A mi hermana con cariño...

jueves, 24 de julio de 2014

Hoy día es el cumpleaños de mi hermana y me animé a escribir este post inspirada en ella, esa personita que desde que me acuerdo ha estado a mi lado, nos llevamos algo de… unos cuantos años mejor digamos jajaja cuando éramos solteras no estábamos muy juntas como ahora por la diferencia de edad, carácter, el mismo día a día, que se yo. .. pero cuando era pequeña la miraba y decía: “algún día seré como ella”, es lo opuesto a mí, yo soy tímida ella es extrovertida, yo no sé bailar ella la rompe, yo no sé cocinar muy bien ella podría preparar un buffet a ojos cerrados, yo era de carácter más sumiso (era jajaja) ella era más explosiva, yo era de llorar, ella de aguantar, en fin, para mí era la mujer que me gustaría ser! Y no sólo eso,  además me hacía mis pancartas en el colegio, preparaba mis antorchas, mis dibujos, se amanecía haciéndolos, aquellas épocas!  Claro que me requintaba por avisarle dos días antes, y me requintaba mal  jajaja… a veces hasta tenía celos, era la adoración de tíos y tías, de mis papas, de mi hermano, de mi abuela, todos tenían que hacer con la chata… Aún así, me encantaba que estuviera en casa, salvo a la hora de almuerzo que lo detestaba porque era la única persona que podía quedarse, literalmente, 4 horas esperando que termine de comer hasta la última cebolla del plato, sin negociar, sin levantarse de la mesa y sin voltear la mirada! En momentos como esos hubiera sido excelente que existiera el Iphone! jajaja pero bueno… viene en el paquete!
 
Lo otra parte de tener una hermana mayor era que podía robarme su ropa, la cara que ponía cuando la buscaba y no la encontraba era para correr y esconderse debajo de la tierra, siempre se enteraba que estaba sucia cuando se la quería poner. Ups!  Me comía sus chocolates, usaba sus collares y su maquillaje a escondidas, que cosas no hacía! Jajaja pero lo que si recuerdo es que me encantaba presumir que tenía una hermana mayor, aunque peleáramos todo el día.
Hasta que se casó, se fue a vivir a su nueva casa, salió embarazada y la amé más todavía, me encantaba verla con su pancita, ver como crecía y crecía y crecía (y creció mucho créanme!) jajaja con ella viví por primera vez lo que era de cerca la sensación de tener un hijo y desde ahí, algo en nosotras cambió, algo que se fue haciendo más grande.
Con el tiempo me casé yo y algunos años después salí embarazada y descubrí que no sólo tengo una hermana, sino que tengo a la mejor de las amigas, a la mejor de las tías. Todo mi embarazo estuvo pendiente de mi, se escapaba de su casa los fines de semana para acompañarme porque yo estaba sola, me cuidó durante mis amenazas de aborto, me cocinaba, me ayudaba, me enseñaba! Ella me enseñó todo lo que puedo saber de maternidad, cuando mi hijo tuvo hipo por primera vez, la llamé a ella, cuando se atoró, la llamé a ella, cuando le subió fiebre, la llamé a ella, cuando el pediatra me recetó algo que no entendí, la llamé a ella, la vez que le di, de casualidad más medicina al bebé, la llame a ella, siempre a ella, siempre a mi hermana, siempre a mi amiga!
Conocí gracias a ella una clase de amor distinto, un amor incondicional, que da, que no espera, un amor de tías, un amor único… y aunque hemos tenido nuestras buenas peleas, nuestros jalones de oreja, nos hemos dejado e hablar... basta sólo una llamada o un mensaje para que en cuestión de segundos, no estemos solas, estemos juntas y estemos unidas!
Gracias chata, gracias por estar a mi lado, gracias por ser una tía estupenda, gracias por darme unos sobrinos tan bellos y gracias por hacerme tan feliz! te quiero! 
 

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