Llegó la hora de comer, y ahora?

viernes, 16 de mayo de 2014


Es la hora de comer, tu gordo cumple 6 meses y estás emocionada, pero a la vez nerviosa, no sabes que es lo que vas a hacer! Conozco perfectamente esa sensación. Así estaba yo el verano pasado… Asu! como pasa el tiempo, muy rápido para mi gusto!

Recuerdo que mis amigas me decían: Ay no! Ya va a comer Luciano? Que pesadilla, acá empieza lo bueno, ya vas a ver todo lo que vas a sufrir, otras me decían que le dé la comida licuada para no tener problemas, otras que si quería vivir en paz no le de verduras, todas me encantaban porque me hacían reír pero no me quitaban los nervios de mamá primeriza, y menos si me acordaba de las guerras que le hacía yo a mi mamá para comer, pensaba: ¡ahora si las voy a pagar toditas! Jajaja… 

Pero el día llegó, felizmente que mi pediatra me orientó en todo momento, es súper importante tener ese respaldo del otro lado, me dio una lista como para niña de primer grado, con todas las verduras que podía, que cantidades, a qué hora, todo especificado maravillosamente, justo para calmar las mil y una dudas que tenía. Sin embargo, yo tenía en mi mente, otra lista, esta vez de cosas que quería que pasen, entre ellas que Luciano iba a comer verduras desde pequeño si o si, porque las verduras alimentan, y si mamá se las está comiendo por él, él se las va a comer por mamá, lo cual me parecía un trato justo, jajaja… 

Así empezó mi tarea de enseñarle a comer a Luciano, y cuando digo enseñarle me refiero a que desde pequeño tenga buenos hábitos de alimentación, y eso parte desde establecerles horarios, éstos los ayudan mucho con la seguridad, porque al tener ellos una rutina estable, más o menos saben lo que va a venir y les quita angustia e incertidumbre. Las comidas son a tal hora, estuviera donde estuviera a tal hora comía, pero los primeros meses evitaba salir hasta después de su almuerzo porque eso de estar a las 12 cual cenicienta corriendo de un lado a otro para que almuerce me estresaba, así que puse mi primera regla: mamá y bebé salen después de almuerzo.  

Mi segunda regla fue: no papillas licuadas, ni totalmente procesadas, me daba el trabajo de chancar con el tenedor cada papilla, porque esto logra (y lo comprobé meses después) que cuando los bebés sientan un trocito de comida no lo boten ni lo escupan, hay peques que si sienten, digamos,  la alverjita o zanahoria un poquito, la escupen y no necesariamente porque no les guste, sino porque aprendieron a comer todo licuado sin sentir texturas. Los bebés están igual de emocionados con su primera papilla que nosotros, nunca olvidaré la cara de alegría de Luciano cuando tomó algo que no fuera leche, saboreó la uva con un gusto, fue increíble! Así que ellos aprenden a comer lo que les damos, aprovechemos que aún no tienen definidos sus gustos, ya con los años van empezando a cambiarlos, pero la base es fundamental, siempre queda. Luciano come de todo, absolutamente de todo, es más, estoy pensando que si no me ha comido a mi hasta ahorita, es porque no entro en su cuchara… jejeje 

Tercera regla: Líquidos todo el día, es indispensable, tienen que aprender a tomar agua pura primero, después de toda la cantidad que tomé cuando estaba embarazada juraba que Luciano la iba a adorar, pero le ha costado un poco tomarla así que la lucha por el agua continúa, no me voy a dar por vencida, pero si le digo: Luciano quieres jugo? Sale disparado, si pudiera volar juro que lo hace, literalmente deja todo y sale corriendo, muere por los jugos de fruta, limonada, chicha, yogurt y leche, al comienzo le daba todo sin azúcar porque como la mayoría de las frutas es dulce no hay problema, ahora ya toma con azúcar pero igual en bajas cantidades. 

Conforme fue creciendo y pude ir incorporando más comidas le he dado de todo, sin miedo a probar combinaciones, mezclas, hasta inventar, muere por el pastel de alcachofas, o el de coliflor y brocolí, cremas de verduras, espárrago, la alcachofa en verdura también le fascina, se la come con limón cual viejo, guiso de vainitas, todas las menestras, quinua, estofados, no le gustaba mucho el pollo pero ahora si lo come, el pescado le gusta muy poco, pero lo come, las pastas le fascinan, puede comer tallarines todos los días, la papa rellena no le gusta mucho, es más de comidas jugosas como el papá, el huevo no le gusta duro pero le gusta revuelto, en fin, la lista es enorme… en otro post voy a poner todas las recetas, variaciones y tips… J 

Finalmente, mi última regla fue: a la hora de comer no se juega, obviamente ni pasó del intento, porque nunca me funcionó, ahora hasta su amigo el cocodrilo tic tac se sienta a la mesa con nosotros, el avión vuela sobre mi florero y está “en la selva tropical” o incluso me ayuda a cuidar que no venga el ratón y se coma su comida, caballero así come el enano, bien sentado en silla de grande desde hace más de medio año y ahora, come solo, se le cae medio plato al suelo pero así aprende, recuerdo que hace poco, se le cayó al polo un poco de sopa, se puso muy triste y mamá tuvo que tirarse sopa encima también, para decirle que “a todos nos pasa” que no se preocupe, se puso feliz y siguió intentando comer. 

Así es nuestra vida a la hora de comer, mi secreto es ése, él se divierte y yo me divierto, que más se puede pedir? Hay días en los que no quiere comer, pero acaso todos no tenemos esos días? J Como dice mi pediatra: La alimentación de un niño debe ser agradable nunca forzada.