Mi lado oscuro

lunes, 30 de junio de 2014

Les cuento que este post nació después de una amena conversación con una gran amiga acerca de las experiencias que tenemos como mamás pero en nuestro “lado oscuro” como lo he nombrado luego de haber pensado mucho en eso, aunque también le caía a pelo “lado neurótico” jajaja… 

Cuantas veces tenemos momentos en los que perdemos la paciencia, en que si te dicen que no y tú quieres que te digan que si ya es suficiente para pasar de un inofensivo gatito a un lobo feroz en cuestión de segundos Jajaja... Estamos tan cansadas que el querer jugar de nuevo, por milésima vez, a los carritos o a los avioncitos no es divertido,  sólo queremos dormir media hora más en la mañana o no levantarnos de la cama el domingo para tener la comida lista al medio día, es que de tanto pensarlo me siento la mamá más mala del mundo. Recuerdo todas las frases que me decía mi mamá cuando era chiquita sólo que ahora las escucho en mi boca y recién la entiendo Jajajaja… Luciano está creciendo y ya pasó la etapa en la que era el bebé que hacía todo lo que mamá decía entonces estamos experimentando cosas nuevas, aquí les dejo unas cuantas;

Mis dos hijos, uno de dos pies y la otra de cuatro patas.

jueves, 26 de junio de 2014

Dos años antes que naciera Luciano, ya tenía una hija en casa, mi Ramona, que como algunos sabrán es mi hija adoptiva. Una shitzu muy bonita que se robó el corazón de mi esposo, porque les juro que cuando la vi en la casa de adopción de mascotas (Adopten NO compren!) era un desastre! Les cuento que fui directo a la veterinaria preguntándome cómo era posible que César hubiera escogido un perro tan feo (perdóname Ramona, ya lo hemos hablado jajaja) después de haber visto a miles de perros lindos! Ramona, que en ese momento se llamaba Kina, tenía una cinta de embalaje puesta en la barriga asegurando la especie de venda que tenía porque la habían esterilizado días antes, tenía los dientes flojos, el pelo completamente despeinado y sucio, en fin, era la más fea de todas! Pero César la quiso y no hubo poder humano que lo convenciera, ni siquiera mi carita del gato de shrek pudo con él, fue amor a primera vista. Está bien dije, tu ganas. Nos paramos, agradecimos y salimos con Ramona en mano.
Como les contaba, todo el camino a la veterinaria vine pensado, tratando de interiorizar: va a quedar bonita, va a quedar bonita, va a quedar bonita, me lo repetí miles de veces hasta que en eso, me miró, se acurrucó encima de mí y sus ojitos tiernos tenían una mirada de amor y agradecimiento que no puedo olvidar hasta ahorita, cuatro años más tarde!  Me enamoró por completo. Una semana después de usar collarín, algunos cortes de pelo, pastillas para calmar los dolores de su operación, baños continuos y litros de leche (sí, yo sé que los perritos no deberían de tomar leche, pero se la dábamos como si fuera un bebé y que creen? fortaleció sus dientes! de un momento a otro no se le movían!). La vi tan bella que me entraron los primeros remordimientos de este mundo de mamá, ¿como pude pensar que era fea? Si es tan tierna, ¿Cómo pude cuestionarle a César que fue el único que vio en ella lo que realmente es? Cosas de la vida pensé, felizmente que César se puso terco (por primera vez le agradezco su terquedad) y la trajimos a casa, fue sin duda, la mejor decisión que pudimos tomar.

Remordimientos de mamá

lunes, 23 de junio de 2014

El otro día mi esposo me había invitado al cine y estaba pensando seriamente en no ir, el día anterior había salido con mis amigas (a las cuales no veía desde hacía tiempo) y tenía un gran cargo de conciencia encima de mí, me invadía un sentimiento extraño, una mezcla de culpabilidad, con ganas de ir, con quiero tener un pedacito de vida propia y luego más culpabilidad por haber sentido eso, me dejo entender? Quería ir con mi esposo, tener un tiempo a solas, porque a fin de cuentas, somos esposos y necesitamos ese tiempo, porque entre Luciano, la universidad, la casa, las mil cosas que tengo que hacer cada día, a veces se me olvida que también soy esposa y mujer y llegada la noche me muero de sueño literalmente…  Pero volviendo al tema, Luciano había llorado tanto porque mami había salido la noche anterior que pensé que tal vez podía esperar un tiempo más y no salir con César aún, pero después me acordé que la universidad empieza la otra semana y tengo clases casi todos los días, entonces, es ahora o nunca, me armé de valor y le dije a Luciano: mamá y papá tienen que salir, ya regresamos amor, tú te vas a quedar con la chichí y vas a ver que te vas a divertir. Gracias a Dios no lloró y mi lado femenino se fue tranquilo al cine, pero mi lado maternal se quedó medio inquieto y preocupado. ¿Sienten ustedes también a veces que se separan en más de uno en algunos momentos? Son tantas sensaciones nuevas…  pero admito que disfruté estar en el cine con César, conversar sin que Lu nos interrumpa, reírnos, caminar de la mano… fue muy lindo y además sabía que Lu estaba con mi mamá muy bien cuidado, divirtiéndose y que tal vez, en un supuesto lejano, no se había acordado que mamá no estaba jajaja...

¿Han sentido ese tipo de culpabilidad? Estoy con Luciano todo el día y amo estar con él, verlo a cada segundo, ganarme con sus trucos nuevos, cada cosa que aprende, sus murmullos, ser la única, muchas veces, que logra entender sus gestos y su lenguaje de mimos cuando no quiere pronunciar palabra, pero también soy esposa, hija, mujer, amiga y cuando pienso en eso me siento sumamente culpable por pensarlo, trato de olvidarme y digo pero que mala madre soy por pensar en eso y me siento remal, pero creo que debe haber un equilibrio, ¿no?
Conversaba el otro día con una amiga, que también tiene un hijo pequeño y me dijo que ella ya pasó por eso, que es un sentimiento normal, que tenemos que aprender a tener nuestro espacio poco a poco. Me quedé pensando y llegué a la conclusión que si! Que eso será bueno tanto para los peques  como para nosotras, porque ellos aprenderán a jugar solos y nosotras aprenderemos a recuperar energía, una especie de mini vacaciones diarias pensé! Jajaja

Así que ahora he decidido, que al menos una hora me la voy a dedicar a mí, aunque suene egoísta, necesito tener esa hora para poder hacer algo que quiero hacer y hace tiempo no hago, como ir a la peluquería, leer un libro, tomar un café, ir a comprar, salir con mi esposo aunque sea una vez por semana los dos a disfrutar de un momento a solas. Eso es lo que he decidido, ahora vamos a ver si puedo cumplirlo porque cada vez que me mira con esos ojitos del gato de shrek me desarma y admito que no puedo ni moverme y termino diciendo, mañana lo hago de todas maneras, y llega mañana y no lo hago... y ahí empiezan esas vocecitas de nuevo a hablarme en el oído  ¿seré mala madre? ¿Cómo puedo querer salir un ratito sin Luciano? Ya sé, y si vamos los dos? Jajajaja y es así como Luciano termina yendo a comprar conmigo ropa para mí y regresamos sólo con ropa de él y nada mío, es así como mi café termina en un día de parque, o mi reunión con amigos termina en una noche de cuentos y todo vuelve a empezar jajajaja…   pero esta vez intentaré que sea diferente. Tengo que encontrar un equilibrio entre mi yo mamá, mi yo esposa y mi yo mujer para que todo en conjunto esté en armonía siempre. Ya les cuento como me va estos días!!! =)


La importancia de cumplir la palabra!

lunes, 16 de junio de 2014

Les cuento que en tres semanas mi hijo está por cumplir 2 años, aún no puedo creerlo! El tiempo se ha pasado tan rápido, lo veo cada vez más grande, más independiente, con mayor seguridad para hacer sus cosas, y me muero de miedo.  Una amiga me dijo el otro día, ya vas a entrar a los “terribles 2” provecho.  He estado pensando los últimos quince días en eso, preguntándome porque terribles 2? Y serán también así los 7 o los 10 y que me dicen de los 15? Creo que cada edad tiene su etapa terrible, no? No le tengo miedo a lo que pase en los 2 años, no le tengo miedo a las pataletas, ni a los berrinches, ni a sus cambios de temperamento, lo que realmente me da miedo y para mi es lo terrible, es que como dice mi esposo, Luciano ya es un niño, en tres semanas más mi hijo, que aunque para mí siempre será mi bebé, pasará a ser un niño chiquito, eso es realmente lo terrible.

Después de tanto pensarlo y hacerme la idea, llegué a la siguiente conclusión: Luciano, definitivamente no es como era hace un año y no quiero que sea igual, tiene que crecer, empezar a cuestionarse cosas, a explorar más, a aprender a decidir, a aceptar cuando se equivoca y entender, sobre todo, que cada decisión tiene una consecuencia. Hará pataletas, si claro que va a hacerlas, porque va a empezar a medir hasta dónde puede llegar pues ya se da cuenta de las cosas, pero eso es parte de su crecimiento, no?  Así que, aunque no quiera aceptarlo, mi hijo ya casi, es un niño.

Y aquí entre nos, les cuento que ya empezaron a notarse los cambios, ya se molesta, ya quiere imponerse, ya contesta, ya intentó hacer pataletas, vaya que si! pero lo que nos está ayudando a ambos a crecer, tanto a Lu como a mí, porque él también está experimentando todos estos cambios (por momentos pensamos que sólo, pero ellos son quienes los sienten más!) es la importancia de cumplir con nuestra palabra, lo cual, he venido haciendo muy aplicada desde que nació, aunque unas veces sea más difícil que otras… he tenido momentos en los que he terminado encerrada en mi cuarto llorando por haberle dicho que no a algo, que podía darle, pero que tenía que NO hacerlo para que el aprenda que cada cosa trae definitivamente consecuencias, ya sean buenas o malas.
Por ejemplo, si le digo que después de comer toda su comida vamos a ir al parque a pasear a la Ramona, y no comió, entonces no vamos, y si llora por ir, tengo que cumplir que no vamos, porque si no, va a pensar que no come e igual va, error! Si le digo que después de terminar mi tarea, vamos a jugar en su cuarto, por más que termine muy cansada, tengo que ir a jugar a su cuarto porque ya le di mi palabra. Igual sucede con mi esposo, le dice: terminando de hacer compras vamos a jugar, no sé, al happyland, y luego me dice: no se ha dado cuenta vamos a la casa, le digo, no señor, tú le dijiste que íbamos a ir terminando y hay que ir, así él no se dé cuenta, porque ya le diste tu palabra! Así, los castigos se cumplen, los premios se cumplen y la palabra se cumple.

Eso me está ayudando mucho a crear una imagen justa con Luciano, porque ya tengo como decirle: mamá siempre cumple su palabra, tu sabes, si hoy no puedo comprarte ese juguete, en otra oportunidad lo compraremos, o si hoy no podemos ir a jugar, otro día iremos, eso nos da autoridad para hacerlo y créanme que funciona mucho. El sabe, se da cuenta que cuando mamá dice que lo va a castigar lo castiga, cuando lo va a premiar lo premia y es su mejor referente para actuar, pero siempre acompañando con las palabras, para que identifique que es una consecuencia de sus actos, te acuerdas que mamá te dijo que pasaría si te portabas mal? Y que hiciste? Ah entonces, ahora no vamos a jugar, ya sabías que no lo haríamos, aunque es muy difícil de cumplir, es importantísimo que lo hagamos.

Mi consejo es ese, no prometan nada si no lo van a cumplir y no amenacen si no van a cumplir, eso de decir si te portas mal no vamos, una vez, dos veces, tres veces y luego terminan yendo; NO funciona, sólo les da la seguridad de saber que la próxima vez, será igual. El secreto es muy sencillo, sólo se trata de cumplir lo que se promete.

Mientras tanto, yo seguiré pensando que mi hijo dejó de ser un bebé, que crece tan rápido que a las justas lo asimilo, me da tanta felicidad que sólo me queda hacerme la idea que algún día se casará, tendrá sus propios hijos y mi legajo será enseñarle a ser feliz, a cumplir su palabra y a saber que cada decisión, grande o pequeña, trae consecuencias que afrontar.

Las visitas al doctor y sus vacunas!

martes, 10 de junio de 2014

Cuando nació Luciano y tuvimos nuestra primera cita en el doctor, a la semana creo, entré al consultorio y habían, no recuerdo bien, si 4 o 5 niños esperando a ser atendidos, de los cuales 3 estaban llorando porque no querían entrar al consultorio. Sentí como si me hubiera dolido a mí, le veía sus caritas de angustia, yo recién operada, sensible a más no poder, casi me pongo a llorar con ellos, pero me acorde que mi hijo estaba en mis brazos. En ese momento, me vinieron muchas preguntas, que cuando se las dije a mi esposo, me miró recontra desconcertado, estoy segura, preguntándose si no me había vuelto loca. Le empecé a preguntar cosas como: cuando crezca Luciano llorará así? Le tendrá pánico al doctor? No querrá ni ver el consultorio ni escuchar el nombre de su pediatra? Se traumará? Que vamos a hacer cuando eso pase? Y no sé cuantas más, mi hijo tenía 1 semana de nacido y yo ya me hacía preguntas por sus próximos 10 años mínimo  jajajaja... pero gracias a esas preguntas decidí que haría lo posible por hacerle entretenida y divertida la visita al doctor y conforme ha ido creciendo puedo decir que lo estoy logrando (al menos hasta ahorita).
Pero el otro día estaba en el consultorio esperando que vacunen a Luciano y me topé con una escena que es el motivo de este post. Había una niña, de más o menos 3 años, que no quería entrar por nada del mundo al consultorio, le ofrecían dulces, juguetes, paseos y nada, ella simplemente no quería entrar, estaba asustada. En ese momento su mami le dice, sin ninguna mala intención claro, es más, creo que por la vergüenza o el no saber qué hacer; No te preocupes amor, te prometo que esta vez no te va a doler nadita (recordé todas las veces que mi mamá me dijo lo mismo), entonces la bebé aceptó entrar, confiando en mamá, como si esas palabras le hubieran dado tranquilidad, y ni bien pasaron 5 minutos se escucharon unos gritos que realmente eran desgarradores, los dos niños que estaban afuera incluyendo mi hijo, se asustaron y volví a recordar la escena en la clínica cuando nació Luciano y todas las veces que mis amigas me han contado que sus hijos se privan en la clínica antes de entrar a que, generalmente, los vacunen.
Soy de las que piensan que siempre hay que decirles a nuestros hijos la verdad, sea cual sea, porque si no, perdemos credibilidad, la cual es muy importante mantener a lo largo de los años y también, por si fuera poco, sin darnos cuenta les enseñamos a mentir para salir del paso o para lograr algo.
Ahora, les cuento mi experiencia con Luciano cuando vamos al doctor, (acá recalco que lo más importante es que le hablo todo el día de todo, así  crea que hay muchas cosas que no me va a entender, se las digo, eso es algo que me ha ayudado siempre y el tema de las vacunas y el doctor no son la excepción J)… él juega en la sala de espera, pinta, vemos revistas y  si me tengo que sentar en el suelo a contarle cuentos para distraerlo, lo hago, sin roche. Por lo que esperamos tranquilos afuera, sin llorar. No es que sea un trabajo fácil, ojo, pero va mejorando con el tiempo, acá les detallo mi estrategia jajaja… lo que he venido haciendo desde que nació y que aún continúo:
Primero, antes de salir de casa le explico que vamos a ir al doctor. Acto seguido, le digo: te acuerdas quien es el doctor, no? Y le comento que el trabajo del doctor es curarnos a todos para que estemos sanos y podamos jugar mucho y lo que se me ocurra en el momento.
Segundo, cuando estamos en el consultorio esperando, le digo: acuérdate que el doctor te va a revisar, te va a poner una vacuna, eso te va a doler, pero mami (y cuando papi puede ir con nosotros, le digo mami y papi) va a estar contigo y te va a abrazar fuerte para que se te pase, y además voy a estar agarrando tu mano y tú puedes apretarla fuerte si quieres y aquí le repito que el doctor lo único que hace es cuidarlo para que no se enferme y pueda jugar mucho.
Una vez que le ponen la vacuna y llora, lo cargo, lo abrazo fuerte, fuerte y le digo: amor que valiente eres y muchas palabras bonitas… y cuando me voy del consultorio, no lo hago sin antes decirle a Lu que se despida del doctor y que le de la mano, que salga despidiéndose tranquilo, sin llorar. Si sigue llorando, no salgo todavía, porque salir llorando hará que asocie el dolor con el consultorio, así que espero un ratito, lo calmo, nos despedimos del doctor, le agradezco por “curarlo” y salimos felices, casi todas las veces con globo en mano.
Todo esto ¿qué es lo que logra? Que cuando el doctor le ponga la vacuna, la cual SI duele de verdad, el no sienta que mami le mintió, sino sienta que mami está ahí, que pasó lo que mami dijo que pasaría, que no fue nada grave, y que estaba listo para afrontarlo. Los niños crecen seguros cuando saben lo que va a pasar, mientras más certeza tengan de algo, más tranquilos estarán.
Eso se lo comenté a una gran amiga, una de las que me animó a escribir este blog, hace ya algún tiempo atrás, cuando me contó que su hija lloraba mucho y poco a poco, porque no es inmediato, fue dejando de hacerlo, y ahora hasta le dice cuando termina: mami, cada vez soy más valiente, verdad? J
No todos los bebés son iguales, pero podemos intentarlo en casa si los peques lloran, las visitas al doctor no tienen por qué ser feas, ni dar miedo, ni hacernos llorar a todos, porque cuando nuestros peques lloran, también lo sentimos nosotras (y no solo el dolor sino la vergüenza de que nos haga un espectáculo entrando al consultorio, verdad?) El doctor puede ser muy divertido, depende como les enseñemos a verlo, los juegos de doctores en casa también ayudan! :)
Ah! Y por favor, por nada del mundo digamos: si te portas mal, llamo al doctor, jajajaja una vez me lo dijeron a mí y hasta ahorita me dan miedo las inyecciones y los doctores! jajaja
 

 

Esta soy yo... Silvana, la mamá de Luciano!

jueves, 5 de junio de 2014

HOLA!!! Creo que no me he presentado! Ya he escrito algunos post y cómo es posible que no me haya presentado? Estoy segura que aun así, ya me conocen! Mi nombre es Silvana, tengo 29 años, aunque a decir verdad, siento que tuviera 2! Soy algo sentimental, (algo, quiere decir bastante en silvanilandia!) me encantan los detalles, las manualidades,  los colores, las flores, la música, los buenos libros, conversar horas de horas, escribir (desde que era una niña), y ahora he descubierto que me gustan las verduras, (pero no por convicción, sino por obligación, eso de dar el ejemplo es complicado. En realidad no me gustan, pero no le digan a Luciano, el cree que a mamá le encantan!)  Soy algo impulsiva, algo celosa, algo tímida, algo renegona, y también, algo loca ;)

Hace, casi dos años, mi vida cambió, dio un giro de 360°,  una personita pequeña empezó a apoderarse de mis días, ya no soy Silvana desde entonces, ahora soy la mamá de Luciano! J y gracias a él, sin darme cuenta empecé a vivir, volví a comer papillas (peor aún, preparadas por mi!) a gatear, a jugar a las escondidas, a saltar, me aprendí nombres de animales que ni conocía (con el perdón de mi querido Ñandu), me volví experta armando rompecabezas y haciendo torres, aprendí a componer canciones (y para mala suerte de mi esposo, las canto!) no se dibujar pero hago mi mejor esfuerzo, no se sonreír todos los días, a veces tengo días “grises” pero pinto un arcoíris en el cielo y en la cara una sonrisa lo mejor que puedo, reniego todo el día (eso no ha cambiado!) y algunas veces mis miradas no son muy dulces jajaja, mi cocina está llena de recetarios de postres, ahora tengo botiquín y hasta leo las posologías, en mi cartera siempre encuentro un juguete y si tengo suerte de vez en cuando un lápiz labial, mi mejor amiga es Peppa y mi pirata favorito es Jake, no me pierdo por nada del mundo la Mouske Marcha a las 6, ni a Dan y el tren de los cuentos, el cd que suena en mi carro todo el día es Cantando Aprendo a hablar (el de Doki estuvo como 6 meses y el de Miss Rossi mejor no les cuento!) y los libros que ahora leo sin parar son cuentitos para soñar. No soy nada fashion, es más, soy el terror de mi prima que tiene un Fashion Blog, pero sí de vestir a mi enano se trata, como para desfile de modas termina. Si salgo de casa, a los 10 minutos estoy llamando a preguntar si ya comió, si está jugando, si se durmió y cuando regreso lo vuelvo a preguntar (por si hay algo que no escuché!) no duermo más de 6 horas cada noche y a pesar que todas las mañanas cuando me despierto digo: cuando Lu haga siesta me hecho con él, llega el momento en que se duerme y me acuerdo que tengo que hacer mil cosas antes que se levante otra vez.
Esa soy yo, la eterna enamorada de mi hijo, les juro que no me puedo resistir a su ternura, pero delante de él soy cual sargento si de corregirlo se trata, aunque termine riendo sola cuando me acuerdo de sus travesuras. Pero lo mejor viene acá, cuando por fin tengo el esperado tiempo, según yo, a solas con mis amigas… que creen? hablamos de hijos!!!  Oh por favor, no crean que enloquecí! jajaja... Noooo es simplemente, que me volví mamá!!!! :)
Bienvenid@s a Ay mamá blog! Bienvenidos al pequeño mundo de Silvana, hecho completamente para ustedes, por favor, disfrútenlo tanto como yo.


Diferencias entre Resfrío y Gripe

martes, 3 de junio de 2014

Ayer estaba en la clínica haciéndome unos exámenes médicos  y encontré un folleto que me pareció interesante compartir, siempre estamos preguntándonos si será un simple resfrío o una gripe, y aquí va la explicación completa:

¿Será un resfrío o será la gripe?

SÍNTOMAS

RESFRÍO

GRIPE

Fiebre
Rara vez
Es común, fiebre alta (de 100°F, especialmente en niños pequeños, dura de 3 a 4 días.
Dolor de cabeza
Rara vez
Con frecuencia.
Malestar general, dolor
Leve
Es común, muchas veces son severos.
Fatiga, debilidad
A veces
Es común, puede durar hasta 2 o 3 semanas.
Agotamiento total
Nunca
Es común, al principio.
Tiene la nariz tapada o congestionada
Con frecuencia
A veces

Estornudos
Es común
A veces
Dolor de garganta
Con frecuencia
A veces
Molestia en el pecho, tos
De leve a moderada, tos seca
Con frecuencia, puede volverse severa.
TRATAMIENTO
Medicinas con antihistamínicos.
Descongestionantes
Medicinas anti inflamatorias sin esteroides
Medicinas retrovirales. RECETADAS POR SU MÉDICO
PREVENCIÓN
Lávese las manos frecuentemente. Evite el contacto cercano con alguien que esté resfriado.
Hágase vacunar cada año. Medicinas retrovirales.
Visite a su doctor 
COMPLICACIONES
Sinusitis o congestión nasal. Infección del oído medio.
Asma
Bronquitis, Neumonía.

Ahora ya sabemos un poquitín más =)



Fuente(1): Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos.
www.niaid.nih.gov
Fuente (2): Clínica Ricardo Palma - Perú
Fuente (imagen): http://kidshealth.org/


Besos,
Silvana

Datos útiles: Diarrea o vómitos


Una vez, cuando Luciano estuvo mal del estómago, su pediatra me dio una lista con algunas recomendaciones sobre que hacer en esos casos, hoy se las transcribo para que las tengan en cuenta, les puede servir!

Dieta en caso de diarrea y/o vómitos
DIARREA
VÓMITOS
Suspender alimentos que contengan:
Lo más importante es que su hijo (a) no se deshidrate. NO es importante que coma.
Lácteos (queso, mantequilla, yogurt)
1° Suspender todos los alimentos
Huevo (ó alimentos que lo tengan)
2° Hidratación oral:
Golosinas
Sales hidratantes o sueros*
Grasas, guisos, frituras, cremas
Frutiflex
Condimentos, menestras, embutidos
Electroral
Alimentos guardados o almacenados
 
Hidrax
Podrán comer por ejemplo:
*Deben administrarse “Fraccionados” Esto significa en pequeños volúmenes o cucharadas cada 10 o 15 minutos, nunca de golpe.
Comida sancochada o desgrasada (dieta de pechuga)
Arroz, fideos, puré sin leche
Compotas de membrillo, manzana o pera
NO DEBE REINICIARSE LOS ALIMENTOS MIENTRAS PERSISTA EL VÓMITO.
Tostadas, pan o galletas de soda
 
Anis, manzanilla, etc
 
Leche materna o Leche deslactosada
 


Fuente: Dr. Antonio Silva
Médico Pediatra

Que vivan los papis!!!!

lunes, 2 de junio de 2014


Este es mi homenaje a papá, a propósito que dentro de poco estaremos celebrando su día. Aunque pienso, que al igual que el día de la madre, debería de celebrarse todos los días, ya que el papel de los papis en la crianza de los niños, es tan importante como el de las mamis.
César es un súper papá, aunque a veces, o mejor dicho muchas veces, quiera hacerme desaparecer cuando le digo a Luciano: dile a tu papá, justo cuando el acaba de sentarse a leer el periódico, o me lance una de aquellas miradas que dan miedo cuando le digo: a papito le encanta jugar a eso Lu y acá entre nos, no es que yo sea una bruja que está pensando: mua ja ja voy a esperar que se siente para mandarle a Lu, nooo, aunque parezca, les juro que no jajaja…
La verdad del asunto es que escucho tantas veces a Luciano en el día, cuando su papá está trabajando preguntar por él, lo veo imitarlo tanto, buscar siempre su mirada, su compañía, que no puedo resistirme, siento que todo el tiempo que él está en casa, debería dedicárselo exclusivamente a él y nada más, que deberían de jugar a los carritos, a la pelota, a los trenes, a cantar, a pasear, a lo que sea, que no debe cansarse, en fin, la lista es interminable y a decir verdad me sale el lado neurótico, debo admitirlo y por momentos, (está bien, bastantes momentos), quiero controlarlo todo, decirle a César como debe jugar con él, a donde debe llevarlo, que debe darle de comer, que no debe darle, como debe enseñarle tal cosa….  Es de locos! Como me aguanta? Jajaja no se!!!!  Y eso que antes era peor, antes le decía como bañarlo, como cambiarlo, como prepararle la leche, como peinarlo y mejor no sigo! jajaja
Pero ayer, por fin, vi la luz! Jajaja Comprendí cuán equivocada estoy! Es que los papás también nacen sabiendo ser papás! Es que ellos pueden ser increíbles también (a su manera claro!!!) Y es que si empiezo a sumar todo lo que Luciano y papá hacen juntos y aprenden a hacer mutuamente, me quedo sin palabras, ¿cómo lo explico?
Es tan fuerte el ejemplo de papá, que a veces hasta me da miedo. Cesar le enseña a Luciano cosas que ni siquiera el mismo sabe que le enseña, aquí van algunas: trato de ponerle gorro a mi hijo toda la semana, llega el fin de semana, papá se pone el gorro y Luciano mágicamente quiere usar gorro, así sin chistar, alguien puede explicarme como y porque? César va al baño obviamente, como todos los hombres, parado y Luciano, quiere ir al baño parado, el pobre no llega ni a la mitad, con sus 85cmts quiere pararse en el baño! Pero no quiere su baño, quiere el baño de papá! jaja  César se sienta a leer el periódico y Luciano quiere leer el periódico, Cesar le da de comer a los peces, Luciano quiere darle de comer a los peces, César asomó su cabeza por la ventana y Luciano asomó también. Es por eso que me da tanto miedo, es increíble, la influencia que puede tener Cesar sobre Luciano, me sorprende y me enorgullece porque sé que Luciano llegará a ser un gran hombre como lo es su padre.
 El otro día en el nido le pusieron la corbata de papá y el gordo regresó vestido como papá, a mí se me caía la baba claro, y el todo el día estuvo maravillado de estar como papá, no cabía en sí mismo. Ahora entiendo esas frases que dicen que papá es un héroe y en momentos en que los veo juntos no saben lo que siento, se me derrite el corazón como mantequilla,  me encanta verlos explorar juntos en la playa, recoger caracoles en el parque, jugar a los carritos, ver animalitos en el zoológico, jugar en las maquinitas, manejar juntos el carro, escuchar música, ese código secreto con el que a veces hablan, las risitas escondidas cuando han hecho una travesura, ver televisión juntos, el “abrazo padre e hijo” que han inventado y ver a César convertido en un niño y a Luciano convertido en su mejor amigo es demasiado para mi corazón! Como olvidar que fue César quien me enseñó a bañarlo cuando yo tenía miedo de hacerlo y fue el quien me enseñó a cortarle las uñas y limpiarle las orejas, todas las noches que se levantaba conmigo (a regañadientes claro) en la madrugada a darle la leche, o los días que le ha cambiado el pañal (claro que ahora negocia, si es pichi yo sino, a la yan ken po) o le ha dado la comida con avioncito incluido y todo!
Que vivan los papás chochos, los papás que hacen todo bien o todo mal, los papas que se embarran hasta los huesos cuando cambian el pañal o lo hacen al revés, que vivan los papas que terminan empapados cuando los bañan y dejan todo el piso mojado, los que terminan vomitados después de tratar de hacerlos dormir y dicho sea de paso se duermen antes que los bebés a quienes intentaban dormir, los papás que pusieron más leche en menos agua o le dieron pizza en la noche para no preparar comida, los papas que no llevan maletines para cambiar a los bebés cuando salen solos, los papás que dijeron que estuvieron viendo dibujos cuando estuvieron viendo todo menos eso, los papás que después de un día largo de trabajo tienen el tiempo suficiente para llegar y jugar con sus hijos, o miles de cosas más, porque ellos son inmensamente grandes, están aprendiendo a vivir en nuevo mundo sin miedo y con valentía, aprendiendo a ser perfectos!
Que vivan aquellas grandiosas mamás que son papás también y que viva mi esposo, el amor de mi vida y mí Luciano, porque con un hombre tan maravilloso al lado, no me queda duda que el también será un excelente papá.
Así que mi consejo es, dejemos a papá ser papá, aprendamos que ellos son diferentes a nosotras, que hacen las cosas diferentes, que piensan diferente, que actúan diferente, pero que aman a sus hijos tanto como nosotros. QUE VIVAN LOS PADRES FELICES!