Mamitis

jueves, 8 de mayo de 2014


Desde que Luciano nació tuvo mamitis, dicen…  será que estuvo 8 meses dentro de mi vientre latiendo con mi corazón, alimentándose de mí y escuchando mi voz, mis canciones y mis historias todo ese tiempo los 240 días que fuimos uno? Que quiere decir la palabra mamitis?  No saben cuántas veces escuchaba cuando Lu era pequeñito que tenía mamitis, que le iba a hacer daño cuando sea grande, que iba a impedirle sociabilizar con otros niños, que no iba a poder dormir solo ¿Qué, acaso sigue durmiendo contigo? Que no iba a poder comer solo, que cuando vaya al nido iba a llorar mucho por no poder separarse de mamá, que yo no iba a poder tener vida por estar pegada a él todo el día, que me fuera y no le dijera que me voy, que me esconda para que no me vea irme, que lo deje llorar si llora, que no lo cargue mucho porque eso aumentaba la mamitis y la dependencia de brazos, que es un llorón, un engreído y un malcriado porque quiere estar con mamá todo el tiempo, que él tiene que ser independiente… y todas esas cosas que nos dicen a las mamás primerizas verdad? Que en definitiva la mayoría son en buen sentido y sin mala intención, pero vamos, a veces es mejor no decirlas ¿no creen?  

Pero voy a contarles mi experiencia con la mamitis y todo lo que menciono arriba, primero la mamitis es un término utilizado en adultos, que luego fue tergiversado y adaptado a los niños. Que no iba poder sociabilizar con otros niños: Luciano es recontra sociable, hace más amigos que los que ha hecho su mamá en toda su vida. Que no iba a poder dormir solo: Luciano ahora pide que lo lleven a su cama a dormir (y eso que tiene “mamitis”). Que no iba a poder comer solo: ahora agarra su tenedor y su cuchara y no deja que mamá le dé así se le caiga media cuchara al piso. Que cuando vaya al nido iba a llorar mucho, pues fue uno de los pocos niños que no lloró cuando entró al nido (la que lloró fui yo y a moco tendido, literalmente). Que no iba a tener vida por estar pegada a él, pero si mi vida está a su lado, no quiero otra vida sin él y crecen tan rápido que miles de momentos se pasan en un instante y no me quiero perder ni uno. Que me esconda para que no me vea irme o que no le diga que me voy: Luciano ahora, cuando le digo que me voy no llora y me dice ya mamá porque sabe que regreso, nunca, desde que era pequeño me fui sin decirle que me iba porque si no, en vez de no llorar, iba a crecer con la inseguridad de que su mamá en cualquier momento desaparecía. Que lo deje llorar, que no lo cargue, que es un llorón, un engreído y todo lo demás: a Luciano lo cargo a cada rato pero lo ayudo a avanzar solo cuando lo necesita, lo dejo llorar cuando hace pataletas, no cuando me está pidiendo que no me vaya o que tiene sueño o hambre o que no le gusta un lugar, no creo que sea engreído por eso.

Los hijos crecen muy rápido, y solos empiezan a explorar el mundo, pero tienen que tener la seguridad y el respaldo de alguien para empezar. Ya cuando estén listos, los dejaremos volar y los ayudaremos en cada paso que den, verdad? Así que, mi consejo en este post es que carguen a su hijo las veces que quieran, que les den de comer, los arropen, les canten, los abracen, los mimen y siempre les digan que van a salir, sólo fortaleciendo su confianza y seguridad ellos se sentirán capaces de “volar solos” mientras tanto, aprendamos nosotros de ellos cada día, que tienen tanto por enseñarnos.