Un ratito en su lugar...

jueves, 4 de septiembre de 2014

Hoy día tuve una duda existencial, de esas que te llegan en un momento sin avisar y que te dejan pensando un buen rato. Me escuché a mí misma decirle a Luciano más no de los que imaginaba se podían decir!  Y me pregunté cómo es que sabemos los papás en que momento corregimos y en qué momento molestamos,  porque estamos todo el día diciéndoles no, no y no, que para ellos, poniéndome un ratito en su lugar, debemos ser cual sargentos antipáticos ¿verdad? jajaja
 
Esto es más o menos mi resumen, Lu dice: Holla mamá. Mamá dice: buenos días amor. El intenta bajarse de la cama, mamá dice: NO primero toma tu leche. Ya mami, luego de tomar su leche insiste en que quiere bajar y es NO, te voy a cambiar el pañal. Se baja de la cama después de tratar de correr de mamá y quiere jugar con la Ramona y es NO, cuidado te muerde, quiere subir las escaleras y es NO, cuidado te caes, quiere ver televisión y es NO, a esta hora no se ve televisión, quiere jugar con la Tablet y es NO, en el día no se juega con “esos equipos” (Sueno a mi abuelita lo sé!) coge la pelota y es NO en la sala no se juega (esa no la digo yo, la dice el papá, pero cuenta!), NO podemos ir al parque porque está lloviendo o hace mucho frío…  estos son sólo algunos, aquí vienen más: NO agarres eso, saca la mano de ahí te puede pasar corriente, Bájate de la silla, NO entres a la cocina (esa tampoco la digo yo, pero la he escuchado bastante, así que también vale jajajaja!) NO camines por ahí que está mojado, anda trae tus zapatos para ponértelos, NO te puedes bajar de la cama sin zapatos, NO te bajes de la mesa hasta que termines toda tu comida, hora de bañarse y NO tienes escapatoria, NO puedes comer dulces, NO, eso se come después del almuerzo, NO, gaseosa no puedes tomar, NO ese es el celular de mamá y no es acuático y mucho menos vuela jajaja, NO se cogen los adornos en la casa de la abuela, NO toques nada de ahí, No cojas los juguetes de tu prim@ sin permiso, NO le quites tu juguete, préstale (hasta queremos decirle que prestar, que no y en qué momento hacerlo!)… NO pintes con esa ropa que es bonita y la vas a ensuciar (esta es la favorita de papá, creo que hasta le cambiaría la ropa para comer jajajaja) Cuando vamos en el carro es: NO bajes la luna que hay mucho viento, NO saques la cabeza por la ventana… Cuando estamos en la calle es NO vayas por allá, NO te separes de mí, NO te sueltes, NO agarres, NO te tires al piso, NO te ensucies, ¡NO!… todo es NO, NO y más NO… que desesperante, me leo y no puedo creerlo, me estoy riendo y no sé si de nervios o de culpabilidad,  no lo sé… estoy como en shock, lo primero que se me viene a la mente es ¡que chinchosa! Y luego aparece la carita del pitufo gruñón señalándome y diciendo: no me gusta! jajajaja
 
Y aquí viene mi pregunta, todos estos no, ¿harán que no sean malcriados?  ¿cuántos de estos no de verdad merecen ser dichos?  ¿Por qué digo no? Y luego de pensar mucho y hacer mi exhaustivo análisis, llegué a la conclusión que SOMOS ADULTOS, por lo tanto pensamos como adultos la mayor parte del tiempo y queremos, sin darnos cuenta, que ellos también piensen y actúen como adultos, cuando sólo son niños! (además que como decían por ahí, tenemos el no en la punta de la lengua)Ahora, está el tema de corregirlos y de que no queremos que nuestros hijos sean malcriados, que los señalen, que hablen de lo mal que se portan, o cosas por el estilo, pero ¿el que se crea escoba y se tire al piso a, literalmente, barrer el suelo en algún lugar va a hacer que sea malcriado? No estoy hablando de cuando se tira al piso a hacer una pataleta, sino cuando se tira al piso a jugar… me pasa, me pasa a cada rato, Luciano tiene complejo de escoba y una escoba muy útil! Jajajaja pero ¿Por qué le digo que no? porque tengo que lavar después la ropa!!!! Porque no quiero que se la ensucie, ahí no es por un tema de que no quiero que sea malcriado!  Entonces ese es un no que se puede evitar! Y así me puse a chequear todos mis no, pero para no sentirme tan culpable también identifiqué todos los sí y la balanza se empezó a inclinar a mi favor, ufff felizmente, pero igual recibe un montón de No al día. Entonces, porque después me sorprende que cuando le digo Luciano ordena tus juguetes me diga no! Porque me molesta que cuando le digo ven a comer me diga no! vamos a bañarnos, no... Si es la palabra que más escucha!!! No pues, que injusta! Y si empiezo a decirle más si, o a darle más alternativas después de esos no, tal vez el también deje de decir tantos no, ¿no creen? ¿o suena jalado de los pelos? jajajaja Lo voy a probar y les cuento como me va!! esto de ser mamá si que es todo un tema, no? jajajaja

Bueno y mi reflexión final es que los niños crecen muy rápido y el que se manche la ropa, rompa algún adorno, camine sin zapatos, deje sus juguetes tirados en la sala, se suba al mueble, pise o salte en la cama, vea televisión un rato, juegue con la Tablet (lo pongo de ejemplo a cada rato porque es mi peor trauma lo admito jajaja!) no preste sus juguetes un día o no quiera saludar con besito, no hará que sean malcriados irremediablemente mañana, es decir, eso no marcará la diferencia entre un niño educado y un niño maleducado. Me encanta ver a Luciano explorando,  jugando debajo de la mesa, ensuciándose, jugando con la tierra, la arena, metiéndose la mano a la boca, y miles de cosas más, porque explora, es feliz,  juega, y el mejor aprendizaje de un niño es jugando, pero creo que varios de los no que le digo a Luciano últimamente, son porque los he escuchado en algún lado, en la calle, en el nido, me los han dicho o porque como adultos la tenemos bastante clara de que es lo que debe hacerse y que no, pero tengo que acordarme siempre que él es un niño, que tiene derecho a equivocarse, a caerse, a aprender, a ensuciarse, a golpearse (aunque no quiera, aunque me duela más a mi!) y que mi deber como madre no es prohibirle cada cosa, sino hacerle ver cuando se equivoca, aceptar las consecuencias de lo que hizo, aprender de su error y enseñarle a crecer, a disfrutar de la niñez, esa que sólo se tiene una vez y que sabe a inocencia, a travesura, a picardía. No importa si en el trayecto llena el cesto de ropa sucia o me deja sin adornos en la casa, yo lo hice ¿Por qué el no puede? J

 
Pd: No le cuenten a mi esposo por favor! jajaja
 
 

 
 


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