Mi Milagro Guadalupano...

viernes, 12 de diciembre de 2014

Y el día llegó y yo estaba más emocionada que todos en el avión, no me iba a ir a Cancún ni a la Riviera Maya, me iba a ir a la Basílica de la Virgen de Guadalupe y era un sueño hecho realidad, una promesa que cumplir, un beso que mandar, una flor que entregar y tanto, tanto que agradecer, sentía que no iba a saber por dónde empezar…

Hoy es día de la Virgen de Guadalupe, la morenita más bella del mundo, a quien amo con todo mi corazón, y a quien hace un año tuve el privilegio de ir a visitar a su casa y les tengo que confesar que parecía una niña, estaba muy emocionada, contaba los días que faltaban para llegar y cuando estuve allá, frente a ella, sentí una paz tan grande, sentí que el mundo se detuvo y que sólo estábamos ahí Ella, Luciano y yo, abrazaba tan fuerte a mi hijo y la miraba, tenía en mis brazos su más grande milagro, mi hijo.

A Luciano se lo encomendé el mismo día que me enteré que estaba embarazada, que fue el mismo día que tuve mi primera amenaza de aborto y Ella, junto al Señor de los Milagros lo cuidaron, lo protegieron y me dieron la tranquilidad que necesitaba. Lo mismo pasó un par de semanas antes que naciera, yo no sabía que mi placenta se había envejecido y que ya no alimentaba a mi hijo, hasta que un día mientras manejaba el carro con mi mamá, tenía cerca de 8 meses, me chocaron, producto de ese choque me llevaron al doctor por un tema rutinario, para comprobar que estaba bien y ahí fue que me entere que mi hijo no estaba alimentándose, empezaron los monitoreos diarios e interdiarios, yo estaba tan angustiada, tenía tanto miedo y una semana después me operaron de emergencia por que mi hijo no se movía ni con todo el chocolate del mundo (lo cual en un día normal hacía que bailara zamba dentro mío jejeje), si no hubiera sido por ese choque, no me hubiera enterado de nada, en ese momento le reiteré a la Virgencita la promesa que le había hecho durante el embarazo, que si mi hijo nacía, se lo llevaría antes del año a su Iglesia, a presentárselo...

...Y ese día, parada frente a la Virgen de Guadalupe, con mi hijo en brazos, supe una vez más, que los milagros existen, que la Fe es lo único que realmente alimenta el alma, que no debemos perderla nunca, por más difícil que sea el momento, por más doloroso que sea, siempre está ahí nuestra madre dispuesta a escucharnos si le hablamos con el corazón, Ella es madre como nosotras y ha sentido en carne propia el amor y el dolor de un hijo, hablemos con ella como se habla con una madre. 

La oración, el agradecimiento y el amor, son fuerzas que mueven el mundo y que todo lo pueden. Enseñemos a nuestros hijos a rezar, a creer, a agradecer la vida, porque no sólo es un derecho que tenemos, es un milagro, cada parte de nuestro cuerpo es un milagro, regresar a casa en la noche y poder abrazar a nuestros hijos, es un milagro. 

¡GRACIAS Virgencita de Guadalupe, Gracias por TANTO!
¡FELIZ DÍA!

¿No estoy aquí, yo, que soy tu madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy, yo, la fuente de tu alegría? Virgen de Guadalupe.



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