Entre golpes y... chichones!

martes, 30 de diciembre de 2014

La primera vez que Luciano se cayó de la cama, lo llevé corriendo al pediatra desesperada, éste último me miró con ternura y me dijo que ese era el primer golpe de muchos… y cual boca de brujo así fue.  Aprendí a vivir con los golpes cuando empezó a caminar, a treparse por los muebles, a correr o cuando le agarró gusto al scooter, aunque les confieso que mi corazón se hace chiquito y grande a la vez, late fuerte y pega brincos cada vez que eso pasa, a veces parece que se va a salir del pecho, pero lo peor de todo es que sé que no puedo evitarlos por completo, a menos que me ate a su zapato o me convierta en su sombra (lo cual casi casi he hecho por estos dos años sin mucho resultado, ya que igual se ha dado varios trancasos contra la pared, el suelo, la mesa o la cama, y han sido tantos que ya he perdido cuenta de los chinchones o moretones que he tenido que curar y de todas las veces que me he puesto a llorar con él... Nadie me dijo que esto de ser mamá venía con pequeños pre infartos diarios.

La semana pasada fue la peor caída que Lu ha tenido hasta el día de hoy y les confieso que me paralicé, no se lo dije a nadie pero sentía que las piernas me temblaban y tenía un montón de miedo, la respiración se me iba cortando por momentos y sólo quería abrazarlo y llorar, llenarlo de besos y que nada le pase. Estábamos en la casa de playa de mi cuñada y por bajar las escaleras (supongo que rápido) se tropezó, y se cayó, no se rodó porque se estaba agarrando de la baranda y su brazo se le atracó y eso lo detuvo, cuando corrí a abrazarlo (el estaba con su tío y su mamá) le pregunté donde se había golpeado, al agarrar el lugar en su cabeza que el señalaba casi me desmayo, nunca en mi vida había visto un chinchón tan pero tan grande, no había pasado ni un minuto desde que el se cayó hasta que yo llegué y le había salido un bulto como de centímetro y medio o dos, sin exagerar.

Tengo que admitir que entré en pánico, cuando estoy sola puedo reaccionar más rápido pero cuando estoy acompañada me vuelvo una completa inútil. Empecé a llamar a mi esposo y salí corriendo a buscar algo helado que ponerle en la cabeza. En ese momento le pusimos de todo, hielo, carne helada, lavamos su cabeza en agua fría, papa partida por la mitad, monedas, apretando un poquito para que baje la inflamación, una vez que bajó un poco le pusimos Hirudoid, el lloraba como descocido y yo con él por supuesto, pero luego de 5 minutos de ponerle todas esas cosas el chinchón bajó a la mitad.

En ese momento me acordé de lo que hizo el pediatra la primera vez y empecé a preguntarle quien era, donde estaba, que estaba haciendo, cuantos años tenía y todo lo que se me ocurría y el iba respondiendo muy fácil. Finalmente, le pregunté si quería jugar y me dijo que sí, fuimos a jugar y no me despegué de su lado por el resto del día. Me sentía culpable, a pesar de saber que no es cierto, que puede caerse a mi costado, o al de César y que no lo podemos evitar, aún así, me sentía sumamente culpable, sentía que yo debía de haber estado con él ¡que sensación más fea!

Esa noche pensé en las recomendaciones del doctor de como actuar cuando se produce una caída o golpe fuerte y quiero compartirlas con ustedes. Primero debemos saber que no podemos evitar todos los golpes, caídas, semicaidas, o heridas porque no somos super mamás (por más que quisiéramos) y además son parte del proceso de exploración y crecimiento, pero lo que si podemos es saber que hacer cuando eso pasa y como actuar.

  • Tratar de estar tranquilas para transmitirle tranquilidad al bebé o pequeño, si nota que estamos nerviosas se pondrá igual (esa va pa mi!)
  • Se debe poner inmediatamente hielo o carne helada en el chinchón o la parte golpeada, aplicando un poco de presión.
  • Aplicar una capa de crema para golpes.
  • Hacerles preguntas que tengan cierto tipo de razonamiento como quien es o cual es su nombre, donde está, que está haciendo, quienes son sus papás. Si el bebé aún no habla se puede hacer actividades de equilibrio como que camine para adelante o para atrás (si es muy pequeño consultar con su médico)
  • Una vez que todo pasó el niño debe seguir con sus actividades normales como comer, jugar, pintar o lo que le gusté hacer y dormir siestas (no mayores a 40 minutos) 
  • Se debe tener en observación por 24 horas, dentro de las cuales de presentarse algún síntoma extraño como vomitos, naúseas, mareos, fiebre, escalofríos, sudor o cansancio desmedido se tiene que acudir a un centro médico de inmediato.


Espero que les sirva, pero más aún espero que no tengan que necesitarlo y si saben de alguna recomendación más, por favor compártanla conmigo también =) 





Un beso grande!
¡Los quiero!
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