La ley de Murphy me persigue...

viernes, 28 de noviembre de 2014

No sé si les ha pasado a ustedes, pero a mi desde que soy mamá me pasa y últimamente, bastante seguido, Murphy y sus leyes vienen a visitarme cuando menos lo espero jajajaja, ponen de cabeza todos mis planificados días (o nada planificados también!) y me juegan miles de travesuras.... 

Cuando Luciano era chiquito, salir con él era todo un tema, los primeros meses no salíamos mucho y cuando lo hacíamos era cuestión de llevar el cuarto, la cocina y el baño todos juntos en el carro (mudas de ropa, biberones, chupones de repuesto, pañales extra, y todas las cosas que pudieran imaginar) y no pasaba nada, no necesitaba ni el babero, pero bastaba que me olvidara de alguna, sólo de alguna, para que justamente sea esa la que necesite, se moje, se orine, vomite, pierda el chupón, o lo que fuere :/ jajaja

Cuando fue creciendo pasaba lo mismo, por ejemplo, con el coche, cuando lo llevaba, el gordo quería correr por todos lados, caminar, saltar, ir de la manito, todo lo que sea con tal de no estar en el coche, y cuando no llevaba coche, se quedaba dormido a mitad de camino y ¡hágale pues! Teníamos que cargarlo. Si estaba mi esposo no había problema, pero cuando estaba sola, tenía que cargar bolsas, maletín, cartera, bebé y demás, al estilo supermom :/ (y en la noche terminaba supermuerta) jajaja

La del pañal es infaltable hasta ahorita, se lo cambio y nada, se lo vuelvo a cambiar y nada, vamos a salir, estamos arreglados, todo está acomodado, agarro mi cartera, me paro en la puerta y zaz! Mami caca… ¿quieres ir al baño amor? “no aquí ya” plop! corra a cambiarlo jajaja... 

Aquí va otro, nos vamos de paseo a algún lugar, llevo bloqueador y repelente: hace frío y no hay ni un mosquito… no llevo ninguno de los dos y hay un solaso y miles de mosquitos :0 (Moraleja: ahora llevo los 2 a todos lados, sea verano, invierno, campo o ciudad jajajaja)

Queda un solo plátano, manzana, durazno o cualquier fruta parecida y se lo guardo a el, se lo ofrezco y no quiere comer, se lo come mi esposo o yo (para que no se malogre) y no pasan ni 5 minutos y muere por comérselos  uhm (hasta ahorita no se si esa es Murphy o engreimiento de Lu jajajajaja)

Finalmente y esta es buenaza, es una de las que me ha pasado más de una vez, es más, creo que soy caserita de esta ley de Murphy: No tenemos ningún plan 3 fines de semana seguidos, estamos en casa, salimos al parque, vamos a los juegos, a pasear o nos quedamos viendo alguna peli y la pasamos lindo claro, pero en eso, un sábado cualquiera, tenemos 4 fiestas infantiles el mismo día! Jajajaja ¿Cómo haríamos? Jajajajaja…. O hacemos planes para el fin de semana, después de varios sin hacer nada y justo ese fin se enferma malazo y pucha ni modo, todo se cancela, al día siguiente está más sano que una lechuga fresca jajajaja… ¿Perqueeeee? Jajajaja

Entonces, como moraleja final: ahora trato de no olvidarme nada, aunque parezca un ekeko, llevo todo a cada sitio que voy y a veces hasta exagero, pero como dice mi esposo: mejor es que so so a que fa fa… jajaja

Aunque a fin de cuentas, desde que somos mamás... nosotras planeamos y los hijos deciden jajajaja... 

Cuéntame ahora tu, cuales son tus leyes de Murphy favoritas :) jejeje

¡Feliz fin de semana!


Esta es una de mis leyes de Murphy favoritas jajaja...


Image and video hosting by TinyPic

Los buenos modales se contagian...

sábado, 22 de noviembre de 2014

El otro día estaba conversando con un profesor de la universidad, una de esas charlas que voy a extrañar cuando termine, sobre qué es lo que más admiraba en una persona  y  en definitiva para mí, son sus buenos modales y es una de las cosas que estoy luchando para inculcarle a Luciano desde pequeño y que estoy segura, puede hacer que la sociedad cambie. No sé si soy muy chapada a la antigua o algo aburrida como me dicen algunas amigas jajajaja… pero creo que hay ciertas cosas que no deberían pasar de moda y que depende en gran medida de nosotros los padres que eso se logre.

Hace unos días leí un artículo en una revista y encontré una frase que, me pareció, encierra una verdad muy grande y es “La educación de un niño empieza veinte años antes de su nacimiento, con la educación de sus padres” (Napoleón) y es que, tanto los modales como los valores, se aprenden en casa y no se enseñan con palabras, se contagian, se imitan, se predican con el ejemplo.

Decir por favor, gracias y no gracias, son palabras mágicas que pueden mover montañas y más si vienen acompañadas de una sonrisa. Ahora las personas no piden por favor, se está haciendo costumbre ordenar, entrar a una tienda y decir: deme una galleta, 10 panes, subir a un taxi y preguntar de frente ¿Cuánto al Jockey plaza? Nos olvidamos que somos personas y que podemos hacer la diferencia con tan solo saludar “buenos días señor, cuánto me cobraría al Jockey plaza? Cóbrese, por favor, y finalmente, gracias. ¡No nos cuesta nada! Tenemos que enseñarles a nuestros hijos cuan importantes son en la vida diaria, ellos son el reflejo de lo que somos nosotros. Además, creo sinceramente que todo lo que haces regresa y nunca sabes de qué lado de la acera vas a estar.

Siempre me he preguntado ¿De dónde salió la palabra buenas para sustituir un saludo? Si por si sola esa palabra no es sinónimo de nada ¿buenas qué? Buenos días, buenas tardes, buenas noches, eso es un saludo de verdad, y no toma ni un segundo más.

Pero los buenos modales no sólo son las palabras que decimos de cortesía para con alguien, sino también es la forma como nos comportamos. Recuerdo que en una ocasión estábamos en el parque con mi esposo y Luciano, y habían niños que se empujaban en los juegos, saltaban, se codeaban, pateaban y yo estaba angustiada, atrás de Luciano y le hacía señas a César para que viniera, él me dijo están jugando y no puedes evitar que se golpeen. Si, le dije yo, están jugando, pero hasta para jugar se tiene que tener respeto por los demás, y eso lo tenemos que enseñar los padres a nuestros hijos cuando son pequeños: Respeto para no pegarle a otro niño, respeto para esperar su turno, no pueden subir empujándose unos a otros, hay que saber esperar a que te toque, eso no sólo los ayudará para ese juego, sino para todo en la vida, sabrán esperar por lo que buscan, tener la paciencia que se necesita para alcanzar algo que queremos y saber manejar la frustración cuando eso no llega al primer intento.

Si queremos un mundo mejor, tenemos que enseñarles a nuestros hijos a hacer un mundo mejor, empezar por nosotros mismos. A diario vemos personas que  faltan el respeto a los adultos, no ceden el asiento, se hacen los dormidos cuando hay una mujer embarazada parada frente a ellos, se estacionan en el lugar de personas discapacitadas, el bullyng se ha vuelto una especie de cultura en el colegio ¿pero eso en dónde nace? En casa, con pequeñas cosas que hacemos día a día sin darnos cuenta y que están siendo observadas por nuestros hijos, que todo lo miran y todo lo aprenden, son como pequeñas esponjitas que van creando su personalidad ayudadas por el ambiente que los rodea.

Cambiar el mundo no depende del gobierno, ni de la empresa en la que trabajamos, ni del profesor del colegio, cambiarlo depende de nosotros como padres, de cómo eduquemos a nuestros niños.

Es una tarea difícil, pero no imposible. Empecemos por decirles a ellos mismos, buenos días cuando se levantan o buenas noches antes de acostarse, por saludar a la persona que riega el jardín en el parque o a la señorita que atiende en el supermercado, por pedirles disculpas cuando nos equivocamos y enseñarles a hacerlo también, a esperar su turno en los juegos, a no meternos en la cola preferencial en el supermercado, a agradecer cuando nos alcanzan algo, a pedir por favor lo que necesitamos, a respetar a los adultos, a sonreír a pesar de que tengamos un día fatal y así poco a poco, veremos como todo va cambiando a nuestro alrededor.

Trabajemos por el futuro que les queremos dejar a nuestros hijos, porque no estaremos con ellos eternamente y la única herencia real que les podemos dar, es la educación y si nuestros hijos están acostumbrados a ver en casa un lenguaje cortés, lo aplicarán en su vida si o si, sin ningún esfuerzo y lo que es mejor, regresará a ellos, se los puedo asegurar :)



Un buen ejemplo, dice más que mil palabras


¡Espero que les guste!
Un beso grande!



Image and video hosting by TinyPic

Re-decorando el cuarto, ya es un niño grande

jueves, 13 de noviembre de 2014


Y ahí estaba yo, parada en la puerta del cuarto de mi hijo sin poderlo creer, miraba la habitación que hasta sólo unos días atrás era la de un bebé y ahora estaba convertida en la de un “niño grande” como dice Luciano, y tengo que admitir que estoy tan emocionada como cuando la decoré por primera vez, cada paso es una aventura nueva que enriquece mis recuerdos con sabor a familia y alimenta el corazón con ese calorcito tan especial…

Abril 2012, 7 meses de embarazo


Mientras miraba la habitación ya lista, pensaba en cuan diferentes son las etapas aunque pareciera que ya hubiésemos pasado por ellas. La primera vez que decoré la habitación la hice pensando en mi bebé, pero con que nos gustara a mi y a mi esposo era suficiente, es la verdad, porque Lu ni cuenta se hubiera dado si su pared era blanca, celeste, amarilla o si tenía pintado un paisaje, un safari o como en mi caso, el principito… Pero esta vez tenía que gustarle a él y estaba ansiosa por que entrara a su cuarto y lo viera, moría por ver esa carita de emoción que tanto me enamora y les confieso que además me comían los nervios... 



No es que haya cambiado toda la decoración, he mantenido la esencia, porque sigue siendo un bebé (y para mí siempre lo será jejeje), pero ya no tiene cambiador, ni sillita baúl, ni incluso, los juguetes de bebé, ahora tiene accesorios para un niño, ¡que mello! jajajaja .... Como un organizador de juguetes, que tenía que mostrárselos porque me parece un hit, es increíble, ocupa el espacio preciso, tiene el tamaño adecuando de las bandejas (ni muy grandes ni muy chicas), los colores son lindos y combinables, y sobre todo está a la altura de los peques, por lo cual pueden agarrar sus juguetes sin ningún problema, sin correr el riesgo de golpearse, de tener que treparse en algo o necesitar de alguien que los ayude a sacarlos. Es ideal para los que no tenemos un cuarto de juego o un cuarto muy grande, como es mi caso, el cuarto de Lu es relativamente pequeño por lo cual no tiene mucho espacio, así que este organizador es, para mi, la octava maravilla.





También le puse una mesita para que pinte, dibuje, juegue con plastilina o lo que quiera, es genial también, y las sillas son del tamaño apropiado para que el bebé, perdón, el niño (tengo que ir acostumbrándome) jajaja...  alcance a la mesa en una posición correcta y no tenga que estirarse ni torcerse, es de color blanco lo cual le da iluminación al cuarto y además las patas de la mesa y de las sillas me encantan, son de lápices de colores! ¿no son bellos?





Los dos los encontré en Sodimac, tanto el organizador como la mesita y cada uno me costó 99 soles, la mesita la armé en menos de 10 minutos, es súper sencilla y el organizador no lo armé yo, pero también es fácil, serán unos 15 o 20 minutos, máximo.

La repisa que está encima de la mesita la utilizo para poner los cuentos y la otra para fotos y juegos de madera (ambas también las compré en Sodimac) y al costado, en el suelo, coloqué un cojín, que con un poco de imaginación, convertimos en su zona de cuentos jajaja, ahí nos sentamos cada vez que queremos leer uno. A veces cuando no puedo hacerlo yo, el va, con cuento en mano y se sienta en su cojín jajaja, le da una apariencia fresca y divertida al cuarto. Lo compré en Casas & Ideas y me costó 39 soles.







En el techo pinté estrellitas de color celeste, me demoré dos o tres días. Primero hice el molde del tamaño que quería, agarré lápiz, cinta masking tape, pintura de pared, me trepé en la escalera y empecé a delinear todas las estrellas en el techo, luego las fui pintando una por una y finalmente, compré esas estrellitas que brillan en la noche cuando apagas la luz, así cuando Luciano esta recostado en su cama, puede mirar las estrellas, le da a la habitación un toque único y bastante cálido.. 




Cuando Lu entró a su cuarto y vio su "nuevo espacio",  no quiso salir de ahí en toda la mañana jajajaja estaba feliz... #Nosigascreciendotanrápido amor, ¿Es que acaso los relojes del mundo están acelerados? Ahora entiendo que cuando me decían que los hijos crecen en un abrir y cerrar de ojos, no estaban bromeando ni me querían asustar, me estaban avisando lo que se venía!  Cuando yo era niña sentía que el tiempo pasaba más lento que una tortuga y ahora tiene una rapidez felina… jajajajajaja

Seguro que mañana estaré re-decorando el cuarto de nuevo, con súper héroes, naves espaciales o trenes... mientras tanto intento no pestañear para no perderme de nada... jajaja

Espero que les haya gustado y si están pensando en redecorar los cuartos de sus peques, les recomiendo estos muebles, en realidad son súper útiles y lindos! =) 

Un beso, 

Image and video hosting by TinyPic

Historias de mamá...

sábado, 8 de noviembre de 2014

Todo comenzó una tarde cualquiera... Le dije a mi mamá que me ayude a arreglar la ropa de Luciano y a guardar lo que no le quedaba (que ahora lo hago casi todas las semanas, que bárbaros para dejar ropa, ¿no?) y saqué un pantaloncito corduroy, lo miré y me di cuenta de cuanto tiempo había pasado desde la última vez que lo había usado, y todo empezó.

¡Ohhhh! ¡mira mamá! (con cara de ¡necesito un babero!) ¿te acuerdas cuando le puse este pantalón? Si claro hijita, se veía tan churro (al pobre se le chorreaba por todo lado, sus piernitas a las justas llenaban la mitad del pantalón, pero se veía tan chuuurro!) jajaja

Y fue cuando descubrí que no sólo me acordaba de lo "lindo" que se le veía con su ropita, sino que aparecían en mi memoria una serie de recuerdos asociados a ella. ¡Por favor díganme que también les ha pasado! Esa nostalgia mezclada con emoción y hasta esa especie de hincón en el pecho cuando tenemos en nuestras manos el primer pantaloncito, las medias chiquititas, el primer interior o la chompita que tejimos, son tantas cosas las que sentía en ese momento, mis ojos estaban puestos en la ropita pero mi mente y mi corazón estaban volando dos años atrás y podía, hasta sentir el aroma fresco y dulce de bebé... empecé a recordar anécdotas relacionadas con la ropita: Ay, ¿te acuerdas? se lo pusimos en su primera salida al doctor y le quedaba enorme jajaja y mira este otro, no se lo quería sacar nunca jajaja y ese de al fondo ¿puedes creer que le haya quedado? ahora no le entraría ni en la punta del dedo del pie jajajaa...  y así fue con cada cosa que queríamos guardar...

... ¡Como las babitas! ¿No les hacen acordar a todos esos primeros días tratando que salga el famoso chanchito? Yo recuerdo que sufría, no salía y llegaba mi mama, lo cargaba y en un minuto ya no había chanchito PLOP, sentía impotencia, frustración, enojo conmigo misma, miraba a mi mamá y le decía “es que yo no sé ser mamá” buaaaa y lloraba (producto de las hormonas claro, yo no soy llorona! Amor no respondas, no es una pregunta ah! jajajaja) pero luego poco a poco empecé, con el paso de los días (semanas) a lograr que botara su chanchito conmigo, ya sabía cómo y me sentía como la mujer más poderosa del mundo ¡Podía hacer que mi hijo bote chanchito! Jajajaa…  también me hicieron recordar mi manía porque lo cargaran con la babita en el pecho y si podía ponerles una sábana encima, mejor, era un poco paranoica al comienzo (está bien, está bien, todavía lo soy, un poco! Jajajaja) 

Me senté en el suelo y le pregunté a mi mamá: ¿te acuerdas como eran las cosas hace tieeeeempo cuando nació Luciano? (y sólo han pasado DOS años - PLOP!, yo siento que ha pasado toda una vida) jajajaja y empezamos a nadar en hermosos recuerdos y digo nadar porque no sé cómo arreglando la ropa que ya no le quedaba terminé recordando la tina donde lo bañaba, ¿te acuerdas mamá? Ohhhh era tan chiquitito, tanto que me daba miedo bañarlo y lo hacía César (y yo sospechaba que el tenía una familia numerosa escondida en algún lugar de la tierra porque el primer día que llegamos a la casa lo bañó con una familiaridad de aqueeellas jajajaja) y así estuvimos todo el primer mes, hasta que me tocó aprender a bañarlo a la fuerza, porque a César se le acababan las vacaciones jejeje…  Pensaba que era tan “rompible” tan frágil, tan suave, recuerdo que tenía muchos miedos sobre el baño, si le caía agua en la carita y se ahogaba, si le entraba agua a su oído, si estaba muy caliente o muy fría, si después le daba aire, si esto o si aquello, pobre mi esposo, a cada movimiento que el hacía bañándolo yo decía “cuidado” jajajaja…  lo debo de haber torturado, (no hay opción a reclamo después de dos años ah! Jajaja)... para cambiarle el pañal tenía que limpiarlo con algodón y agua caliente...aish cuantas cosas!

...Ya, ya concentrémonos en guardar la ropita, me escuché diciendo y en eso, agarramos unas mini medias (que aún no puedo creer que las haya usado mi hijo) y un short que le puse en algún momento del verano y nos llevó (no sé cómo) a acordarnos de las salidas! Las primeras y siempre recordadas salidas, aquellas en las que llevaba el armario de mi hijo y la cocina entera metidos en el maletín del bebé, es que era una guardería andante y hasta conversaba conmigo misma mientras preparaba el maletín (por eso no me gustaba que me interrumpieran mientras lo armaba pues!!! Jajajaja): ¿Ropa?, un par de mudas por si acaso, pero mejor 3 porque vaya a ser que se moje las dos primeras.  ¿Una chompita por si hace frío o mejor una casaquita por si hace mucho frío? No, mejor las dos, una nunca sabe. Dos chupones por si uno se le cae, aunque tiene el sujetador... uhm, no, mejor llevo dos. Pañales ¿Cuántos llevaré? (No sé por qué me acostumbré a llevar 10 pañales, SI 10 pañales, creo que porque era un número par jajaja) los de siempre, pañitos, crema para la escaldadura, un par de medias (por si se las moja, uhm, pero si aún no camina ¿y si se orina? mejor las dos medias, bloqueador, repelente, ahh babitas, un par, mejor 3 por si vomita y así la lista era inmensa... y todo eso era para irme a la casa de mi mamá o de mi suegra sólo por... DOS HORAS jajajajaja…. 

Y la ley de Murphy que nunca me abandonaba, cuando no llevaba nada de mi súper lista, se orinaba, vomitaba, o lo que fuera y cuando llevaba todo, no necesitaba nada! ¿Por qué????? Jajajajaja…  hasta ahora me pasa con el coche, cuando lo llevo quiere estar corriendo por todos lados, jugando, saltando, brincando y nosotros terminamos paseando al coche y persiguiendo al bebé (o por último lo usamos como carrito de compras jajajaja) y cuando no lo llevo, el pequeño se duerme o simplemente no quiere caminar, quiere su coche… ¿Quién los entiende? Jajajaja…

Cada cosa que iba descubriendo ¡Me contaba una historia! Y Y así mi “tarde” de guardar la ropa fue casi eterna y ¿qué creen? al final… ¡No guardé nada! jajajaja pasaron, literalmente, horas, me tenía que ir a la universidad y no había guardado nada… Así que prometí otro día intentar guardar todo de nuevo…  Pero me quedé con una fantástica tarde de cuento, llena de recuerdos. No tenía idea que se pudiera sentir tantas cosas al ver algo tan simple como una ropita… debe ser parte de la magia de ser mamá, esa cantidad de recuerdos que acumulamos y que de pronto son parte de nuestra vida y de nuestras... HISTORIAS DE MAMÁ!


Luciano queriendo ponerse su ropa... dos años después! ... "No me queda mami" jajaja


Espero que les guste y que compartan conmigo sus historias de mamá, las cosas que les hacen recordar esos momentos únicos y hermosos  con sus bebés en casa cuando eran pequeñitos...



Un beso!



Image and video hosting by TinyPic