Mi primer hijo… bienvenidos los cambios!

domingo, 4 de mayo de 2014


Tener un hijo hombre es lo más hermoso que me ha podido pasar y eso no quiere decir que no quiera tener una hija mujer, porque no saben lo que disfruto de mis sobrinas! Pero el caso es que por alguna razón, quería que mi primer hijo, fuera hombre y es más, yo sentía que iba a tener un hijo hombre, desde el primer día que supe que estaba embarazada lo sabía, Cesar decía que era mujer y yo le decía que era hombre, él le hablaba como princesita y yo le decía que no le hable así porque lo podía hacer sentir mal, jajaja...
Conforme pasaban los meses, él iba creciendo dentro de mí y con el crecía mi seguridad de que era hombre, me lo decía algo que, hasta ese momento no sabía que tenía, el famoso 6to sentido, pero imagínense que a pesar de saber que era hombre, no tenía un nombre para él, era una cosa de locos! Hasta que un día se confirmó, hombre! A buscar el nombre, nombre encontrado! En esos momentos fue que entendí que mi vida empezaba a tener un color distinto, no lo tenía en mis brazos aún, pero ya lo amaba y lo amaba con cada parte de mi ser, durante 27 años me había preparado para estar con el, para tomarlo entre mis brazos, para jugar, para mirarlo dormir, y también entendí que un hijo te cambia la vida por completo...
Con esos cambios empezaron las nauseas, los olores que no toleraba, el alcohol al costado de mi cama, los caramelos de limón en mi cartera y a veces porque no, el limón entero, los cambios de humor más frecuentes, lloraba hasta porque la granadilla llegó rota del supermercado... hablando de comida, odiaba comer verduras, ¿ustedes no? nunca en mi vida había comido una, los esfuerzos de mi hermana por tenerme horas en la mesa hasta que comiera el perejil o la cebolla china sin escarbarla del plato no habían sido suficientes, ni el tomate escondido en la servilleta o la lechuga debajo del centro de mesa de mi mamá pudieron conmigo, hasta que Luciano asomó su cabecita en la ecografía y supe que tenía que comer verduras por el, y ahí estaba mi amigo el brócoli, la alcachofa, el espárrago, la betarraga, zanahoria, tomate, cebolla, apio, me volví a encontrar con la lechuga, el perejil, la cebolla china y todas las verduras habidas y por haber, y ni que decir de las frutas, nos hicimos mejores amigas, jure que después de dar a luz nos separaríamos pero luego vino la lactancia y luego el ejemplo que hay que dar de comer verduras para que el bebe coma, así que ya entendí que seremos amigos por el resto de nuestras vidas! Jajajaja o al menos, hasta que mis hijos se casen y no vean que mamá y las verduras no se llevaron bien nunca! Jajaja
Bueno, luego tocó ver el cuarto donde dormiría, daba a luz en julio y el cuarto del bebé ya estaba listo en abril, jajaja un poco exagerada ¿no? jajaja tejí ropones, colchitas, pinté las paredes del cuarto, decoré cada cuadro o pintura que hay en el cuarto del enano, escogí el principito porque eso es lo que él es para mí, mi principito, mi inocencia, mi espíritu, mis sueños, mi universo, mi todo…
Disfruten esperando a sus peques, disfruten las náuseas, los mareos, el sueño, las ganas de ir al baño todo el día, el calor, el insomnio, disfruten cada minuto de su embarazo porque cada síntoma que tenemos es un cambio más en el bebe, nuestro cuerpo está cambiando, haciéndose un mejor hogar para ellos, están acomodándose en nuestro cuerpo, que será su casa durante los siguientes 9 meses, descuiden que todos esos síntomas se van, y se olvidan muy pronto, el primer día que tienen a sus hijos en brazos, y todo se convierte en una hermosa historia para contar,  si lo sabremos nosotras ¿no? :)