie me dijo de los dos años... y medio!

viernes, 9 de enero de 2015


Mi hijo ha cumplido hace unos días dos años y medio y muchas cosas han cambiado los últimos meses o mejor dicho, las últimas semanas... 

Ahora llora (más con bulla que con lágrimas, es decir teatrero total) porque acabó el programa que estaba viendo,  porque le dije que le voy a dar su comida cuando él quiere jugar o porque la Ramona (mi perrita) pasó por encima de los juguetes que el mismo dejó tirados en el suelo. Intenta hacer berrinches porque quiere comer dulce antes del almuerzo, porque mamá está almorzando y no jugando o porque tuvimos que regresar del parque después de dos horas. Está más irritable, más enojón, más inquieto, más desobediente, más contreras, más respondón, más “no”, más el, más mío y la lista de “más” podría continuar...

Han sido días difíciles, días en los que he llorado por no saber cómo lidiar con él,  sin saber por dónde empezar o que decir. Días en los que he gritado y en los que he querido hacer la misma pataleta que el  (y días en las que la he hecho). Días en los que he pensado: Dios en que me metí y ¡quiero tener otro! ¿me estoy volviendo loca? (y días en los que he creído que ya lo estaba). Días en los que no he querido levantarme de la cama por no querer empezar a tratar de hacer que se coma la comida sin poner peros o encontrarle pelitos donde no hay o simplemente porque no tenía fuerzas para razonar con el. Días en los que sólo quería tirar la toalla y salir de vacaciones.

Pero después de haberme dado cuenta que eso es casi un imposible, me puse a leer sobre los dos años y a investigar un poco más y entendí que si bien es cierto, todos me han dicho siempre que son la edad de los berrinches, las pataletas, los gritos desmedidos y los llantos sin justificación, lo que nadie me dijo de los dos años y medio fue que TODO su pequeño mundo está cambiando también. Han empezado a sentir frustración, que es un sentimiento que desconocían por completo y que no figura en la lista que les enseñamos desde pequeños (estoy feliz, triste, asustado, nervioso, emocionado etc) y no saben como manejarlo.

Empiezan a querer hacer más cosas y no pueden, ya sea porque sus habilidades motoras no están desarrolladas por completo, porque son más conscientes de que algo no les salió y pierden la paciencia con facilidad o porque los padres esperamos mucho más de ellos de lo que son capaces de dar. Además, están pasando del llanto a la comunicación verbal, cuando aún recién están aprendiendo a hacerlo, entonces para ellos es un poco difícil no llorar cuando quieren algo, si tenemos en cuenta que hasta hace poco, todo lo que necesitaban como comer, cambiarse de pañal, dormir o lo que fuere, lo obtenían llorando, entonces todos esos cambios son difíciles para ellos al principio. Sin contar que ahora empezamos a corregirlos, a ponerles límites, a no dejarlos hacer muchas cosas porque son peligrosas, malas, o porque simplemente no están bien. 

Entonces descubrí que esta edad es difícil no sólo para nosotras que tenemos que aprender a lidiar con todo esto y a encaminarlos de la mejor manera, sino sobre todo para ellos que son quienes lo viven directamente. No existe una receta perfecta para sobrellevar los dos años, sólo sé que se necesita de un ingrediente que es fundamental (y que es justamente el que no encontré en el supermercado las últimas semanas) ¡La Paciencia! kilos de kilos extra de paciencia, en el desayuno, almuerzo, cena y si es posible debajo de la almohada también. 

Durante semanas he estado angustiada por el cambio de comportamiento de mi hijo, jalandome los pelos por como es y como era antes, preguntándome si estoy haciendo o no bien las cosas, si tal vez es mi culpa, pero ahora sé que ni yo estoy mal, ni el está mal, estos cambios son parte del proceso natural de crecimiento, TIENE que pasar por ellos y a mi sólo me queda saber que necesita a su madre cuerda y tranquila para explicarle qué es lo que está bien y que no y enseñarle que no todo puede darse en el momento que quiere porque lo quiere (y rezar en silencio para que esta etapa pase muy rapidito)

Pero también tengo que ser justa, no todo es malo en esta etapa, también se ha vuelto más cariñoso, más tierno, más abrazador, más niño, más hijo, más compañía, más cómplice, más halagador, más mío.

Y es que, con lo bueno y lo malo, esta es una etapa de las muchas que tendremos que pasar juntos, en la que nuestros hijos necesitan todo de nosotros, nuestra tolerancia, nuestra paciencia y especialmente todo nuestro amor y comprensión. Todos hemos pasado frustraciones a lo largo de nuestra vida y sabemos lo que se siente y es eso mismo lo que sienten ellos ahorita, tenemos que enseñarles desde pequeños a afrontarlo de la mejor manera, es parte de la maravilla de ser padres.




 Un beso grande!

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